La tradición de los domingos – Fundación Tres Pinos

La tradición de los domingos

mención de honor VIII Concurso Anual Internacional de Relatos Crepúsculo

de Alejandro Pedro Destuet

Hoy vinieron las chicas ¡qué bien la pasamos! No faltó ninguna: Mecha, Agustina, Florencia, Edith y Emma. Preparé un té riquísimo con scons y masas (que por supuesto encargué en San
Agustín). Hice una jarra con una sola variedad de té (como se hacía antes, nada de poner la caja con saquitos, esa costumbre tilinga de ahora).

La verdad es que cuando se fueron estaba agotada. Por suerte somos bastante limpitas: sólo quedaron unas pocas migas y una mancha de té en el mantel. Todas ayudaron, así que sólo di una
pasada de escobillón y dejé el mantel para que Itatí lo lave el lunes. Itatí es mi nueva muchacha: una correntina treintañera, simpática y encaradora. Como todos los de la zona mezcla el
vos con el usted, pero a mí no me molesta. Lo de la mancha de té es una pavada, pero me irrita porque fue culpa de Mercedes, que en vez de pedirme (como corresponde a una invitada) se
sirvió directamente.

***

Itatí ya lo lavó…pero no salió, ¡una simple manchita de té! No soy obsesiva pero… ¿no es feo un mantel manchado? A Dios gracias tengo muy buena vista, y me resulta molesto algo fuera de
lugar. Mi marido decía que era una maniática. Pero no, soy ordenada… ¿o hay otra forma de manejar una casa? Llevo las cuentas de servicios al día, y tengo una caja para cada cosa,
boletas, cartas, análisis.
También soy escrupulosa con mis turnos médicos. No descuido el examen anual, ese que es completo, con radiografías, análisis de sangre… mi salud es de hierro, y al cuidarme así la ayudo.
Pero ¿de qué hablaba? Ah sí, la manchita… Itatí, que por suerte es detallista como yo, me dijo que iba a lavarlo a mano. Yo bromeo y digo que dejo todo en manos de la virgen…de Itatí.
Para colmo el día que vinieron las chicas me agaché para recoger ese scon que se había caído, y empezó este pequeño dolor en la espalda. Una pavada, no voy a tomar nada total mañana lo veo
al doctor.

***

Este domingo las chicas llegaron juntas, las trajo el marido de Flor. La mancha parece más grande pero la disimulo con el apoyo de la tetera. No me gusta que se vea desprolijo. Para evitar
problemas no que dejé Merceditas se sirviese. ¡Qué comedida! Yo cuando voy a la casa de ella no sirvo nada. No corresponde. Hay que saber guardar el lugar. Por supuesto se lo dije con un
chiste ¡Ay Mecha, dejá que sirva yo que soy la dueña de casa y si se me cae té encima me puedo cambiar querida! No le gustó pero se lo tuvo que tragar. ¡A ver si corre algo de lugar y se ve
la mancha!

***

Ya me hice los exámenes que me mandó el clínico. Bueno, le dije lo del dolorcito pero ¡No se justificaba tanto lío! Debe ser la vez que me agaché, (le expliqué otra vez, a ver si entiende),
pero igual me mandó a hacer un estudio especial. Soy mayor pero sana, nunca tuve una operación (salvo de amígdalas cuando era chica).
Me parece que Itatí no da en el clavo con la mancha. No sé qué le metió, pero ahora está más grande, con un color diferente, un poco más rojizo. Como tengo este dolor no quiero hacer
esfuerzos, si no me ponía a fregar yo y asunto acabado.
¡Qué macana, justo el mantel que nos regalaron para el casamiento! Tengo otros, pero ninguno es tan fino como este, hilo egipcio tejido en Florencia. ¡Mi madrina se debe haber gastado un
platal! Me voy a tomar el desinflamante a ver si el dolor para, es persistente y ahora se me desparrama por toda la espalda. Dice mi prima (el marido es médico), que son los nervios que los
llevan a otras zonas, un dolor reflejo. ¡La verdad que podría dejarse de reflejar!

***

Nuestro grupo es muy lindo y a pesar de que tenemos ya nuestros años, estamos todas sanitas como cuando éramos pibas. Y no afloja ninguna. Ya somos tres que nos quedamos viudas: Edith, Emma
y yo. Mercedes es solterona, por eso es tan metiche, se sigue portando
como cuando teníamos veinte, siempre tratando de agradar… No se da cuenta de que ya se le pasó el cuarto de hora, nadie la mira, es patética. Una vez les dije a las viudas de ir a esos
grupos de solos y solas para bailar…pero a Mecha no le dije nada, ¡nos espantaría a los candidatos!
Lo que hice fue poner una bandeja más grande de masas encima de la mancha, con un individual abajo por si alguna corre la bandeja. ¡Uy, más masas! dijo Flor. ¡Chicas, tenemos que cuidarnos!
exclamó Agustina… Claro, el marido Juan Carlos es un churro todavía. Tiene que cuidarlo. Cuando se casaron todas la envidiamos. ¡Pensar que casi se me declara a mí! Porque ese día en
casa…mejor me callo. En cambio Flor come sin parar… el marido es un buenazo, pero de lindo no tiene nada.
No puedo dejar de pensar en esa mancha siniestra. Quizás la haga sacar en algún lugar especializado. Me dijo Emma que me iba a pasar la dirección de uno cerca de casa. Emma es más obsesiva
que yo, siempre tiene especialistas para todo. Si no, voy a ver como me arreglo, todos los domingos el té lo tomamos en casa, pero alguna vez puede haber una excepción. Le voy a proponer a
Edith que tiene casa grande. Aunque como es una cómoda seguro que lo hacen en lo de Mercedes.

***

Salí del médico indignada. Por primera vez le discutí. Dice que debería internarme para completar los estudios ¡Justo ahora, que estoy con el tema de la mancha! Ahora dice que ve algo que
no le convence. Es verdad que el dolor es más fuerte. Al final accedí, dice que son un par de días a lo sumo. Aproveché para llevar el mantel adonde me dijo Emma. Me dijeron que en dos días
está listo. Bárbaro, calculo que ya estaré en casa. Les avisé a las chicas que este domingo no podía hacer el té. ¡La verdad es que al final esta internación no me viene tan mal! Les dije
que lo hicieran sin mí, en lo de Mercedes (total para qué preguntarle a Edith, ya no hay tiempo y va a empezar con sus vueltas). Quieren venir al sanatorio. Ni se les ocurra-les dije- por
ahí me caigo yo en lo de Mecha

***

Me molesta un poco el tubo que me pusieron en el costado izquierdo. Dice mi sobrina que es sólo un drenaje porque se había juntado líquido no sé de donde. No le entiendo bien, estoy muy
cansada y mareada. Me dijo que no me preocupara por el mantel, que ella se ocupará. Deben haber pasado los dos días, porque la mancha no salió. Dijeron que no debía haberla dejado tanto
tiempo, ahora es muy grande y se hace difícil sacarla. Espero que puedan porque si no el domingo…. Siento que alguien entra a la habitación. Pero no, debo haberme dormido hace rato porque
escucho que mi sobrina le dice a Mercedes que el mantel se lo quede ella, para que puedan seguir con la tradición de los domingos.

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