UTOPÍA POR SERRAT

Por Fernando Garay

“¡Ay! Utopía, como te quiero porque les alborotas el gallinero. ¡Ay! Utopía que alumbras los candiles del nuevo día. ¡Ay! Utopía que levanta huracanes de rebeldía”.

Se cumple un cuarto de siglo de la aparición del disco “Utopía” del cantautor catalán Joan Manuel Serrat. El álbum, aparecido en 1992 contenía diez canciones y cerraba con el tema que daba nombre al disco y del que citábamos unos versos. En el mismo, Serrat es acompañado por Paco de Lucía el virtuoso guitarrista del estilo flamenco.

Serrat no claudicaba. Desde su música y poesía seguía firme en sus convicciones para la libertad e igualdad entre los hombres. En el cuarto tema titulado “Disculpe el señor” realiza una crítica mordaz a las consecuencias que veía de un sistema económico hegemónico que estaba exponiendo crudamente las víctimas de la exclusión que generaba. Para ello se vale de una metáfora. Retrata la escena en la cual un mayordomo le avisa al “Señor” que “este asunto va de mal en peor” y que “se está llenando de pobres el recibidor”. “Que los mismos no paran de llegar por tierra y por mar”. Para finalmente mandarse a mudar no sin antes decirle al patrón “Que Dios le inspire o que Dios le ampare. Que esos no se han enterado que Carlos Marx está muerto y enterrado”. Cuando Serrat suele interpretar este tema en sus conciertos se caracteriza como un mayordomo de la aristocracia. Lo hace vestido con un chaleco rojo con botones y guantes blancos. Si lo analizamos podemos interpretar que la desigualdad y la falta de integración han entrado en su apoteosis. No hay solidaridad ni ayuda para con los desposeídos.
El hombre rico vive encerrado en su mansión hasta quedar acorralado por ese sinnúmero de hambrientos que le invaden su sagrada propiedad privada.

Cada día lamentablemente vemos que aquellos versos siguen más vigentes que nunca. Al escuchar en las noticias sobre barcazas o trenes repletos de inmigrantes que pugnan por llegar a Europa desde el continente africano o desde Siria y Afganistán.

¿Cuál era el contexto socio-histórico en el que aparece “Utopía” (1992)?

Los artistas, músicos, intelectuales, académicos y políticos progresistas o de izquierda habían caído en un triángulo de las Bermudas político e ideológico del que tardarían años en reponerse. La falta de un marco de ideas que actuara como referente, aún con críticas, dejaba al desnudo a todo un arco de personalidades de este sector del pensamiento. La idea de un sueño colectivo o de una sociedad sin clases sociales caía en su pozo más profundo.

El libro del momento era “El fin de la historia y el último hombre” del politólogo Francis Fukuyama. En el mismo sostenía que la lucha de clases había terminado con el triunfo de las democracias liberales.

Hacía poco tiempo (noviembre de 1989) que había caído el muro de Berlín y se producía entonces la disolución de la U.R.S.S (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Se terminaba el mundo bipolar que había emergido con el final de la Segunda Guerra Mundial. Por un lado el bloque liderado por los Estados Unidos con su influencia hacia un neo-liberalismo democrático y por el otro el bloque Soviético con un socialismo con fuerte impronta estatal y varios regímenes autoritarios. Entonces se produjo lo impensado. Implosionó el bloque soviético. Era el fin de los llamados socialismos reales. Alemania se reunificaba luego de haber estado dividida en dos estados (Alemania Occidental y Alemania Oriental) desde el final de la guerra. Concluía la guerra fría que había enfrentado a rusos y estadounidenses sin un conflicto bélico directo dado el poderío nuclear de ambos países. El mercado era la única vía posible. El mercado era el rey.

En esos años convulsionados “El Nano” como cariñosamente se le empezó a llamar en nuestras tierras desde sus primeras visitas en los finales de la década del sesenta, pensaba diferente y lo cantaba en su disco “Utopía” para el que lo quisiese escuchar y entender.

DE BARCELONA AL MUNDO

Nacido un 27 de diciembre de 1943 como segundo hijo de Josep y Ángeles. Su infancia transcurrió en el barrio Poble-Sec (El Pueblo Seco) de Barcelona muy cerca del parque Montjuic. Barriada de obreros portuarios, de cabarets y teatros. Con el mar Mediterráneo como escenografía de fondo y del que siempre llevaría su luz y su olor por donde quiera que fuese. Siempre iba a estar contra la corriente Joan Manuel.

Cantaba en catalán en tiempos de la dictadura del generalísimo Francisco Franco. Quién censuraba y prohibía las expresiones artísticas en otra lengua que no fuera el castellano. Como forma de protesta a fines de los sesenta se reusaría a participar en el festival Eurovisión de la música al prohibírsele hacerlo en catalán. El franquismo le iba a causar muchas tristezas y sinsabores en su vida. En primer lugar le arrebató abuelos y tíos que murieron durante la Guerra Civil Española.

En su origen vemos una familia proletaria y pobre. Su padre era empleado de la empresa catalana de gas y electricidad con el salario mínimo y su madre era costurera. En la casa paterna, conjuntamente a sus hermanos se criarían dos primos que habían quedado huérfanos por la guerra. Seguramente para mitigar el dolor de su nieto su abuela sobreviviente le daba una opción en los paseos: “¿Qué quieres Juanito: un barquillo o un cancionero?” La respuesta del Serrat niño iba siempre por el lado de la música. Señal inequívoca de una vocación tempranera.

Portada del disco “Utopía” (1992)

Portada del disco “Dedicado a Antonio Machado. Poeta” (1969)

Portada del disco “Miguel Hernández” (1972)

Portada del disco “Mediterráneo” (1971)

Por influencia de Beatles y Stones integró brevemente un grupo amateur de rocanrol en la adolescencia. Pero rápidamente al caer una guitarra acústica en sus manos comenzó a interpretar sus propias composiciones. Como él mismo ha señalado, con la indisimulable intención de vincularse con las muchachas. La dictadura no sólo había afectado con la censura las expresiones artísticas sino que la sexualidad era fuertemente reprimida desde los discursos y prácticas oficiales del clero católico y del ejército. El franquismo también lo iba a obligar a exiliarse por un año en tierras mexicanas a mediados de los setenta por haber criticado los fusilamientos que realizaba el régimen.

Por el lado de sus influencias podemos mencionar a Paco Ibáñez (cantautor Valenciano) del que de algún modo imitaría el arte de musicalizar a poetas. Los otros padres musicales fueron: el belga Jacques Brel, los franceses Charles Aznavour y George Brassens. La radio sería otra influencia notable. Ya sea como oyente en su niñez, su participación en una emisión como disc-jockey adolescente y finalmente su aparición y debut mediático en el popular programa “Radioscope” de Radio Barcelona que se transmitía en vivo desde el estudio Toreski.

Su debut discográfico se produjo en 1965 a los 21 años con un EP de cuatro temas en catalán. Luego siguieron tres LP en su lengua materna hasta llegar a su primer álbum en castellano titulado “La Paloma” (1969). Premonitoriamente, dado el fuerte vínculo que tendría el músico con nuestro país el primer tema era una pieza que se llamaba “La paloma” del músico argentino Carlos Guastavino sobre un poema del poeta español Rafael Alberti. Aquel que decía “Se equivocó la paloma, se equivocaba. Por ir al norte fue al sur, creyó que el trigo era el agua”. Podemos decir que fue el puntapié inicial de un ejercicio que iba a realizar en varios momentos de su discografía. Encontramos entonces varios ejemplos de long plays enteramente dedicados a musicalizar a grandes poetas. Repasemos los grandes hitos en su extensa discografía.

Así por ejemplo, llegarían “Dedicado a Antonio Machado. Poeta” (1969) con la inolvidable “Cantares”. Hacemos memoria: “Cuando el jilguero no puede cantar. Cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. O la inolvidable “La saeta”. “Oh, no eres tu mi cantar, no puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en la mar”. Con el disco “Mediterráneo” (1971) llegaría al punto más alto de popularidad de su carrera artística. El disco incluiría varios futuros clásicos como por ejemplo: Que va a ser de ti, Pueblo blanco o Aquellas pequeñas cosas pero sobretodo el tema que da nombre al disco y que se convertiría en un infaltable para el repertorio en todos sus recitales. “Miguel Hernández” (1972) un disco enteramente concebido como una musicalización de los poemas del poeta natural de Orihuela muerto en las cárceles franquistas. Aquí aprendimos “Para la libertad”. “Retoñarán aladas de savia sin otoño, reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida”.

La saga seguiría con los versos de “El sur también existe” (1985) obra del poeta uruguayo Mario Benedetti a los que también musicalizaría. Cabe preguntarse si hoy podríamos recitar casi de memoria los versos de Machado, Hernández o Benedetti si no los hubiésemos escuchado hasta el cansancio en esos viejos discos del Nano. Por qué no pensar que fueron la llave que nos abrió la puerta de la curiosidad para tomar esos libros de poesía.

Alguna vez declaró que “desgraciadamente hay gente que prefiere los muros a los caminos”.

En esos caminos, en esas búsquedas estéticas que abarcan la amalgama entre poesía y música podríamos imaginar el viaje utópico en la vida de Joan Manuel Serrat.