EL APOSTADOR

Por Adriana Tuffo

Cuando ya nada se espera,
La vida ofrece una partida más
Que puede ser espina envenenada
Cárcel amarga.
Se pronuncia en voz baja
La palabra atascada.
El amor se ha negado
Tiembla el mentón
Y las lágrimas asoman
Las manos frías.

El amor, entonces, apuesta
ya amanece otro día.
¿Será eso la utopía?

La boda campesina (detalle) | Pieter Brueghel el Viejo