Palabra Disparo

By 27 noviembre, 2014n.12 - poder

por Lucía Di Salvo León

«La historia del mundo pasaba por España» Así teoriza Sarlo a propósito de la situación de la Guerra Civil Española y la actitud de compromiso que asumen los artistas de la primera mitad del siglo XVIII. La causa: la liberación del pueblo; el medio: la palabra.

Rimas, metáforas, ritmos de guerra y de marcha. Dejar de lado la palabra pomposa, el esteticismo bohemio y la intelectualidad vacía… la palabra debe agitar y ser, como diría Celaya, poeta español, un arma cargada de futuro.
Así, tanto desde la Península Ibérica como desde diversos puntos de la urbe terrestre, las palabras zumban como balas. Tomemos por caso a Raúl González Tuñón: con la fundación de Contra, revista que se manifestaba explícitamente opuesta a la burguesía, el poeta (nieto de un minero socialista asturiano de quien hereda el compromiso social) se hace oír con las famosas «Brigadas de Choque».
Esta poesía de agitación publicada en 1933 expresa, con alusiones claras, su disconformidad para con la clase dominante y su accionar.
(…) ¡Al carajo con vuestra comprensión y vuestra generosidad! Nosotros estamos de vuelta al pueblo, ávidos de dialéctica materialista.
En una sociedad sin clases será posible el sueño (…) (1)
Ante el triunfo del popular stalinismo, el poeta deja de lado la vanguardia y el esteticismo y escribe a favor de una causa política. Por este poema, «Las Brigadas de choque», Raúl González Tuñón es detenido durante el gobierno de Justo. El poeta fue condenado a dos años de prisión que no cumplió puesto que se fue al exilio en España para intervenir en una campaña de solidaridad internacional.
Tanto en el poema publicado en Recontra (sección donde aparecenLas brigadas) así como también los escritos que aparecen La Rosa Blindada (título sugerente por la fusión de lo bello y lo bélico) se puede vislumbrar la pluma de un poeta comprometido. La Rosa Blindada reúne todos los elementos fundacionales de la épica Tuñonesca: obreros, mineros y acciones heroicas aparecen en primera plana en un intento por manifestarse en contra del Franquismo y a favor de la revolución.

Arlt y el cross en la mandíbula
Arlt confía en los saberes populares como medio para dar el batacazo. Saber y poder, nunca antes estuvieron tan emparentados como en la literatura Arltiana: crear una sociedad secreta, dar el golpe que libre a estos siete locos de la situación humillante que vive la clase media. Saberes del pobre (diría Sarlo), porque la técnica está al alcance de la mano: revistas técnicas, manuales de instrucciones; en definitiva, saberes populares que conducirán al desposeído al lugar del poder. La pregunta es cómo: el objetivo de Erdosain, personaje principal de Los Siete Locos (1929), es dar un salto de fortuna que convierta al pobre en rico, para ello es necesario conformar una sociedad secreta y dominar los oficios de la cultura excluida de la elite.
¿Cómo conseguir el poder, qué relaciones es preciso establecer y cuáles son los fines? Beatriz Sarlo resuelve fehacientemente el interrogante: el poder radica, ya se ha dicho, en los saberes técnicos populares. La guerra estalla cuando hay una conspiración de poderes y es el saber el que modificará las relaciones de poder.
¿Cómo salir de la vida puerca? Es cierto el poder, en Los Siete Locos, radica en los saberes populares pero el crimen, los inventos y las sociedades secretas son elementos claves para recortarse de la multitud; para destacar la voluntad colectiva de los desposeídos por encima del poder que ejerce la clase dominante sobre el miserable Erdosain.
Las vías para buscar el poder son siempre clandestinas y ocultas: conspiraciones, sociedades secretas, inventos estrafalarios como la rosa de cobre (elemento que simboliza lo lujoso, lo estético… en definitiva: lo inútil, la literatura de ficción). Oscar Massotta dirá que Arlt conforma contra sociedades, comunidades invertidas referidas a la ética del mal. Esta contrasociedad oculta, que no puede existir sino dentro de la otra, constituiría el elemento necesario para acabar con la humillación de la clase media.
Mentir, engañar, robar, inventar: ilustran la necesidad de los personajes por romper con lo que son. Las relaciones de poder nunca estuvieron tan ligadas con la violencia como en la literatura arltiana. Los personajes apuntan a la desmasificación, quieren proponer otra moral con respecto a la moral en turno. El discurso de Arlt es violento; el golpe es necesario para llegar al poder y la palabra no es otra cosa que un «cross en la mandíbula» (2).

«El Poder» – Matías Eduardo Llera
Mención de Honor – cat. poder
I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

Los muertos gozan de buena salud
Poner sobre la mesa, una a una, las pistas de la masacre; enumerarlas, utilizar la palabra como prueba y arma: José León Suárez, 9 de junio de 1956, escenario de los fusilamientos clandestinos: Carranza, Garibotti, Don Horacio, Giunta, Díaz, Lizaso y Gabino. Esa noche no volvieron a sus casas.
Los poderes son varios o es uno solo, un único poder violento escindido en dos tiempos diferentes pero con el mismo resultado: la muerte. El fusilamiento de las víctimas durante la época de Aramburu y Rojas (hecho que se relata en Operación Masacre), se convierte, tiempo después con Massera y Videla, en el fusilamiento del testigo, Rodolfo Walsh.
¿En qué género enmarcar Operación Masacre? ¿Periodismo de investigación, cuento policial, relato testimonial? El debate sigue vivo. El Periodismo de investigación, por un lado, supone el encuentro conflictivo entre la verdad y los intentos por ocultarla. La tarea del periodista es desentrañar la verdad oculta. La militancia de Walsh va por los carriles del periodismo necesario. Por otro lado, el cuento policial plantea un enigma a resolver y lleva a cabo un proceso de investigación que permite aclarar el interrogante expuesto al comienzo. La resolución del misterio se concreta mediante la observación de los hechos materiales. Al principio se proponen varias soluciones fáciles, a primera vista tentadoras, que sin embargo resultan falsas. Hay una solución inesperada, que se devela al final. El suspenso es propio de este género; los cuentos policiales alargan la tensión del enigma hasta las últimas consecuencias. De la fusión de ambos géneros, así como también de la necesidad por esclarecer la causa del fusilamiento de León Suárez surge Operación Masacre.
Pero ¿cómo usar la ficción para narrar el horror? relato policial, panfleto, ensayo, historia, denuncia, testimonio político, autobiografía, periodismo, ficción: todos los estilos y los recursos estilísticos de alto alcance son necesarios cuando se trata sacar a la luz la verdad (quizás este sea el motivo por el cual es tan difícil encasillar Operación Masacre dentro de un solo género). Entonces, ¿podemos hablar de novela? ¿una denuncia traducida a este género no sería, acaso inofensiva? Sin embargo la obra de Walsh es un disparo hacia al mundo exterior, sus palabras-balas tienen repercusión política. Sus investigaciones develan lo sucedido aquella noche de junio, sus escritos quieren ser testigo y derribar mitos. El objetivo: esclarecer una causa; el medio: la palabra.