UTORQUÍA

Por Juan Rossi

Camp / Die Brücke | Wols

-Che ¿alcanzará el vino?
-Cómo no va a alcanzar
Así empezó la visita a Osvaldo Bayer
un hombre serio que algunas veces se ríe.
Hablamos
soy anarquista – anarquista pacifista en la medida de lo posible
Osvaldo ¿cómo se responde a la violencia institucional, al primer desaparecido de
1904 – los muertos que dejó Ramón Falcón en 1909 – la matanza de los Tehuelches por Rauch – las bombas de EEUU – la represión última a los mapuches?
¿Cómo se responde?
con la palabra – luchar con la palabra
dar clases – conferencias – intervenir los carteles de la calle
con palabras
en la Patagonia rebelde – después de matar unas 1500 personas
los soldados – algunos abrumados y otros empoderados –
se fueron al pueblo vecino a cogerse unas putas los hombres eran 50 – las putas 4
dijeron que NO – además dijeron ASESINOS no nos acostamos con asesinos
eso
con la palabra – luchar con la palabra
(silencio largo)
¿Cómo se hace Osvaldo? Mientras el viejo hablaba – pausado – pensaba si lo que decía era una utopía o era algo alcanzable yo creo que es las dos cosas – una utorquía hablando mal y pronto
no en el sentido de cambiar en una revolución el país
sino en lo particular – en nuestro pago chico – en el barrio que es nuestra patria más cercana
me volví anarquista porque encontré mi lugar “político” en el mundo
están todas mis ideas
no importa quien sea el presidente – siempre hay algo – un modo
un trabajo de libertad
cuando abrimos con mi amiga Jeaninne “la carpintería”
empezamos con una idea – diría con poca idea – de tener un centro cultural
vivir de eso – cobrar por nuestro trabajo
las contradicciones nos fueron transformando
abrimos – nos abrimos – abrimos la carpin
ahora somos muchas personas distintas
se decide en asamblea – reunión
no hay un líder
no tiene una idea comercial y se escapa del sentido común más llano
esos son mis rincones anarquistas – mis pequeñas revoluciones
cuando era joven y gordo – ahora con casi 40 sigo gordo
antes
pensaba en la revolución como algo grande
el mayo francés por ejemplo
eso me dejaba cansado del trabajo imposible que había que hacer
hasta que el tiempo – sabio como los diablos viejos me enseñó lo lindo de los cambios diminutos
la carpintería taller compartida
el trabajo con los vecinos del fondo
la música con las amigas y amigos
las reuniones con otros centros culturales
la magia de formar una figura que ni nosotros mismos conocemos
la idea de utopía podría hacernos caminar – como dice Galeano
o inmovilizarnos por lo irrealizable
quizás si intentamos las dos ideas
podemos alcanzar un horizonte posible
y parados en esa línea de llegada
tener otro horizonte posible al alcance de la mano
una serie infinita de puntos de llegada
soy anarquista – anarquista pacifista en la medida de lo posible
en la última novela que escribí
hay un capítulo que habla del atentado de Simón Radowitzky a Ramón Falcón
en la rigurosidad de la historia, Falcón se muere en la calle
pero en la novela sobrevive, aunque queda eunuco
“me dejaste peor que muerto” le dice Ramón a la gitana que lo salvó de la muerte
se pega un tiro en la cabeza
a eso yo le llamo justicia poética – torcer la historia por la palabra
un grafiti – una bandera de los pueblos originarios en el monumento de Roca
las putas que dijeron que NO y gritaron “asesinos”
“eso es lo que tenés que hacer – siempre – luchar con la palabra”
dijo Osvaldo y propuso un brindis.