TELEVISIÓN ADOLESCENTE ESTEREOTIPOS Y CONSUMOS

por Néstor Daniel González
(Profesor e Investigador de la Universidad Nacional de Quilmes.
Profesor e Invesigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social Universidad Nacional de La Plata)

Jorge Luis Núñez
(Profesor e Investigador de la Universidad Nacional de Quilmes)

«En los Cuentos de Hadas las brujas son malas y en los cuentos de brujas las hadas son feas»
(La canción del Ogro y la bruja. Rubén Goldín)

Inmiscuirnos en los complejos debates que salieron a la luz desde hace más de sesenta años con la aparición de la televisión y su rol social en el mundo, implica repasar complejos mecanismos industriales, simbólicos, lingüísticos y culturales.

A partir de la década del noventa, con la consolidación de nuevos nichos de consumo como son básicamente la niñez y la adolescencia, sumado a la estructural transformación de la industria audiovisual en Argentina con la proliferación de los canales de cable, la segmentación de los contenidos y la conformación de multimedios de origen transnacional, han posibilitado la aparición de ciclos televisivos que tienen como principal destinatario estos grupos etarios.

Asimismo, la difusión de distintas estadísticas revelan que los niños y adolescentes destinan más tiempo de sus días al consumo de las nuevas tecnologías, entre ellas la televisión, que el dedicado al ámbito escolar. Un hecho tangible que ha despertado numerosas manifestaciones de preocupación en quienes llevan adelante el desarrollo de políticas educativas.

Un ejemplo de éstas manifestaciones se advierte en la proliferación de sitios básicamente electrónicos de acceso gratuito donde los niños y jóvenes se exhiben, consumen y socializan con sus pares, lo que ha generado un nuevo perfil de adolescente urbano que tiene como particularidad, hacer menos visible aquella brecha entre los diferentes estatus socioeconómicos: «todos son iguales frente al consumo».

Ángeles o Casi Ángeles

«Casi Ángeles» es un ciclo televisivo de la productora «Cris Morena Group» emitido por TELEFE de lunes a viernes en el horario de las 18. Esta novela protagonizada por Emilia Attias y Nicolás Vázquez, se encuentra en su segunda temporada de emisión y ostenta los componentes clásicos del género: un dúo protagónico que viene y va en sus amoríos cercanos, terceros y terceras que se disputan a los protagonistas y un séquito de jóvenes que vivirán un sinfín de pormenores y aventuras de toda índole. Pero también contiene sin dudas la marca registrada de la productora, todo se desarrollará en la esfera enclaustrada de ciertas instituciones como por ejemplo: orfanatos y escuelas abandonadas, en lujosas mansiones, en una extraña miscelánea
de claustrofobia y glamour. Entre las problemáticas se ubica en primer lugar el amor como horizonte de satisfacción inmediata y definitiva.

Asimismo se registran, en las historias principales, aspectos ligados a la filiación de los personajes que a lo largo de la trama se irán resolviendo, no sin menos conflictividad.

Ahora bien, veamos que elementos se simbolizan a partir de la caracterización de los personajes tanto en sus acciones como en sus roles.

La belleza es el estandarte de la bondad. Los protagonistas son «bellos», sufren por amor y exclusivamente por y para ello. La mansión los contiene y los aísla del mundo denso. Las problemáticas del empleo, el hambre, la educación, la marginalidad y la discriminación, entre otras, no los influye. Ni siquiera la televisión ni las nuevas tecnologías son una ventana al mundo. La mansión los inmuniza. Y frente a los grandes temores de la vida, otra herramienta los ampara y los traslada a un universo onírico: los ribetes de realismo mágico. He aquí otro
elemento del melodrama.

Los buenos además visten bien. O tal vez esos consumos los convierten en bellos. El estereotipo de niños y adolescentes se ve así configurado identitariamente a partir de sus consumos. Consumos que en función de su satisfacción los convierte en parte integrante.

«El mercado identifica lo público en relación con los públicos, con las audiencias, que lo designa como la diversidad de gustos y formas de consumir. Esto es la fragmentación de ofertas que hace funcionales las diferencias socioculturales a los intereses comerciales (1)

«yo parto de la idea de que los medios de comunicación no son un puro fenómeno comercial, no son un puro fenómeno de manipulación ideológica, son un fenómeno cultural a través del cual la gente, mucha gente, cada vez más gente, vive la constitución del sentido de su vida» (2)

Las versiones televisivas de la novela juvenil son sólo un canal en el circuito comercial de un producto que se multiplica en cientos de industrias adyacentes. El ciclo se proyecta y se planifica para ser traspuesto al teatro primero y hacia el cine después, éxito rotundo mediante. Y finalmente el formato se vende al exterior. Las zapatillas de los protagonistas se compran en las zapaterías y la ropa en los shoppings. La imagen de los protagonistas se reproduce en revistas, álbumes de figuritas, libros y miles de productos más. Este mecanismo no es nuevo, sino que responde al modelo industrial desarrollado por la floreciente Hollywood de los años cincuenta para garantizar el éxito de los films.

Es interesante ver cómo los medios y en particular la televisión, cumplen un rol de educador de acuerdo a los fundamentos ideológicos que proclaman los grupos de poder propietarios de los medios de comunicación. Estos medios transmiten una versión plenamente elaborada y convincente de la sociedad, su funcionamiento y sus fines, las diferentes posiciones que existen en ella y los papeles que cada uno debe desempeñar

Así, la causa impulsada por un determinado grupo social, que desde luego cuenta con el poder hegemónico y no lo desea abandonar, se convierte en una realidad colectiva, justa, necesaria, en definitiva, incuestionable.

Sin lugar a dudas este profundo mecanismo de engranajes ha sido cuestionado desde distintas ópticas, incluso, el observatorio de Medios contra la discriminación que desde hace tres años lleva adelante el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) llamó la atención en reiteradas oportunidades a «Casi Ángeles» y «Patito Feo», por considerar que los estereotipos que allí se construyen son discriminatorios.

Sin embargo, no es extraño saber cual es el comportamiento de la televisión en este sentido. Sólo hay que revisar la propia historia del medio para hallar sus fundamentos. Si bien la televisión llega a la Argentina en la década del 50 como iniciativa del Estado, el verdadero desarrollo del medio llegó hacia la década del 60 con la aparición de la televisión privada. Este modelo de sistema de medios se desarrolló de esta manera como lo promovía la tv norteamericana y con la idea de que el financiamiento para dicho medio saldría de los ingresos por pautas publicitarias. Por ello, los ciclos más recordados del nacimiento de la TV llevan su impronta;«Casino Philips», «La Familia Falcón», «La Familia GESA», «El Reporter Esso» y «Odol
Pregunta».
Entre los más destacados, «La Familia Falcón» lograba instalar la idea de que una familia modelo contaba para su constitución con el nuevo Ford Falcon.

Frente a las preocupaciones que plantea la construcción de estereotipos, distintos autores resaltaron la idea de ir hacia los «usos mediados» que tienen los receptores frente a los usos sociales de la televisión. Esto reside entre otrosámbitos en la mediación familiar. En la actualidad, no sólo se han desplazado los nichos de mercado hacia los infantes y adolescentes, sino que también estas franjas etarias han generado cada vez mas aislación del poder de dejarse «mediar» por la familia, como aquel espacio de debate donde se resemantizan los temas tratados en la televisión.

En función de ello, el rol de la familia juega un rol preponderante. Pero tampoco hay que agotar el debate en el rol de la familia. También hay que promover la intervención del sistema educativo siempre y cuando no se presente frente al tema negando cuales son los consumos culturales que llevan a la escuela sus alumnos. Durante mucho tiempo la escuela ha confrontado con los saberes populares, y ello no resuelve la problemática.

Seguramente otros sectores tendrán también la posibilidad de intervenir. La sociedad civil, los responsables de crear políticas en medios y también los propios medios merecen reflexionar sobre sus prácticas. Cuando se logre discutir desde una perspectiva pluralista e integradora, el proceso estará en marcha.

(1) Barbero, Jesús Martín. Claves de debate: Televisión Pública, Televisión Cultural: entre la renovación y la invención». En Televisión Pública: del consumidor al ciudadano. Omar Rincón. La Crujía Ediciones. 2005.
(2) Barbero, Jesús Martín. De los Medios a las Mediaciones. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. 1987