Procesos de comunicación / educación / política
por Nadia Quantran

No existen realidades, solo interpretaciones expresa Nietszche, lo cual es el puntapié inicial para entender que cada palabra, concepto, idea tiene un peso determinado y un objetivo perseguido consciente e inconsciente; es por eso que desde el principio es necesario aclarar que cada discurso enunciativo tiene una carga valorativa, que define el lugar del sujeto que enuncia en el medio que lo rodea.
Pensar a la educación en los tiempos que corren, implica el desafío de problematizar su circunscripción dentro de los ámbitos
escolares y académicos, que innegablemente son por excelencia formadores de saber; pero que al relegarse solo a estos espacios, transforman en reduccionista y limitante la dimensión de los procesos de aprendizaje.
Los procesos de conocimiento atraviesan continuamente las prácticas de los sujetos, no hay instancias en donde no haya memoria o recuerdo de las acciones ejecutadas, que de alguna u otra forma brindan herramientas y experiencia para las situaciones futuras. Poner en tela de juicio la legitimidad única de la educación escolar es sólo una forma de visualizar cómo la aprehensión de saberes circula continuamente a través de nuestras vidas sin ser totalmente registrada como tal.
Una postura crítica favorecería enormemente al planteo de este absolutismo reduccionista, pero eso sería logrado en tanto y en cuanto la relación docente-alumno, educadoreducando, pueda ser pensada desde una reciprocidad dialógica y una construcción colectiva. Así como el análisis contextualizado de los contenidos, en donde se tengan en cuenta las marcas epocales y la posición de los enunciadores de determinados discursos; es decir, los discursos/saberes cobran total sentido en los contextos en que fueron elaborados y a su vez, por los sujetos que fueron enunciados, allí está su legitimidad indudable.
Todo esto lleva a pensar que los discursos, los saberes, las verdades absolutas, no son sólo meros actos de enunciación, sino que son posturas ideológicas y políticas que intentan mostrar una mirada sobre la realidad. Es por esto que la palabra, es una herramienta de poder si se cuenta con los medios para ser legitimada, y es desde este lugar en donde los capitales simbólicos, políticos, económicos y coercitivos, son recursos para la disputa de fuerzas dentro de un campo específico; en donde diferentes grupos entran en tensión por la legitimidad hegemónica.
Una enunciación discursiva inevitablemente tiene una connotación política e ideológica, es por eso que es necesario definir este último concepto desde el ethos político, como la asociación entre las prácticas sociales y la ética que determinan la conducta y las formas de relacionarse con los otros; desde este lugar cualquier acto que implique la relación con otros sujetos a través de la enunciación discursiva en su sentido más amplio (es decir, no solo reducida a lo verbal) es un acto político e ideológico.

Jorge Alberto Dabos
IV Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

Desde esta perspectiva, las desigualdades de género son una materia pendiente a profundizar, a través de poner en discusión y diálogo la naturalización del orden patriarcal y de todas las prácticas que este conlleva en todos los ámbitos de relación entre sujetos.
La realidad existente da por sentado el orden establecido a través de la reproducción de determinados modelos, resultantes de una lucha por la legitimidad; pero esa heteronormatividad no visibiliza los razonamientos que proponen otros colectivos que se disputan ese poder. El orden no solo determina lo social, sino que condiciona todos los espacios de acción de los grupos subalternos.
Es por esto, que los procesos de comunicación (enunciaciones discursivas), indefectiblemente están relacionado directamente a la educación (espacios donde los sujetos se instituyen y constituyen), a la cultura (construyendo sentidos sociales sobre ellos mismos y lo que los rodea, así como condicionante de las prácticas sociales) a la política (como formas re relación y de interpelación con los otros) y finalmente a lo ideológico, porque todos los discursos son subjetivos, y de alguna manera exponen una interpretación, nada más ni nada menos que una visión parcializada de la realidad existente..