Kuraiem: Leer y cantar desde el latido
por Prof. Marta Goddio

Cover: cantar el dolor o la alegría de otro.
Kuraiem

El conjunto de experiencias que desde la obra literaria y musical de Carlos Kuraiem me ha sido posible desarrollar en diversos ámbitos educativos, y que ya forman parte de un libro, abrió surcos insospechados para sembrar las semillas fértiles de la poesía en la presentación del trabajo de investigación “Carlos Kuraiem: obra poética y musical”, en el IV Encuentro sobre Literatura y Escuela “la literatura entre las cuerdas”[1]

El eje fue Selecciones docentes, con el relato de prácticas pedagógicas que se  iniciaron con un grupo de alumnos de Primer Ciclo de una escuela primaria y trascendieron los muros institucionales, ramificándose en propuestas que replicaron en otros espacios, relevadas y documentadas en diversos soportes, que brindaron además la oportunidad de recuperar el placer de explorar  la fecunda obra de un autor contemporáneo que merecemos conocer y compartir, ubicándonos como aprendices de la propia práctica, recuperando el rol de investigadores.

La poesía y el poeta llegan a través de la obra que se expande y escapa a toda egoísta forma de encierro o «pertenencia», para darse libre a su destinatario[2]. Relatos orales, fotografías y otros testimonios se constituyeron en recursos didácticos en los aprendizajes abordados de modo interdisciplinario en distintas escuelas.

 Definiciones de Poeta.

 -Un poeta es alguien que  escribe mucho porque le gusta y no se cansa. (Candela)-Un señor que piensa, se  inspira y escribe poesía. (Yaiel)-Un hombre alto, morocho, con barba y con pipa. (Shanil)- Un tipo gordo,  que tiene un escritorio grande, con una jarra y un vaso de agua escribiendo con una pluma de pájaro. (Dana)

Niños de 8 años.

Kuraiem abrió el Aula Poética a principios de marzo con una canción de antología del rock nacional al hacer centro en el interés de niños, despojados de íconos y patrones referenciales, que la escucharon por primera vez y se fueron turnando para ver desde la pantalla de la computadora las imágenes en blanco y negro del video que llegaba por el canal de You Tube.

Suena extraña  la voz aguda que surge confundiendo los tiempos en esa mezcla compleja que define lo que viene de muy atrás, tan lejano, un ritmo que no se puede ubicar en lo registrado como conocido, y que sin embargo llega con la vitalidad de un brote pujando entre los escombros.

Memorizan rápido la primera estrofa de la melodía copiando la entonación de cada sílaba que marca a fuego la necesidad de preguntar.  Para saber quién es el de la foto es necesario leer, así sea balbuceando hasta que salga bien, el relato que acompaña a la canción.

La Historia no llega a las aulas desde las cárceles de un texto. Por eso se escapa a los barrotes, de los márgenes impuestos, de las ideas preestablecidas, de los conceptos anacrónicos. Toma espontáneamente la mano de la poesía, de la música, del arte para alentar las voces enmudecidas. Excluidas de los informes estándar. Se abre espacio por su propio impulso extendiendo puentes, ofreciendo materiales para la reconstrucción del Pasado desde las voces vivas del Presente.

Escuchar en el aula “Subieron 24 de marzo de 1976” con un grupo de chicos de ocho años pudo ser un recurso entre tantos para iniciar una clase que conforme a los calendarios oficiales. Sin embargo cuando se produce ese instante único en que la figura del docente desaparece en el clima que provoca una palabra, un sonido, una referencia, esa chispa invisible y sin embargo tangible, que impone el respeto a seguir el curso que determinan sus destinatarios, se modifica el modo de enseñar y de aprender.

La Historia cambia cuando se pueden reconocer claramente las fronteras de lo real y lo fantástico, y esa voz que parecía venir de los fondos de los días se hace presente desde el testimonio vivo de un programa de radio, despierta comentarios que inquietan y generan la necesidad de aglutinarnos desde estos encuentros con el arte y con nuestra gente, para seguir armando el rompecabezas perdido hasta encontrar la pieza que se une a otras historias individuales y colectivas.

¿Qué sostiene  la presencia de Kuraiem en el tiempo?  Hay que decirlo de una vez por todas: La originalidad de una obra literaria y musical orientada en el acervo popular, que puede considerarse en forma separada o complementaria una de la otra, ausente de los  libros de textos escolares, que aviva  el fuego al dejar en evidencia que tanto en la historia nacional, como en la historia de la literatura y de la música no está todo dicho.

La doble posibilidad que establece entre la poesía y la música. La comodidad con la que se desplaza en la versatilidad de géneros, desde la riqueza que emerge de sus versos a los sones de una guitarra morisca capaz de atraparnos en el embrujo de fuegos legendarios, encendiendo lenguas romaníes entre los arabescos de la Alhambra, ese  misterio de culturas entrelazadas  en la fusión de ritmos nómades, de pueblos peregrinos o de esclavos liberados en un acorde inédito tocado por su púa, variando del mismo modo que lo hacen los múltiples lenguajes que pueden reconocerse al abordar su Obra, escenario al que el Poeta hace subir al lector para involucrarlo en cada  nacimiento y en  cada muerte una y otra vez en la secuencia que cada libro marca, con la identidad propia de los cuadros independientes, que sin embargo giran armoniosamente, y se relacionan, desde  la unidad universal que borra las barreras.

Su vinculación con el mundo de los poetas situados al margen de las asociaciones, las academias, los círculos  que han ostentado la vara para ponderar o excluir según las épocas, las circunstancias y  las conveniencias.

Una militancia cultural sostenida sin pausa desde el año 1976 en la que sumó a la fecundidad de su  producción literaria y musical,  la coordinación de emprendimientos culturales de promoción comunitaria: bibliotecas, talleres de expresión, murales callejeros, antologías de poetas de la periferia, lecturas en columnas de radio, el Suplemento Literario El Ángel. Como lo señalara el poeta Andrés Utello: “Kuraiem ejerce el oficio mayor de ser un puente de unión entre los hombres y las ideas para un mundo que renace».

 

Susana Defeis, periodista y conductora entrevista en marzo de 2012 a Kuraiem en momentos previos al Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. La grabación de esta nota, utilizada como recurso didáctico -dentro del formato de una efemérides- posibilitó desde  un soporte contextual diferente a los de uso tradicional en las aulas, que un grupo de niños accediera a  la Historia: sus Fuentes Primarias de Estudio, evidentes en el registro oral, testimonial y vigente del entrevistado.

Por su  rol protagónico como músico y como poeta, avalado por otras Fuentes de estas características (diarios de la época, crónicas periodísticas, antologías de rock, comentarios, correspondencia, prólogos y estudios a sus libros y discos, entre otras), se instaló en el aula una “Voz” distinta a las de circulación “oficial” en las instituciones educativas y en los medios masivos de radio y TV o de ediciones impresas, que borró no sólo  los esquemas de las planificaciones previas dándole vida a los Contenidos, sino que además desplazó la figura del docente como “transmisor” re-ubicándolo en la posición de mediador, de facilitador de recursos para la apropiación de saberes llevando a la práctica las Teorías de Aprendizajes Constructivistas, revisionistas  sostenidas por Vigostky y Jerome Bruner.

La presencia de Kuraiem, atraviesa las circunstancias pedagógicas, fisura conceptos y prejuicios porque  no llega con la intención de acomodarse a lo institucionalmente pre-establecido y no se somete a la funcionalidad del Sistema para “inculcar” Poesía o “servir” para una clase determinada. El Aula Poética se construye desde Kuraiem  porque es él, Poeta,  quien se expone, demuestra y provoca el debate de temas enrareciendo el aire hasta hacerlo irrespirable para algunos con las libertades y las  rebeldías de su Poesía. Es la interpelación poética constante a la relación entre palabra y acción la que desequilibra, incomoda, hace tambalear las estructuras en las que nos apoyamos, nos deja al descubierto batallando con uno mismo, revisando creencias, círculos de  pertenencias, valores, identidades.

A partir de este registro periodístico, y por referencia de  la conductora al comprometer a  Kuraiem  a una futura entrevista que tomaría como eje el libro “Presagios de Guerra, 2 de abril de 1982”, se generó el enlace con la obra poética. La novedad movilizó a iniciar el itinerario por páginas literarias y medios electrónicos, que tantas veces cubren de modo virtual el vacío editorial para aquellas obras y autores que no responden a las reglas de mercado impuestas desde políticas que alimentan el consumo de la repetición de modelos vacíos o que con absoluta intencionalidad  ideológica pretenden frenar todo discurso que confronte con los que reproducen la visión hegemónica de  temas que se dan por cerrados, aún bajo la apariencia de una continuidad en la búsqueda de la Verdad  y la construcción de la Memoria.

Para edificar el saber, también hay que interrumpir, opinar y preguntar:

“-Para mí dijo muchísimo las verdades… estaban los militares y no dejaban participar la democracia… en esos años pasaron cosas muy feas y no queremos que vuelvan a pasar…” Dana. “-Me gustaría preguntarle si a alguno de sus amigos lo secuestraron…” Shanil. “-Cuántos años tenía cuando escribió esa canción…” Marcos. “-No sé como decirte…. Si a él no lo maltrataron, si a él no lo torturaron…”  Yasmín: “lo que pasó es que los militares echaron a los gobernantes políticos con ayuda de la mayoría de la gente del país y de las armas. También mataron a la gente que no los apoyaba”. Es la niña que advierte que falta esa información en el Libro de Tercero, y en las láminas escolares algo tan serio se muestra como una caricatura. Hay un vacío en el índice del libro.

Un silencio oscuro que no se comprende.

Los chicos, después de escuchar la entrevista a Kuraiem, tararean y cantan: “su-bie-ron-así-por-que-sí-í-í…í-na-die-ha-bló-na-da-de-na-a-da…” acentuando cada sílaba e imitando la voz aguda del cantor, haciendo suya la melodía que se pega en los oídos. Candela enciende fuegos sagrados de puros amores que viajan en corazones voladores, por estas aulas abiertas al cielo de la música y las palabras. En cada trazo le saca la lengua a los dogmas y a las academias que no saben que ella se ríe y convida su lumbre de intensa ternura. Me arrimo a esas rojas alas por si acaso se cae una pluma amuleto para guardar de reliquia en algún verso y ella premia mis manos haciéndolas mensajeras de su declaración de amor al Poeta: “…ya sé la primera parte de tu canción, y es hermosa.  Sos uno de esos que pensé: me gustaría tomar un helado con vos…”, Unas palabras para Carlos, escribe Yasmín sobre una guitarra dibujada de la que se desprende una bandada de corcheas danzantes  fugándose del  papel que se pliega a los sentimientos de una mano diminuta. “Carlos: espero que traigas tu guitarra cuando vengas, así nos cantás la canción más nueva”… Y otras preguntas más que siguen dando vueltas y quedan sonando en el aula: “¿Te secuestraron alguna vez?, ¿Querés ser mi amigo?  Me gustó mucho la canción Subieron, 24 de marzo de 1976.” Mientras, Juan Pablo canta incansable y algunos lo retan, porque no se pueden concentrar. Él sin interrumpir su íntimo diálogo, enseña, para el que quiera aprender, que es posible alfombrar un desierto con las letras del nombre de un hombre a quien se conoce por un par de poemas y una rebelde canción.

 Quién se atreve a interrogar al misterio?

Tanta inocencia en las manos, merece cierta atención y cuidado para no romper esa aura que nos separa de un niño que anida historias pintadas con la firmeza amorosa de los que saben y pueden permanecer ajenos a la silueta nívea que los ronda espiando apenas sus universos.

Con la “gui” de guitarra explicó Dana a sus compañeros se  escribe Guido. Griselda, su mamá, me esperó a la salida de la escuela para contarme cómo en el fin de semana Dana pudo explicar a su familia lo que había aprendido del 24 de marzo del ’76 y le enseñó a su tío Guido que no sabía… y eso que era más grande que su mamá. Preguntar Por Qué recordamos el Día de la Memoria, qué cosas pasaban en el país,  recibir la contrapregunta: -…Y acá también pasó eso…?” y dar comienzo a los aportes colectivos desde lo que se sabe, desde las propias hipótesis, desde lo conocido: la familia, el cálculo de las edades, la comparación con los años de vida de papá y mamá, comprobar que muchos de ellos tampoco habían nacido, pero sí el abuelo o la abuela  podían  ser la fuente de consulta para averiguar si en el pueblo había ocurrido lo mismo que contaba Carlos en la entrevista:  que de las veredas desaparecieron también los vecinos  y que a la noche… sólo los perros…

La audición de este programa  permitió ganarle el tema al Pasado. Quitarle la capa de barniz a  la Historia, despegar del blanco y negro de lo “antiguo” y darle  vida a  la imagen de la fotografía de aquel joven y  esa voz que llega al ahora, al Hoy, a  “hablarnos a nosotros” cruzando la vereda  del “Nunca Más” al “Algo hicimos” con su testimonio de vida. Así lo sintieron. Así lo expresaron. Con la simpleza y la naturalidad de lo que se revela como evidente.

Llegar a definiciones que no están escritas en sus libros de lectura, ni en las revistas escolares y que dejan abiertos los signos. Las canciones de Kuraiem, transmiten aquello que nos fue vedado, percibo ese clima de una época que no viví. Algo que no tiene que ver con el simple y llano panfleto, sino con un aire distinto al de ahora, con un grito de verdad, cuesta explicarlo con claridad. A veces cuando leo a Roberto Santoro, por ejemplo, o a algún otro, corre la misma sensación por mis huesos, hasta me da miedo que sea un sentimiento patrioso, de esa identidad que nos han construido o mejor dicho, que construimos diariamente mientras sobrevivimos y que tanto detestamos. En realidad no se trata de nombres, sino de determinadas creaciones artísticas que tienen la cualidad, al menos en mí, de transmitir ese “prurito”, ese “aire”.

[1] Organizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), en la ciudad de Neuquén 2013.
[2] La virtuosidad y naturalidad con la que se desplaza en los distintos géneros, está documentada, en apretada síntesis, en los diversos soportes y formatos textuales, registros de audio, entrevistas, videos -y especialmente en las imágenes capturadas en el Festival Internacional de Poesía de Rosario 1997.

“Educar es crecer” | Natalia Molinero | 
IV Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

Subieron 24 de Marzo 1976

Subieron así porque sí / y nadie habló nada de nada. / Fue un golpe de Estado yo lo sé / que trajo tiranía con él / cuando la libertad es un ideal / vagando de ciudad en ciudad. / Hoy una voz desafinó / y al pueblo le habló sin razón, / si ese era el pueblo yo dudé             / mejor es que me calle sé porqué.

(Estribillo) Porqué llegaron los del Estado / y me oprimieron en mi amor / así mi vida esclavizaron sí / y al final sin sueños quedé.

(Recitado) Hoy me duele la vida / decía mi padre / «Cuídate hijo» / cantaba mi madre. / Ah, ah, ah… Esto es comenzar… / Allá donde la verdad /es silenciosa/vos ya no sos hombre / sos una máquina.

Ah, ah, ah… / Esto es continuar… / Recorro la historia/ y no me conozco/ sólo veo rostros/ solemnes y turbios.

Ah, ah, ah… / esto y mucho más… / Un día se irán / dejándome solo / con mi pueblo solo/ que se entrega al sueño/ de la libertad.

Y esto es el final…

Pero de esos hombres  me harté/ me cansé de ser esclavo, amigo/ y con toda mi vida cantaré/  lo que diga mi mente eso será. /

(Hablado)  Y mi mente dice:

(Estribillo) Y qué me importan los del Estado/ esos hombres sé quiénes son/ yo estoy muy bien aquí hablándote/ quiero estar, con vos quiero estar!

Y así morir libre por dentro.

Olvido

Mi país juega a las escondidas

nunca me ve

ni me encuentra

 

la gente se va tapando de tierra

como las cosas

 

el viento sin llaves

abre puertas, infla  las cortinas

 

ni el amor

ni el poema que escribimos

es nuestro

 

mi país juega a los escritorios

con oros en las manos

y barro en los pies

alguien acaricia la vida

y la vida le devuelve las caricias

 

mi país es de otros

no le pertenezco.

Marta Goddio es co-autora, junto con Melisa Rodríguez de “Carlos Kuraiem. Carácterísticas compositivas del Estilo Fusión en sus canciones- Cancionero Popular/ Poemas/ Interviú.