Reanudar movimiento, retomar movimiento, generar movimiento, organizar movimiento, pensar movimiento. El principio de todas las cosas es el movimiento dijo el cantante una vez que visitó nuestras oficinas para entregarnos la gacetilla promocional de su próximo concierto. Si se quiere lograr una cosa -argumentó el cantante- hay que ponerse en movimiento y el resto se va alineando, concluyó como citando elípticamente el refrán de los melones.

En la redacción de Revista Crepúsculo quedó resonando aquel monólogo y para la presente edición puso entonces al MOVIMIENTO en el centro de la escena. Detener el movimiento -fíjense qué pretensión- pero en algún punto la empresa así quedó dispuesta, aislar la cosa para hablar de ella. Nombrar en palabras su fluir para conservar la esencia, como quien describe para dejar el registro.

La silenciosa deriva de las placas continentales hace pensar en lo impredecible de lo que nos rodea: el edificio vecino a esta redacción y de tan dudosa arquitectura, puede desmoronarse de manera violenta si nuestro límite tectónico se encuentra con otro, tan así como que la península de Baja California se desplazará hacia el norte, separándose de México y convirtiéndose en una isla.

Un sismógrafo registra movimientos de tales magnitudes y hay aparatos de todo tipo, incluso para el hogar. Pero en el caso de nuestros desplazamientos y modificaciones internas ¿cómo hacer para cuantificarles? ¿es acaso eso posible? ¿cómo interpretar nuestras trayectorias? ¿cuál será el algoritmo que detecte la potencialidad de cada movimiento?

La astrología en su estudio de la posición y movimiento de los astros conecta en su interpretación estos desplazamientos con el comportamiento y devenir de personas y ciertos acontecimientos terrestres.

El aletear de una mariposa puede generar una hecatombe al otro lado del mundo y dar vuelta esta página de la revista, lo conectará con vastos universos para interpretar.

Desnudo bajando la escalera (1912) Marcel Duchamp