Uno se pregunta por qué hablar de la palabra en relación a la conciencia. Y realmente hay muchas razones por las cuales tomar conciencia de las palabras que usamos, con las que nos expresamos, describimos nuestro mundo y nuestra realidad

Muchas veces caemos en el error de pensar la conciencia como una especie de facultad autónoma e independientemente de nosotros, y más aún de nuestra propia inteligencia. Sin embargo, debemos entender o interpretar la conciencia como un acto y no una facultad inherente a nosotros.

Nos hemos detenido, aunque la sombra sea pequeña, porque necesitamos un descanso. No nos importa que la sombra sea pequeña…mejor dicho, nos importa…ya sabemos que en el capitalismo no hay calores que tengan sombras amplias para que quepan todos los que caminan.

Ocurre todos los días y a cada instante: Alguien aquí perdido en el ciberespacio busca con quien quiera comunicarse y, al decir “comunicarse” quizá no sea conciente de que para hacerlo es necesario el logro de un feedback esto es: un ida y vuelta.

Abre tu mente para que el infinito entre en ella” escribe el poeta y, en verdad esa debería ser la meta de cada individuo: ser concientes hasta más allá de nosotros mismos, esa conciencia que se expande hasta fundirse en el entorno infinito que nos rodea.

La ciudad se enmudece
mientras adentro,
las voces se cuelgan
de las agujas del reloj
buscando en su pausa
el silencio esperado

Hablamos de la venda sobre los ojos o del velo de la ilusión. A diario usamos estas frases para incitarnos a tomar conciencia sobre una situación, la vida o la existencia misma. Algunas son llamadas de atención severas mientras que otras apenas se disfrazan de advertencias

Pies que chapotean, cada vez más cerca, sobre un fondo de lluvia. Miro a un lado y a otro: a las diez de la noche el vestuario es un desierto. Oculto a un costado de la puerta que se abre al sector duchas, dos escalones más abajo, me asomo al vapor y cuento uno, dos, tres: toalla a la cintura, aparece el ingeniero Miguens.

Vino – (¿era de noche…?) -. Recostaba
su sombra en el vano de la puerta. Quise llamarla por su nombre, merecer su mirada,
y retumbò mi eco en las cavernas sin llegar a tocarla
Sumido en una bruma, ya no supe. Luego
fugaz su mano fresca me acaricia

Sucede como la lluvia, como pensó alguna vez Isidoro porque no podía dejar de ver a esa mujer en sus sueños, y nada le alcanzaba hasta que tuvo que poner palabras aunque no es lo mismo, no…

Una semana después de deponer las armas, surgieron por todo el país grupos de paramilitares a la orden del ejecutivo que nos empezó a perseguir. A Néstor y a sus parientes fueron los primeros que agarraron. Gente de la Trinidad los encontró colgados del puente viejo, carentes de ropa y con los testículos dentro de sus bocas.

Por lo que uno ha podido ir viendo, a lo largo de estos años, tanto por experiencia personal como por ir mirando lo que hacen y piensan los que andan a los costados, la conciencia vendría a ser algo que, aparentemente, no se tiene de manera innata sino que se trata más bien de un algo que se obtiene, se gana y se cobra. Tuve conciencia, gané conciencia, cobré conciencia…de…
Sin embargo y a fuerza de sonar contradictorio, pareciera que la conciencia siempre está, etérea, borrosa, pero siempre está.