Rembrandt y su primer gran obra maestra LA LECCIÓN DE ANATOMÍA DEL DR. TULP

por Dr. Leopoldo E. Acuña (h). médico

Rembrandt Harmenszoon van Rijn –tal su nombre completo- nació en Leiden, Holanda en 1606 y murió a los 63 años. De padre de oficio molinero, de buena posición económica, fue el menor de 7 –ó 9 según el historiador– hermanos.

A los 15 años comenzó como aprendíz del arte pictórico con su maestro Swanenburgh. Temas bíblicos, interiores burgueses y bodegones fueron su temática inicial. Algo más tarde comenzó a fascinarse con otros dos temas que lo ocuparían prioritariamente el resto de su vida: los ancianos y su autorretrato.
A la edad de 25 años comenzó él mismo a enseñar a numerosos estudiantes. Desgracias familiares –la muerte de su primer mujer Saskia- lo sumen en profunda depresión , de la que sale trabajando más y más. Dueño de una bien ganada fortuna, no tarda en dilapidarla en lujos. Hacia los 50 años de edad su situación económica era por demás delicada. Y esta realidad decadente se reconoce en alguna de sus últimas obras como por
ejemplo, El regreso del hijo pródigo. Los resplandores de su genio comienzan a apagarse. Morirá en Ámsterdam, sin el debido reconocimiento de sus contemporáneos.

La lección de anatomía del Dr. Tulp
El príncipe holandés Guillermo de Orange funda en 1575 la Universidad de Leiden. Lo hizo en reconocimiento al valor demostrado por esa ciudad al luchar contra la dominación española. Se transformó pronto en uno de los centros académicos más importantes de Europa. La medicina que allí se enseñaba era de avanzada. Los grandes profesores a menudo encargaban a artistas consagrados retratos que los mostraban dictando cátedra.

A la edad de 25 años le llega a Rembrandt el encargo del famoso anatomista Nicolaas Tulp: debía inmortalizarlo en una lección de anatomía. Tulp era un rico médico que iniciaba además una carrera política. Rembrantd puso manos a la obra y en ese mismo 1631 completó el lienzo. Allí se ve al Dr.Tulp disecando un cadáver. El cuerpo yaciente tenía su historia: se trataba de Adriaan Adrianszoon – alias Aris Kindt- tristemente célebre delincuente que había sido condenado por reiterados robos y ahorcado pocas horas antes. La luz natural – proveniente de no se sabe bien donde- ilumina perfectamente, cual moderna lámpara de quirófano, el cuerpo que se está disecando. Por los anales de la época sabemos que de los 7 personajes que asisten a la lección, sólo los cuatro del primer plano son médicos o estudiantes de medicina. Los 3 del fondo son nobles o ricos burgueses, y uno de ellos, el de la derecha, sostiene una hoja donde se leen claramente los nombres de los asistentes (¿se habría pasado lista?). Era una costumbre de la época que se pagaran importantes sumas de dinero para asistir a las disecciones de seres humanos, que podían durar varios días. Curiosamente, en esta construcción «piramidal» de los personajes del cuadro, sólo uno observa la mano del maestro disecando al cadáver. Los otros fijan su vista en las imágenes de un libro con imágenes anatómicas dispuesto a los pies del cuerpo yaciente. El Dr. Tulp es el único con cuello de puntilla y sombrero, en actitud casi sacerdotal, ostentando la autoridad que confería esta«nueva ciencia». El hecho de que sea precisamente el brazo y la mano del cadáver los primeros en disecarse, confirma el arraigado principio de justicia de la época en la Holanda del siglo XVII: debía comenzarse, como adicional cástigo póstumo al delincuente, con el desollamiento del miembro superior con el que cometía los delitos.
El todo es un ejemplo de pintura temática soberbia, maestría superlativa. La tela causa un gran impacto en el espectador por su cruento realismo, su disposición espacial formidable y el formidable contraste entre la«virtud» de la honestidad académica y el fatal destino de los delincuentes.
La lección de anatomía del Dr. Tulp se exhibe actualmente en el Museo Maurithiuis de La Haya, Holanda.