Pablo, el hombrecito de la remera a rayas GUERNICA

By 25 noviembre, 2014n.14 - miedo

por Lic. Eugenia Sanchez
Diseñadora gráfica recibida en la U.B.A. euchis@yahoo.com.ar

Pablo Ruíz Picasso (1891 – 1973) era un hombre controvertido, de carácter impulsivo y tenaz. Se dio permiso para quebrar su formación clásica –fruto en gran parte de la presión ejercida por su padre José Ruíz Blasco, un maestro de dibujo impecablemente academicista- y así dar lugar a un nuevo estilo de expresión, el cubismo.

El término «Cubismo» fue acuñado por el crítico francés Louis Vauxcelles, al refirirse despectivamente a Braque y sus pinturas de L’Estaque, afirmando que era una pintura compuesta por «pequeños cubos».
La síntesis de tres antecedentes determinantes dio inicio a este movimiento. Primero la tendencia que introdujo el francés Paul Cézanne de reducir los volúmenes de los objetos reales a elementos esenciales como el cilindro, el cubo y la esfera. Luego los estudios morfológicos que hicieron por separado Picasso y Braque.
Picasso había intentado fusionar primitivismo con cezannismo, en eso estaba cuando pintó “Las señoritas de Aviñon”. Durante el
verano de 1907 Georges Braque, por su parte, intentó aplicar fórmulas geométricas a sus cuadros. La coincidencia de ambos pintores en la retrospectiva dedicada a Cézanne fue la cuota de azar necesaria para que el cubismo estalle. Ambos formaron un grupo de trabajo en Paris, al que se sumó Juan Gris y de sus experimentaciones surgió un nuevo lenguaje pictórico y estético, por ende una nueva relación entre espectador y obra de arte.
El cubismo es considerado el primer movimiento de vanguardia, ya que rompe con el último estatuto renacentista vigente a principios del siglo XX, la perspectiva. En los cuadros cubistas desaparece la perspectiva tradicional. Esta desvinculación de la naturaleza se consigue a través de la descomposición de la figura en sus partes mínimas, representadas por medio de figuras geométricas, fragmentando líneas y superficies.

La Obra
El “Guernica”, óleo sobre lienzo de grandes dimensiones: 3,50 x 7,80 m., posee un carácter simbólico, más que narrativo. Fue pintado utilizando únicamente blanco, negro y una variada gama de grises. El inicio de la Guerra Civil Española en 1936 daba un adelanto de los años venideros. Picasso, que hasta ese momento había mantenido sus opiniones políticas en el campo de la neutralidad, condenó el alzamiento militar. A principios de enero de 1937, en su domicilio de la parisina rue la Boëtie, recibió la visita de una delegación española formada por el director general de Bellas Artes Josep Renau, el arquitecto Luis Lacasa, y los escritores Juan Larrea, Max Aub y José Bergamín, cuyo propósito era solicitar su colaboración para el pabellón español de la proyectada Exposición Internacional de París.
Picasso aceptó. En principio no hallaba inspiración para la obra, hasta que la situación política y la guerra confluyeron en el bombardeo a la ciudad vasca de Guernica (26 de Abril de 1937), a manos de la Legión Cóndor. Movilizado por la cruenta realidad y la tragedia que el diario Ce Soir reflejaba en el fotorreportaje del 1 de mayo, comenzó a trabajar en la que sería su obra más universal.
La interpretación de la misma es objeto de polémica, pero su valor artístico está fuera de discusión. No sólo es considerado una de las obras más importantes del arte del siglo XX, sino que se ha convertido en un auténtico «icono de su época».
En la década de 1940 en España se había instaurado el régimen dictatorial del general Franco, Picasso optó por dejar que el cuadro fuese custodiado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, aunque expresó su voluntad de que fuera devuelto a España cuando volviese al país la democracia, lo que sucedió en 1981, después de su muerte. En un principio se expuso al público en el Casón del Buen Retiro. Desde 1992, se encuentra en exhibición permanente en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Algunas interpretaciones
Conciente de que la obra iba a ser vista por gente de diversos extractos sociales, Picasso evitó toda referencia contemporánea que pudiera ser relacionada con cualquier opción política – solo el toro aporta alguna característica ibérica – y dotó a “Guernica” de la atemporalidad que convierte a la obra en una alegoría universal contra la guerra.

Realizó medio centenar de bocetos hasta concluir en la obra definitiva, aunque el orden compositivo se mantuvo desde el principio.

Sobre un soporte rectangular, Picasso estructuró su obra a partir de un gran triángulo (1) que domina el centro de la tela y se extiende desde los dos vértices inferiores hasta el punto más
alto de su eje vertical.

(1). Representado en rojo sobre la obra

A pesar del escaso número de personajes, el conjunto genera una sensación espacial angustiosa. La distribución de los elementos recrea el caos vertiginoso y desconcertante que cualquier situación bélica implica.

Gran parte de la eficacia comunicativa del cuadro se debe a la manera sencilla que emplea Picasso para transmitir el dolor.

A primera vista el observador se encuentra con el desorden cromático que impide fijar la vista en un elemento que marque la pauta de su estructura, la multitud de movimientos internos y líneas de fuerza (2) que lo atraviesan producen en la percepción la violencia que expresa. Hay que añadir el efecto cubista de descontrucción de los elementos que dificulta aún más la percepción. Aunque para esa época el pintor ya se había impregnado con las teorías surrealistas y su obra se recompone con menor dificultad.

(2). En verde, con la direccionalidad de cada una

La lámpara
Ubicada casi en el vértice del triángulo compositivo, es una referencia ambigua a la luz. Se ve claramente la bombilla, los destellos, pero su forma geome-trizada deja ver un ojo en una segunda lectura. Muchos ven allí el ojo de Dios observando a la humanidad.

 

El quinqué
Basándonos en el significado que la luz solitaria adquirió en otras
obras anteriores de Picasso, la presencia del quinqué puede ser interpretada como el símbolo de la esperanza.

 

La madre
Picasso realizó numerosas variaciones de la madre con su hijo muerto en brazos, es unaclara evocación a “La Piedad” de Miguel Ángel. El rostro de la mujer muestra una expresión de dolor significativa, reforzada por la forma de lágrima que tienen sus ojos, la boca abierta y la lengua afilada.

 

El toro
Voltea su cabeza y parece aturdido ante lo que ocurre a su alrededor. Algunos interpretan la figura del toro como la representación del pueblo masacrado, otros encuentran en su presencia la casta de los militares. Al ser preguntado sobre el simbolismo del toro, Picasso indicó que simbolizaba «brutalidad y oscuridad».

El caballo
Se puede interpretar como una réplica animal de la madre con su
hijo en brazos. La cabeza del caballo tiene hocico de perro, que junto a la boca desmesuradamente abierta y la lengua puntiaguda, acentúa la sensación de emitir un profundo alarido de dolor.

El guerrero
En realidad, sólo aparecen partes de su cuerpo. Un brazo tiene la
mano extendida y abierta, como en gesto de desesperación. El otro brazo sostiene una espada rota y una flor, que puede interpretarse como un rayo de esperanza dentro de ese panorama desolador.

La paloma
Situada entre el toro y el caballo, a la altura de sus cabezas, no resulta visible a simple vista, ya que, excepto por una franja de color blanco, es del mismo color que el fondo y únicamente está trazada su silueta. Tiene un ala caída y la cabeza vuelta hacia arriba, con el pico abierto. Se la ha considerado un símbolo de la paz rota.

El edificio en llamas
Es el único motivo reconocible que guarda relación con las fotografías publicadas aquel 1 de Mayo. Las lenguas de fuego consumen edificios y gente. Son la única referencia literal a la destrucción causada por el bombardeo