ENTREVISTA A GABRIEL CHAILE

Por Paula Carrella para Fundación Tres Pinos

Conversación entre Gabriel Chaile sobre el proceso de realización de la instalación 70 veces 7 y el desarrollo del proyecto de la exposición Cosas que ojo no vio. Colección en diálogos que se inauguró el 21 de julio de 2018 en Museo de Arte Contemporáneo de La Boca.

Entrevistó Lic. Paula Carrella para Fundación Tres Pinos. Junio de 2018.

Gabriel Chaile, es primer artista invitado a participar del ciclo Colección en diálogos, una serie de exhibiciones producidas por Museo Marco en las que se convoca a artistas a elegir piezas de la Colección Fundación Tres Pinos para reflexionar y pensarlas en relación a su propia obra y experiencias. Cosas que ojo no vio es el título de esta exposición individual concebida en este contexto de trabajo. 70 veces 7 es el nombre de la instalación de sitio específico creada especialmente para esta interacción: una estructura simbólica, de gran formato de 300 x 300 x 300 cm., emplazada en el centro de la sala.

En esta oportunidad Museo Marco exhibe por primera vez al público dos obras de los artistas argentinos Antonio Berni y León Ferrari, las cuales fueron seleccionadas por Chaile para dialogar con la obra que realizó especialmente para esta ocasión.

FTP:- Gabriel, ¿Cómo surge la obra 70 veces 7?

GC:- Apareció a partir del boceto de un ladrillo que hice. Muchas de mis obras  tienen una referencia a la Biblia. No directamente, pero es un libro que yo leí muchas veces y las imágenes a las que recurro vienen de ahí. Siempre me llamó la atención este texto 70 veces 7 más conocido cuando aparece en el Nuevo Testamento, pero que también aparece en el Antiguo Testamento. Relata la anécdota de cuando Pedro se encuentra con Cristo y le pregunta hasta cuántas veces tiene que perdonar a su hermano, si hasta siete[1]. Cristo le contesta que no hasta siete, sino hasta setenta veces siete. Lo que me llama la atención es que en el Génesis[2] hay una parte donde a uno de los hijos de Eva, Caín — que es el que quedó vivo, el que mata a Abel — le dicen que la sangre de Abel será vengada  “hasta setenta veces siete”. Me llamó la atención lo opuesto entre el perdón y la venganza, como una relación matemática. Me puse a investigar y da 490 veces.

FTP:- ¿Esa es la cantidad de veces que se puede perdonar?

GC:- Hay muchas interpretaciones aparte de eso. Por ejemplo, qué le está queriendo decir Cristo a partir de esa relación matemática?. Hay versiones que dicen que Pedro plantea el número siete como queriendo demostrar que él perdonaba muchas veces, entonces Cristo le refuta con muchas veces más. Otras versiones dicen que es setenta elevada a la séptima, que es un número infinito. Me gustan esas dos versiones y sobre todo esa relación entre la conciliación y la reconciliación, entre el perdonar y el vengar. Cristo habla del perdón en términos matemáticos y la misma Biblia habla de lo contrario —la venganza— también en esos términos.

FTP:-Y estos conceptos en la obra, ¿cómo y dónde se materializan en la obra?

GC:- La obra es un cubo de tres metros por tres metros. Yo no soy experto en numerología, pero no quise que fuera de dos metros y medio. Respeto el número tres, el siete, los uso bastante, también usaba mucho el doce. Le hago caso a cuestiones intuitivas, a cierta numerología aprendida de estos libros que yo leí. La Biblia habla todo el tiempo de los doce apóstoles, las doce tribus, los siete días, los siete pecados, los seis días de la semana y el séptimo de descanso, el seis como un número humano  y el siete como un número divino. Esa relación me gusta mucho y para hacer esta pieza lo que yo me imaginaba era una relación completamente formal entre la matemática, que es un lenguaje universal. Lo podés leer en chino y en español. es decir que en la pieza no se ve esto que te estoy contando de Pedro, Cristo, Caín, es más bien el disparador que yo uso y lo mezclo con otras informaciones visuales que tengo, no sé, la Ciencia Ficción, el Pop por su impacto visual y el “imaginario de la marginalidad”.

FTP:- Al principio de este proyecto apareció “la meca” como una idea, quizás como nombre.

GC:- La meca por la forma y como un lugar sagrado donde la gente se reúne y venera.  Pensaba en realidad que esto podía ser como la situación de un demiurgo, como un dios que no tiene forma humana. Esto tiene que ver con el Pop que te hablaba recién, esa cuestión icónica, de reconocimiento rápido, de un impacto visual efectivo, eso quería y lo veía en la meca por su forma como también lo veo en una estrella pop.

FTP:-El museo como templo…

GC:- Claro (risas). Lo que tiene cada ladrillo es la construcción de un código numérico. Por eso tiene como puntitos y signos pequeños que se van a  repetir a lo largo de toda la pieza y que están puestos simétrica y matemáticamente. De hecho, cuando armamos el diseño una de las cosas que hablamos es que hay que controlar todo el tiempo la matemática  para hacer la pieza perfecta, porque si nos equivocamos entre el plano y lo que estamos soldando arruinamos la pieza. Todo el tiempo se repite, se sostiene, hay que cuidar la simetría, los cortes. Tiene que ver también con todo lo aprendido en la Historia del Arte: cuando uno compone la relación figura-fondo y la sección áurea, que cuando lo estudiás ves que son tomados de la naturaleza. La matemática es un saber que es aprendido en nosotros a partir de la naturaleza, porque si desmembrás cualquier cosa, todo responde a un código numérico de ritmo, repetición.

FTP:- La famosa  sucesión de Fibonacci por ejemplo.

GC:- Sí, y además es  a su vez  completamente desobediente. Lo impredecible.

FTP:-Lo que aparece a pesar de todo, lo inconmensurable e incontrolable.

GC:- Sí, entonces a mí me parecía que el cubo este por su peso, su forma y su escala presenta la abstracción de una situación sagrada. Si hay algo que me parece re abstracto de nuestro mundo es la matemática, porque es hablar de fórmulas, números y relaciones.

FTP:-  Además de a tus conocimientos en religión y de tu educación y formación  artística, ¿a qué otras fuentes recurrís cuando estás investigando y desarrollando un proyecto?

GC:-  Hay información que voy tomando para armar los proyectos que no es completamente erudita. No es que me pongo a estudiar, sino que lo que me gusta hacer es establecer relaciones sobre algo. A veces ni siquiera es de una fuente determinada porque son datos que me van tirando o que voy leyendo por ahí y con los que armo las relaciones y genero una cosa nueva. Algo que te decía es que Ramiro (Quesada Pons) me contó  sobre una serie que se llama Evangelios en la que el Dios es un cubo, es abstracto. Viste que en general se lo representa a Dios con forma humana y con mucha luz, esto me llamó mucho la atención porque es una figura abstracta. También al principio de Odisea en el espacio, el cubo negro, ese plano negro que es un misterio, y termina la película y sigue ahí.  Me gustaba esa posibilidad entre la matemática y la abstracción, y leyendo e investigando sobre los números llegué a páginas tipo Taringa o Preguntas Yahoo y vi una frase de Einstein, que no sé si será real, pero está buena y dice que cuanto más profundo se entra en la ciencia más cerca se encuentra de Dios. Algo que yo no lo había pensado, porque uno cree que un científico es completamente pragmático.

FTP:- Hablemos de las relaciones de 70 veces 7 con las obras que vamos a presentar de Colección Tres Pinos. Este diálogo con dos grandes maestros del arte argentino: Antonio Berni y León Ferrari. En el caso de la obra de Berni pienso por un lado el huevo con esta idea de la génesis que vos mencionás, también en el oficio, el albañil, el material y el hornero como pájaro constructor.

GC:- La relación entre la naturaleza y la cultura, ¿no?. Lo que construye el hombre y lo que construye la naturaleza, el hombre como parte de las dos cosas.

FTP:- En la obra de Ferrari, Rua 1980, aparece la cuestión de lo habitacional, es una planta arquitectónica. Yo pensaba acá la cuestión del espacio, en un diálogo de tus obras con lo espacial. Lo que se habita y lo que no se habita.

GC:- Cuando me mostraste la obra pensé en primer lugar en una cuestión formal, hay como una situación de la repetición, del módulo, de algo medio “tetris”, de una cosa que se va adosando a la otra y que se parece a la pieza: para ordenar los espacios hay que utilizar códigos matemáticos, para generar un orden. También lo relacioné con la famosa frase del “vuelo de pájaro” que tiene el filósofo o el pensador, el artista, que es que para ver las cosas necesita elevarse. Me acuerdo cuando lo estudiaba en la facultad que la relación era “el vuelo de pájaro” o “la mirada de Dios” como un ojo que ve desde arriba las cosas. Cuando  pensé la forma de la pieza  lo que yo quería es que cuando uno entrara al lugar se viera impactado por esa forma, que es toda igual en todos lados y tiene el mismo color y es pesada. Que se sienta el peso, que no es de telgopor.

FTP:- Que se sienta que es una pieza sólida, una relación con la solidez que contrasta con esto de lo etéreo que podría pensarse en lo espiritual.

GC:- Sí, de una cosa suprasensible que nos excede y que al mismo tiempo está construida con construcciones nuestras. En este caso el ladrillo, un invento nuestro que a su vez genera un espacio para esa cosa abstracta que tiene un código que no manejamos. Los signos que yo voy poniendo son signos de relación numérica: son repeticiones,  puntos que uno puede ir sumando, restando, lo que quiera. Está ahí y ni siquiera yo lo entiendo porque es algo que yo voy diseñando y lo dejo ahí, no intento hacer una lectura. Es una situación formal.

FTP:- Has utilizado el huevo en tu obra con cierta recurrencia. ¿Qué sentido tendría en esta estructura?

GC:- Lo que siempre me llamó la atención entre el ladrillo y el huevo es la relación de color. El parecido entre el huevo rosado y el ladrillo naranja. También una relación de forma, juegan como por oposición: uno es un óvalo y el otro un rectángulo, uno es muy perfecto y el otro es como tosco. Además hay una relación modular, la potencialidad de ambos. Potencialmente el  ladrillo es un módulo de una construcción cultural – como una casa o un edificio- y el huevo es un módulo biológico, es una célula lo que hay ahÍ adentro.

FTP:- Los dos, ladrillo y huevo, funcionan de alguna manera como células.

GC:- Sí, porque ambos construyen un cuerpo. Un cuerpo cultural o un cuerpo biológico. Eso es lo que me llama la atención. Cuando hice la obra del Premio Braque (2015) escribí un texto que hablaba de la relación de un cuerpo, de un desnudo específicamente. Yo le decía a Santiago Delfino —responsable del diseño estructural de la pieza— cuando la hacíamos  que me imaginaba que toda la estructura de metal es como el esqueleto de algo y que ponerle ladrillos era como ponerle la carne, de generar un cuerpo. Para esta obra pienso también algo así. Quizás vaya un huevo en el centro para que uno lo pueda mirar desde los costados. También está lo habitacional que está íntimamente relacionado con el construir, con la construcción.

FTP:- Hablanos sobre tus proyectos para lo que queda de 2018.

GC:- Ahora, dentro de poco, me voy a ir a Berlín a trabajar y estar unos días en verano (risas). Voy invitado por la galería Chertludde a producir una serie de esculturas y pinturas para ir a una feria en Marsella, Art-o Rama. Después de eso vuelvo a Buenos Aires y acá en La Boca inauguro una escultura en el contexto de Art Basel Cities. Va a ser una escultura pública y funcional llamada Diego, en homenaje a un pibe de La Boca y en ese marco también daré una charla en Fundación Proa. Después me voy a La Rioja que me invitaron a la Bienal de Pegatina donde voy a mostrar afiches de unas falsas películas de acción y también daré una charla en la universidad de La Rioja. Luego vuelvo y voy a trabajar en la Bienal de arte para escuelas Los Artistas del Pueblo, organizada por la escuela Liliana Maresca de Villa Fiorito, donde voy a hacer un horno que quedará en la escuela como parte del comedor. Después para La Noche de los Museos vamos a realizar una exposición grande como parte de un proyecto que estoy muy ansioso porque es completamente nuevo, soy docente del programa Arte en Barrios en Villa Soldati y allí estoy dando un taller que lo llamo “ingeniería de la necesidad”, es un concepto que he manejado en algunos de mis trabajos y ahora fui a aplicarlo a la cooperativa Reciclando Sueños y me doy con que ellos ya lo vienen desarrollando mucho más que yo. En realidad es porque esto es un concepto que yo lo saque observando la pobreza, siempre digo que la “ingeniería de la necesidad” surge a partir de lo que tengo, pensando en lo que me falta.

 

La exposición Cosas que ojo no vio. Colección en diálogos podrá visitarse hasta el 15 de septiembre de 2018 en Marco- Museo de Arte Contemporáneo de La Boca

[1] Nuevo Testamento: Mateo 18,21; (Mateo 18,22)

[2] Es el primer libro del Antiguo Testamento.Génesis 4,15