# SOBRE EL DESTINO DOLOROSO Y ACUÁTICO – por Jésica Galeano Jarcousky

Dedicado a todas las madres que perdieron a sus hijos.

El lugar está inundado y en desorden; ellos se abrazan, el hombre consuela a la mujer que tiene una flor en la tristeza.

Es el agua que vino a lavarles la dicha, es el desastre que ahora impera; toda su casa reproduce como un adorno funesto a la tristeza. Por más que intente ocultarla, hasta su sonrisa es un garabato sombrío. No hay disimulo posible aquí.

Como una flor acuática flota en la superficie y aunque el hombre la abraza, no logra acabar con esta inundación.

Es el torrente más profundo, allí están las raíces, el dolor, la culpa, el desasosiego que la habita. Allí en el fondo del agua, de las tinieblas del corazón, enredados por plantas acuáticas están sus hijos marchitos, insepultos, derramados por una guerra roja, oscura.

No hay agua que lave las culpas de esta madre, pobre madre patria, llorando, llorando tan profundamente; y pienso en todas las madres que pierden a sus hijos por guerras tan ajenas a sus vidas.