DEL LITORAL HACIA LA MÚSICA POPULAR

Lautaro Silvera

Del litoral hacia la música popular

Damián Lemes acaba de editar su tercer disco titulado Obrador, donde con canciones como «El habitante del medio» o «el Fusilador», se traslada con su litoral hacia la música popular latinoamericana.

“Hay artistas que obtienen con su materia bastante más que una forma bien lograda. Traen a la superficie una energía que viene de su propia intimidad, resuena con todo el resto y hace que su expresión se perciba como una integridad sin artificios. Siento que ocurre ésto con las canciones compuestas y cantadas por Damián Lemes: emergen mundos que él conoce bien y los hace trascender en unas formas claras e inteligentes que además canta con un color y un fraseo emocionantes”. Esas son algunas de las líneas que Jorge Fandermole, cantante y compositor santafecino le dedico a Damián Lemes para el libro del disco Obrador y ¡Vaya presentación! Y es que dentro del espectro de la música litoraleña, Damián Lemes viene dando pasos firmes desde el inicio con Canciones del Gajo al Suelo, primer álbum, y posteriormente con Hijas del aguacero. Para este nuevo trabajo contó con la participación del maestro Ramón Ayala (quien recita en “El Fusilador”) y también con los artistas uruguayos Diego Bueno, Matías Bravo y Felipe Castro Lazaroff, de la murga Falta y Resto (invitados en “El Habitante del Medio”).

La analogía perfecta

La producción del disco contó con los arreglos de Nardo González, y se grabó junto a la banda que viene acompañando a Damián Lemes desde hace años, la misma integrada por Marcelino Wendeler (Armónicas cromáticas y coros), Alejandro DellaPenna (Contrabajo, bajo eléctrico, bajo fretless y coros), y Sebastián Martínez (Percusión y coros). Con esta producción,  el músico y arquitecto logró plasmar la analogía perfecta entre ambas profesiones, ya que el obrador es el lugar donde se guardan las herramientas y materiales de una construcción. “Es un ranchito cerrado. Es el momento previo a levantar las obras, y yo hice de eso una analogía con la música y mis obras artísticas. A diferencia de Hijas del aguacero (su segundo disco) que fue todo un chaparrón vertiginoso de composición, en Obrador eso no ocurrió. Fue todo mucho más trabajado”. Manzo, pero inquieto, el músico fue construyendo todo pieza por pieza, clavo por clavo literalmente si se observa la imagen del arte de tapa donde aparece el rostro de Damián representado por el color negro de los clavos sobre un fondo blanco. Como resultado quedó un disco pujante e inquieto, que por momentos se aleja de aquel movimiento ondulante del litoral, para llegar de lleno a la música popular y latinoamericana.

Cruzando el charco, hacia Montevideo

El habitante del medio, es la canción que abre el disco, y desde el primer segundo Damián sale al ruedo solamente con su voz. “Yo toco la guitarra, pero antes que guitarrista me considero cantante, ése es mi instrumento principal. En realidad, en todos mis  discos es mi instrumento principal, y me gusta jugar con la voz, plantear desafíos técnicos, y si esa canción arrancaba con mi voz sola quería que fuera el primero del disco, que impactara tipo petardo. Y en este sentido menos es más”. Por medio de un productor la canción llega a unos de los integrantes de la murga Falta y Resto. En un principio yo quería cederla y que la cantara un solista.  Resultó que la escuchó el productor, le gustó el tema, pero me dijo: “Damián, para solista ya estás vos, y lo que necesitás es un coro murguero”. Posteriormente, se comunicaron con Felipe Castro, hijo de Raúl Castro (fundador de la Falta y Resto), y ahí empezó todo. “A los chicos les gustó el tema y luego nos fuimos a Montevideo. Viajamos al estudio y ya habían grabado la mitad de la canción, y me dicen “¿a ver si te gusta?” y ponen play y me voló la cabeza”.
La canción está compuesta con una mirada analítica sobre una cierta mediocridad. “La letra  puede sonar como una acusación pero yo detecto a esos habitantes del medio que se quedan cómodos, que señalan al que se la juega y lo señalan como agrandado, o se ríen del que se equivoca, mientras él está en su casa sentado en un sillón con unas ganas tremendas de salir, de vivir eso que le quema por dentro pero tiene un miedo terrible al fracaso o al qué dirán”. De esta idea el autor no se excluye, y asume su rol dentro de ese planteo: “uno puede decir ‘bueno, pero este loco quién es para decir todo esto´ y por eso en la última estrofa hablo de mí, y digo que no me creo nadie, y que muchas veces suelo ser ese habitante del medio, y lucho e intento no serlo”.

Una melodía americana

El Fusilador es una de las canciones que remite a un hecho trascendental de América y del mundo del siglo XX. La canción remite al momento del fusilamiento de Ernesto Guevara, pero el autor hizo foco en el fusilador. “Imagine que quizás esa tarde hacía mucho calor, y que en el momento del disparo se produjo un gran eco en la selva y volaron pájaros por el estruendo, la sangre enlodada por el piso de tierra. Se plantea un poco la dicotomía de quien murió allí en esa siesta, o al menos no fue uno solo, porque aunque lo niegue, quien lo fusilo ha muerto en vida desde ese momento”.  El tema cuenta con recitados de Ramón Ayala, quien hace la presentación de la historia, y la voz del mismísimo Che Guevara. “A mí se me vino a la mente una intención melódica, una melodía, y de entrada ya pensaba que ésa melodía era algo americana. Relacioné América automáticamente con el Che Guevara, pero sinceramente no sé por qué hice esa relación. Me devoré un montón de libros y notas,  específicamente del fusilamiento al Che Guevara. Fui detalle por detalle, hasta saber quién lo mató, que tiene nombre y apellido: Mario Teran, que aún vive. Mi mente me ubicó dentro de esa habitación y gire la mirada hacia el otro protagonista de la historia, y no al Che. Lo que pasó luego fue el acompañamiento de la maestría de Ramón Ayala, del cual estoy súper influenciado. Se me ocurrió que debía haber recitados y estos tenían que ser como haikus, que es una forma oriental de la poesía. Ramón Ayala se interesó con la idea porque además conoció al Che hace muchísimos años en un viaje a Cuba con una delegación de artistas e intelectuales. Entre esa delegación estaba Rodolfo Walsh también. La historia cerró por todos lados

Un Chamame con historia

Jocaba, La cautiva es otra de las canciones nuevas de Obrador, compuesta por Damián Lemes y Marcelino Wendeler (armoniquista de la banda). La misma fue presentada y premiada en el Certamen Internacional de Canciones “Marily Morales Segovia”. La historia evoca el triste conflicto bélico donde Argentina, Brasil y Uruguay se enfrentaron contra Paraguay. “Tomamos la historia del secuestro de las cautivas conocida en Corrientes, donde Estanislao López invadió y se llevó a cinco señoras. Sobrevivieron cuatro de ellas. Estuvieron cuatro años secuestradas, y Jacoba que fue con su gurisito en brazos, muy creyente, en el momento en que irrumpen en su casa ella se lleva también escondida una imagen de una virgen entre sus trapos, y se fue al cautiverio escondiendo esa lumbre mercedina como decimos en la canción. Con Marcelino Wendeler, decidimos hablar de la historia de una mujer común, no siempre recaer en la figura de próceres, sino hablar de una víctima más de esta guerra, y de una mujer”.
Con Obrador, Damian Lemes no se aparta de su esencia, cuenta con chamame, rasguido doble, samba y el sonido típico que el artista litoraleño fue construyendo a lo largo de su trayectoria. Obrador tal vez puede ser la producción más laboriosa de su carrera, un disco pujante e inquieto, que abrió las puertas hacia otros sonidos y nuevas historias, alejándose a penas un poco de aquel movimiento ondulante que arrastra el litoral, para explorar fuertemente la música popular y latinoamerica.

Lautaro Silvera