ENTREVISTA A ANDRÉS PAREDES

Por Paula Carrella para Fundación Tres Pinos

Visitamos al artista visual Andrés Paredes, quien nos abrió las puertas de su flamante taller ubicado en el barrio porteño de La Boca, en el Distrito de las Artes. Andrés nos contó acerca de su visión del arte, de sus proyectos y de la decisión de mudarse al sur de la ciudad de Buenos Aires.

FTP: -¿Qué te llevó a elegir La Boca como barrio para instalar tu taller?

AP: – Es algo con lo que realmente tuvo que ver la Fundación Tres Pinos porque el año pasado hice una residencia de un mes en octubre en el edificio donde está el museo de la Fundación y fue una experiencia interesante ya que fue la primera vez en diez años que salí de Misiones y me establecí en un lugar que no fuera un hotel. Siempre que venía me quedaba a trabajar en un hotel un tiempo y me volvía. Cada vez se me hizo necesario venir por más tiempo a Buenos Aires y el año pasado fue como una especie de prueba piloto y fue muy productivo y divertido. Me gustó el barrio, me gustó la idea esta de la tranquilidad -entre comillas- que tiene un barrio y al mismo tiempo la familiaridad que se logra, nos conocemos con el carnicero, con la verdulera y mi vecino de al lado es mi asistente. Tiene algo que es muy parecido al ritmo de las provincias, así que este año tomé la decisión de armar un taller en La Boca y también establecerme con mi familia -con mi pareja y mi perro-, con todo. Establecí una sede en Buenos Aires de mi obra junto con el otro taller que tengo en Misiones.

FTP: – Con respecto a este cambio de lugar, a este viaje tan largo que hiciste para instalarte en Buenos Aires, ¿sentís que hubo un cambio de enfoque o alguna repercusión que estés pudiendo pesquisar ahora en tu trabajo?

AP: – Yo creo que de eso se tratan un poco las residencias de artistas, en poder tomar una distancia de tu producción, de tu lugar y reflexionar. Un artista está todo el tiempo creando, pensando, buceando dentro suyo y generando cosas que tienen que ver con su ambiente. Las verdaderas obras de arte modifican su entorno, modifican su espacio y modifican a las personas que las consumen y que las pueden ver crecer. Mi obra tiene mucho que ver con mi lugar de origen que es Misiones, pero también con elementos reflexi
vos como la transformación y la fugacidad de la vida. Al venir acá hubo muchas cosas que me impactaron, en Apóstoles por ejemplo no se ven personas durmiendo en la calle porque siempre hay un lugar donde alguien puede dormir, es otra la proximidad entre las personas. Y también los barrios marginales, todo esto me está motivando a generar otro tipo de obra, de algún tipo de reflexión a partir de las posibilidades reales de transformación en momentos de situaciones de crisis como las que se están viendo ahora en la calle. Hay un proyecto que hace mucho tiempo tengo ganas de hacer que es de intervenciones urbanas y de trabajo con barrios marginales, con niños que quizás no tienen la posibilidad de acercarse a un museo o a una galería de arte. A veces pienso que el arte está reservado a un grupo reducido y que no todos tienen la posibilidad real de acceder. Por suerte este proyecto de alguna manera se está concretando con una propuesta de intervención urbana que involucra a niños del barrio.

FTP: – ¿En qué sentís que es diferente haber nacido, crecido y realizado gran parte de tu trabajo en Misiones? Hay cierta inclinación a pensar Buenos Aires como centro y recuerdo que en una conferencia te preguntaron qué se sentía crecer o realizar la producción desde otra provincia lejos de Buenos Aires, y vos respondiste que tu relación con Buenos Aires había sido completamente diferente, porque que para vos el centro cultural estaba en Brasil y en esa cercanía con otros centros urbanos que no son Buenos Aires. Me gustaría que conversemos un poco sobre esto.

AP: – Lo más importante para mí es el terreno de la infancia. En ese sentido, que yo haya crecido en Misiones siendo niño es lo más fértil que tuve en mi vida y por eso para mí es tan importante ese período. Que alguien crea en vos de chico, que alguien te diga “vos podés ser algo” y sobre todo si vos descubrís el arte de niño, saber que esa magia cuando la ves de niño puede realmente cambiarte la vida -porque el arte tiene mucho de magia y de poder capitalizar sueños o recrear realidades y llevarte a soñar o invitarte a pasear. Y yo creo que eso es posible, por eso para mí más que “el lugar de origen” es “mi lugar en el mundo”, donde tuve mis experiencias más fértiles y más curiosas y creativas. Por eso también me interesa mucho el hecho de acercar el arte a ese momento de los chicos. Por otro lado en Misiones los museos son muy acotados, las galerías de arte no existen y hay un montón de cosas que pasan en Buenos Aires. Mi experiencia es que Misiones en una tierra de fronteras y que geográficamente sólo nos unen 80 km al resto de la Argentina y los centros culturales cercanos más importantes eran Porto Alegre o San Pablo. Me resultaba más fácil acceder a un viaje a La Bienal de San Pablo o a la Bienal del Mercosur en Porto Alegre que venir a Buenos Aires a ver ArteBa. Entonces yo crecí viendo arte contemporáneo, es una visión muy personal, pero mi eje o mi centro cultural o de vanguardia artística estaba trasladado geográficamente en Brasil.

FTP: – Retomando el tema de la infancia, ¿cuándo se te presenta el arte como idea o posibilidad de vida? Digo, más allá del juego de niño.

AP: – El arte es una manera de ver la vida. Para mí entre la obra y la vida del artista no hay ninguna diferencia, siempre uno habla y cuenta su intimidad de diferentes maneras, bueno ya lo decía Duchamp, “el artista es la obra”. Te repito, para mí tiene mucho que ver con esa curiosidad, cuando uno va perdiendo la curiosidad va perdiendo un poco las ganas de vivir, o transformándose en una rutina y la idea es nunca perder esa curiosidad que existe cuando sos niño. Si hay algo que me caracteriza es esa búsqueda o esa incansable curiosidad por un montón de cosas. De chico estudié piano, arte y creo que era mucho menos prejuicioso antes de entrar a la facultad que después, mi creación tanto en el
diseño como en el arte era más libre antes de haberme formado, igualmente creo que es necesario pasar por ese momento, por un modelo de formación académica. Más tarde me di cuenta que los cuestionamientos que me hacía tenían respuestas en el arte, que en cualquier disciplina que realizaba -en el diseño, editando un video o haciendo una marca- siempre salía un perfil artístico, un perfil que tenía que ver con la creación plástica más que con la comunicacional, plástica y artística hablando de algo hecho y considerado como único, como el fruto de una investigación.

FTP: – Hablamos de tu infancia y tus inicios en el arte ¿Cómo y cuándo comienza tu carrera artística profesional?

AP: – A los diecisiete años estaba en la facultad de Bellas Artes y hacía Técnico Ceramista. Tenía una profesora que se llamaba Vilma Villaverde -una gran ceramista- y ella me decía siempre “vos tenés que dejar el diseño, lo tuyo es el arte”, pero yo no podía ver de qué manera iba a vivir o a ganarme la vida siendo artista, era una idea totalmente abstracta para mí, que sí lo veía en una relación con el diseño. Así pasé toda la carrera, me recibí de Diseñador Gráfico y en el medio hice cursos de todo tipo, uno de esos cursos fue uno rarísimo de Scherenschnitte, que es una técnica suizo-alemana de corte de papeles con tijeras, muy antigua y muy folklórica. Después me fui a vivir a Brasil y trabajé en una productora de cine haciendo edición y en las horas muertas que tenía -esperando renders o que la computadora procese la información- yo recortaba y recortaba papeles hasta que tuve una obra producida -sin darme cuenta que era una obra- y una vez me presenté en un concurso en que los jurados eran Gumier Maier y Ana Martínez Quijano. Gumier quedó encantado con la producción y ahí empecé a pasar los papeles a los volúmenes -como esas torres, esos árboles huecos- y mi debut fuera de lo que fue esa producción de cerámica y de las muestras en la facultad fue enArteBA 2005, la prueba de fuego porque fue la primera muestra que estuve fuera de Misiones y la obra fue muy bien recibida por los coleccionistas y la crítica. Fue muy auspicioso y se me abrió un panorama que realmente no conocía: el de los curadores, los críticos, los galeristas y el coleccionismo. Un mundo que no tenía ni idea que existía ni cómo se movía y me pareció muy interesante, muy divertido y me decidí de lleno a tirarme a la pileta.

FTP: – Hay una relación que se establece en tu obra con el paisaje misionero y su exuberancia, ¿qué otros elementos podés mencionar que se vinculen o se nutran de lo local de tu lugar de origen, de tu lugar de nacimiento y de infancia? Te pregunto esto porque mencionaste la técnica Scherenschnitte que tiene que ver con la historia de esa región.

AP: – Para mí todo tiene que ver. Yo pongo como una especie de marco teórico, de campo de investigación. Mi marco teórico se centra como en una línea horizontal en el paisaje, pero dentro de ese paisaje me nutro de diferentes elementos que lo atraviesan. No quiero hablar sólo de Misiones sino hablar del paisaje como una región porque a esa línea horizontal yo la cruzo con un montón de elementos, uno es la Historia, otro es la Naturaleza y también la parte biológica de la fauna o insectos que la habitan. En eso hay un montón porque al tomar ese marco tomo también los antiguos treinta pueblos jesuíticos que eran Brasil, Paraguay y Argentina, y yo viviendo en Misiones me muevo en ese ambiente, con mis antepasados que eran de Paraguay, el hacer manual de las tejedoras de Paraguay -ñanduti- que tiene que ver con mis calados, es decir que hay muchos información que va cruzando el paisaje de diferentes maneras y yo la abordo dentro del paisaje como una relectura contemporánea. En mi última muestra tomé un elemento típico del Barroco que es la Vánitas y si vos te ponés a pensar, el primer movimiento artístico en paralelo con la academia europea fue el Barroco Americano y que pasaba en el mismo pueblo donde yo nací. Entonces en ese marco referencial que es el paisaje yo utilizo todas esas líneas que lo van entrecruzando, como una especia de telaraña invisible que tiene que ver con mi arqueología personal, con la fauna, obviamente con lo más visual que es la vegetación, pero también con un montón de esos elementos socioculturales. De hecho la inmigración de comienzos del mil novecientos a mí me permitió abordar una técnica europea, entonces se van entrecruzando todas esas cosas. Para mí el lugar de origen me determina, o sea me obliga a mirar el paisaje en el que nací y revalorizarlo sin ningún tipo de condicionamientos ni prejuicios.

FTP: – Mencionaste la investigación, ¿qué lugar ocupa en tu trabajo y qué significa para vos investigar?

AP: – Eso es una deformación profesional del Diseño Gráfico, porque el diseñador investiga todo y a veces no usa nada de la investigación, pero como que tiene una obsesión por la investigación, por la tipografía, la línea, el color, la grilla invisible y un montón de cosas que solamente existen en la cabeza del diseñador y que las personas nunca llegan a ver. Para hacer un logo a veces se investiga más la empresa de una persona que los propios dueños de la empresa, en este sentido el diseño me enseñó a investigar y a tomar la investigación como un proceso. A mí me gusta investigar, siempre lo hago. Yo trabajaba con imágenes simétricas hasta que un día dije “voy a hacer una mariposa” para la Bienal del Fin del Mundo y así investigando llegué a biólogos, me fui a una mariposario y a partir de esa ida al mariposario me apasionó saber las especies. Cuando hice las mariposas de calle Florida investigué especies locales autóctonas. Hago toda una investigación exhaustiva y después tomo lo que yo quiero, generalmente uso sólo algunas partes como fuentes de inspiración y siempre vuelvo a un recuerdo. Me gusta saber qué especies son, cómo se alimentan, dónde viven, cuánto tiempo viven. En toda la parte de los mimetismos, de los procesos de cambio de los insectos, las hibridaciones, las mutaciones, ver qué pasa. Es como una ciencia ficción ver el proceso de transformación de las chicharras en Misiones y eso pasa en el patio de cada una de nuestras casas. La investigación tiene un papel muy importante, por más que la obra sea totalmente artesanal, que es algo que para mí es totalmente válido, te menciono esto porque dentro del arte contemporáneo ya hay artistas que ni piensan su obra, tienen equipos, estudios de obra que las piensan y las hacen y el artista sólo ponen su nombre. A mí me gusta pensarla y hacerla, el cien por ciento de la producción.

FTP: – Hay dos cuestiones que asocio con el tema de tu formación como diseñador y te quiero preguntar, la primera es si sentís que esta formación te da o te brinda otro enfoque posible con respecto a la visión del arte y la segunda es si la manera en la que está presentada tu página web y cómo te manejás con las redes sociales tienen también que ver con esto.

AP: – Para mí los artistas visuales dejamos mucho de lado el tema de cómo nos mostramos hacia el resto de las personas. Algo que no sucede en la música -por ejemplo- porque el músico cuando va a sacar un disco tiene todo un equipo de cuidado de la imagen, de la fotografía, de la tapa, del álbum, de cómo se transmite hasta visualmente algo que es sonoro, y en el teatro también pasa, en casi todas las artes se tiene más cuidado que en las propias artes visuales. Para mí el artista tiene que ser empresario de su propia obra, no ser un comerciante, pero sí tener una visión empresarial de la obra en el sentido de esto que te digo, que tiene que haber un respaldo de una página web, que los textos que uno escribe o le escriben tienen que estar disponibles, de generar un lugar donde esté todo armado y sea accesible. Cuando planifico una exhibición me gusta tener buenas fotografías, armar una identidad de la muestra, trabajar siempre con catálogos, tener un material impreso que después sirve para consulta, pero básicamente es eso, ver la obra y lanzarla como si fuese un disco.

FTP: – Andrés, ¿qué es el arte para vos o cuál es tu visión del arte?

AP: – Me interesa generar emoción y sentido, despertar los sentidos. Poder crear un espacio de introspección y que las personas se conecten con algo íntimo hoy es muy difícil y me parece un desafío válido. A mi me gustan los grandes desafíos, emprender grandes obras, y no me refiero al tamaño sino a poder generar algo de pensamiento, de reflexión y sobre todo una búsqueda con uno mismo, un espacio de introspección personal. Ese es el desafío, producir emoción en el espectador. Hoy en día hay que competir con la tablet y el celular inteligente y es una tarea muy difícil poder generar algo válido y verdadero dentro de las personas. Este es mi gran desafío y el arte que me interesa.

FTP:- Vuelvo a esta impresión que me dio tu página web acerca de la importancia que le das al acceso a la información sobre tu trabajo y a establecer un vínculo activo con el público, algo que también noté en algunas de tus instalaciones y en tu trabajo en general. Este lugar que vos le das al espectador, esta conexión que establecés con tu público, algo en la línea de lo lúdico quizás.

AP:- Sí, eso lo empecé a descubrir justamente en las muestras. Me pasó una vez en Apóstoles, mi pueblo, en un lugar muy chiquito donde hice una exposición con el mismo respeto que si fuese en una galería porteña o una sala de un museo y la visitaron personas muy humildes, recuerdo una señora con sus hijos que se notaba que nunca habían visto una muestra de arte y la mujer estaba emocionada y eso me cautivó mucho. Ella me agradecía, me apretaba la mano agradeciéndome por dejarla ver eso. Para mí fue shockeante, cómo hacerse responsable de lo que uno trae y genera, y a partir de eso la muestra siguiente fue de hablar sobre los recuerdos de mi casa paterna: una instalación con un consultorio, algo totalmente frío que llené de selva y de plantas, pero también convoqué a una música y a un DJ que hicieron una banda sonora que realmente fue genial. Las personas entraban a este lugar y algo pasaba, por lo visual, por lo sonoro, por el cuidado que se tuvo en la iluminación, los puntos de vista, siempre trabajando con un equipo de personas. La devolución era inmediata, desde la respuesta verbal o de la emoción que ellos mismo expresaban, y en Barro Memorioso -una instalación que mostré un montón porque estuvo en Rosario y dos veces en Buenos Aires- pasó lo mismo: personas que salían llorando, que realmente se emocionaban o les tocaba un montón de fibras íntimas. No es que descubrí la fórmula, pero esos estímulos fueron un poco generados por mí y eso me interesa muchísimo. Es difícil mostrarlo todo por eso yo trato de registrar en videos, ir grabando el backstage con mucha fotografías, hago toda una inversión en el registro de la obra.

FTP: – Sé que realizás papel calado a mano y que tus instalaciones abordan recursos multisensoriales, ¿qué otras técnicas y materiales trabajás?

AP: – Tengo unas líneas de obra: los papeles calados, que son como unas selvas que producen sombra y generan una especie de enjambre visual; los insectos -mariposas, libélulas y cigarras, todos insectos que pasan por grandes procesos de transformación- magnificados en tamaño, gigantes, desde los seis metros hasta obras ínfimas, diminutas; una línea de calado en madera que son como una serie de árboles huecos y a esto le sumo toda una producción escultórica que tiene que ver con el barro y con las instala
ciones, que son grandes puestas en escena. Esto último es lo que a mí más me interesa, pero también lo más difícil de realizar porque son costos elevados y yo me autofinancio todas las producciones. Con la comercialización de una obra puedo realizar otra y a mí me divierte generar esa diversidad de obra, entonces de lo que saco de una armo otra cosa o me invitan de otro lado, pero hasta ahora siempre todas las puestas fueron financiadas por mí.

FTP:- ¿Alguna nueva experimentación en la que estés trabajando?

AP:- Ahora hay un desafío grande y es que estoy pasando a otros materiales -esculturas en bronce, vidrio- un poco lo que tiene que ver con las posibilidades que me va a dar estar en esta ciudad por las herramientas que consigo. Acá hay una fundición de bronce muy buena, puedo hacer cursos de otras cosas y descubrir nuevas técnicas, encontrar cosas que en un lugar tan chico como Apóstoles no hay.

FTP:- Pero no hay “ese” barro tan especial que usás en tus instalaciones.

AP:- No, el barro se trae (risas). Acá tengo todavía unos cuantos kilos de barro que sobraron de otras muestras.

FTP:- Mencionaste el Barroco Americano o Colonial, ¿qué artistas y períodos del arte de nuestro país o de otros lugares sentís que han funcionado como disparadores en diferentes momentos de tu proceso creativo?

AP:-Crecí mirando unos libros de Vermeer que había en mi casa. Mi padre siempre tuvo una curiosidad por el arte y desde muy chico asistí a charlas de los impresionistas, de Van Gogh -bueno de hecho mi perro de niño se llamaba Van gogh.

Para mí el arte siempre fue muy familiar, en toda mi infancia hubo una presencia visual de grandes maestros, pero realmente en esta parte de los barrocos flamencos, de Vermeer, había algo que me cautivaba muchísimo, hasta que lo descubrí a Matisse que es como la traducción de la felicidad en colores y por supuesto en esa parte de sus papeles y en la versatilidad del artista que ante un problema crea una nueva obra. Todavía me sigue inspirando y emocionando Matisse, es un artista que saca hasta de su resiliencia obras fabulosas y sobre todo esa capacidad para traducir un sentimiento, yo veo sus obras y para mí son la felicidad pura. También hay otros artistas que admiro por su producción y por su capacidad de generar mega instalaciones como Ai Weiwei, Anish Kapoor y Damien Hirst trabajando la naturaleza y toda la parte científica desde otro punto de vista. Todos grandes empresarios del arte. De todas maneras si tengo que elegir a uno, me quedo con Matisse.

FTP:- ¿Estás trabajando en algún proyecto que te gustaría desarrollar y que esté vinculado con el barrio en el que estás viviendo y trabajando, con este cambio de lugar de residencia?

AP:- Desde que llegué a La Boca tuve ganas de hacer algo con el barrio. Anteriormente tenía el taller en Villa Crespo y también me interesaba mucho la idea de estos dos lugares que tienen relación con dos canchas de fútbol. Mi taller estaba frente a la cancha de Atlanta y acá el edificio donde vivo se mueve con los partidos de la cancha de Boca. Esto es muy impresionante y hay algo de esas pasiones y de los sentimientos de pertenencia dentro de los barrios que me interesa mucho investigar, y parte de eso va a ser el trabajo que voy a realizar con los niños del barrio. Reflexionar acerca de la propia genealogía o arqueología personal, traducido obviamente con lo que tienen que ver los lugares de inmigración que es un tema que yo abordo. La migración tiene que ver con una toma de decisión y una determinación al cambio obligada y para mí eso es un motor e implica un coraje tremendo. La decisión obligada de migrar o de cambiar que se vió mucho en La Boca. Ahora quizás como que esto está aletargado, pero todavía se percibe esa cuestión nostálgica y me interesa investigar eso, sobre todo desde el punto de vista de un niño. Todo esto se junta en una posibilidad de pensar varias cosas: lo urbano, lo barrial, la infancia, las migraciones, las arqueologías urbanas y la experimentación de los materiales, todo en un sólo proyecto.

FTP:- Hablemos sobre tu última exposición Mutatis Mutandi & Memento Mori y esto que vos mencionás y que en tu trabajo es muy importante que es el tema del cambio, de estos procesos migratorios.

AP:- El nombre de la muestra siempre es importante porque tiene que resumir lo que uno viene pensando y en este caso eran dos temas que yo trabajo desde diferentes lugares que se juntaron en esta muestra y que no tienen relación entre ellos. Uno está inspirado en las vanitas y viene de Barro Memorioso y la otra tiene que ver con la posibilidad de redefinirnos, qué es un deseo aspiracional de todo ser humano, tener esa posibilidad de decir “hoy me levanto y mi vida va a ser diferente” y depende solamente de uno, porque si uno quiere mueve cielo y tierra y lo consigue. Esto se puede hacer y a veces cuesta más o menos y obviamente tiene que ver con los sueños y también con los límites del pensamiento de cada uno y me gusta esa reflexión del “mutatis mutandi” que implica una posibilidad de redefinición y que en latín quiere decir “haciendo los cambios que son necesarios” por lo cual esa posibilidad se transforma en imperativo en “haz los cambios que son necesarios”.

FTP:- ¿Qué colecciones tienen obra tuya y cuál es tu relación con el coleccionismo?

AP:- Muchísimas: en Houston y otras colecciones muy importantes en Estados Unidos, en España, en Beirut, Hong Kong y en Argentina. Hay coleccionistas muy importantes que tienen obra mía y también me importan mucho las personas que se interesan en mi obra, que quizás no son “coleccionistas” en el sentido que conocemos, pero que compran toda mi producción para tenerla porque les gusta y también se preocupan por mi persona.

FTP:- ¿Proyectos expositivos para esta segunda parte del año?

AP:- En septiembre tengo una muestra en Houston muy grande, otra en Miami para fin de año y una invitación a hacer una gran intervención en Singapur, que es un desafío tremendo. En Buenos Aires voy a mostrar la parte de los bronces y los vitrales que te conté y que es algo en lo que estoy investigando y trabajando y que en breve se va a poder ver.