EN UN MOVIMIENTO

Por Nicolás Saghessi

El 10 de Septiembre de 1984, un movimiento pasivo de Kárpov, permitió a Kaspárov empatar la partida de ajedrez contra su archi-rival. Si Kárpov hubiese ganado esta partida el encuentro habría terminado 6 a 0 y la historia del ajedrez hubiese sido otra.

Un movimiento puede ser insignificante para algunos, o puede serlo todo para otros. Este es el caso de Tomás, diagnosticado con cuadriplejia espástica, donde se ven comprometidos todas sus extremidades, incluido el tronco. Prácticamente no puede mover nada en su cuerpo, excepto los ojos.

Muchos nos preguntamos, ¿Cómo será un día en la vida de Tomás?, les cuento que un día en mi vida, dice Tomás, es muy parecido a de cualquier persona, porque duermo, me despierto, desayuno, trabajo, almuerzo, meriendo y ceno, hasta que vuelvo a dormirme y todo vuelve a empezar.

Eso sí, déjenme decirles algunos detalles que omití anteriormente. Cuando me despierto hay una persona, llamada Jorge, que me toma por mi torso y mis piernas y me deposita en la silla de ruedas, especialmente diseñada para mi, ajustando mi posición y colocándome la válvula que me alimenta por mi boca. Ahí, se podría decir, que empieza mi desayuno. Mi trabajo consiste en hacer rehabilitación física y mental con los Dres. Carlos y Mónica, especialistas en mi problema. Algo idéntico con la válvula pasa en el almuerzo, la merienda y la cena, hasta que Jorge vuelve a hacer lo suyo, pero esta vez a la inversa. Y es así cuando me duermo.

Mis sueños suelen ser mi mejor parte del día, claro, ustedes dirán porque sueño que tengo los brazos y las piernas en perfectas condiciones y salgo a correr por la pradera… no! Es porque sueño con que le hago el amor apasionadamente a una rubia con unos senos y una cola que alterarían a cualquiera que se jacte de heterosexual.

Me gusta mucho la literatura, mi mayor pasión es sumergirme en las novelas de terror del gran Stephen King. Se que muchos tienen opiniones diversas sobre las cualidades y/o habilidades literarias de este escritor, yo considero que es el mejor, ya que un tipo que logró escribir un novelón de, no me acuerdo cuantas páginas, llamado Christine, que cuenta la historia de un auto que esta poseído!, ese sin dudas es para mí, un gran escritor.

El humor es mi forma de vida y, como comprenderán, mi cable a tierra. Disfruto mucho del humor gráfico y de las comedias negras, se imaginarán que no tengo ninguna culpa por descostillarme de risa, a mi modo, ¿no?, de un chiste sobre paralítico y esas yerbas.

Como todos, tengo miedo, pero no el miedo que tienen todos. A ver… las personas “normales” experimentan el miedo por que las cosas no sigan siendo como vienen o porque las cosas sigan siendo como están. Que su rutina experimente cambios rotundos o que se vean involucrados en algo que exceda su control. A mí eso no me pasa, se podría decir que paso la mayor cantidad del tiempo esperando que de todo eso que para mi es rutinario y monótono, surja algo que me asuste y que me haga sentir distinto. Eso sí, aunque resulte una paradoja, tengo miedo, yo diría pánico, a un solo movimiento. El del dedo que presione el botón rojo y… pum! Volemos por el aire!

Para Luis.

El árbol gris (1912) – Piet Mondrian