Graciela Hasper – «Parto siempre de la pintura y soy una pintora»

By 2 septiembre, 2016Entrevistas

por Lic. Paula Carella para Fundación Tres Pinos – Septiembre 2016

Fundación Tres Pinos visitó el taller de Gachi Hasper en el barrio de Abasto para conversar acerca de  su trabajo actual, los nuevos proyectos y la instalación lumínica Notas de Luz en el bajo autopista frente a Usina del Arte.

– ¿Desde cuándo tenés este taller?
– Desde 2003. Los dueños anteriores se dedicaron por dos generaciones a la alimentación. Envasaban aceitunas y condimentos. No te olvides que estamos a una cuadra del Centro Cultural KONEX que era una fábrica de aceite y a dos cuadras del Abasto que era el mercado central. El espacio es una construcción fabril de hace 100 años, pero tiene muchas cosas que me sirvieron y las uso todavía.

– ¿Cómo empezó tu camino por el sendero del arte? ¿Cuándo te diste cuenta o descubriste que querías dedicarte a esto?
– Cuando tenía 17 años, tuve la oportunidad de estar 2 meses en Europa y parece snob, pero la verdad que entrar a los museos a ver todas esas obras y fascinarme se [1]convirtió en lo más importante de ese viaje. De regreso empecé a estudiar Sociología y, en paralelo, pintura en talleres libres. Después volví a viajar y estuve 6 meses en Europa y me di cuenta que lo único que quería era pintar y a la vuelta dejé la Sociología, y como lo que se dictaba en Bellas Artes -el modelo vivo y la naturaleza- no era lo que me interesaba, traté de armarme una escuela propia, fuera de lo académico. Encontré a Diana Aisenberg con formación en Bezalel[2] y experiencia fuera del país. Trataba de tener más de un profesor al mismo tiempo y busqué a Juan Doffo. También estudié escenografía con Héctor Calmet, algunos cursos teóricos e hice un año la carrera de modelista de indumentaria.
Hacia fines de los ochenta y de la Transvanguardia, una parte de mi generación estábamos cansados del chorreado, de la emotividad, de lo anecdótico y de la narrativa épica-política, eso ya nos parecía que había pasado. Apareció un grupo que nos arremolinamos alrededor de Gumier Maier y del Rojas,[3] que rehuía  de los relatos y que ya había dejado esto que te menciono para darle lugar a cuestiones más personales y una fuerte revalorización de la abstracción. A ese movimiento se lo llamó el Arte Light.

– ¿Qué técnicas trabajabas en ese entonces y cuáles ahora?
– Desde un primer momento trabajé con pinturas, dibujos y fotografía. Siempre usé fotografía aunque no es lo que más mostré. La fotografía fue lo que me llevó al registro de la ciudad. En los noventa aparecen mis fotografías de carteles viales, de edificios, de lugares. Siempre paisajes y no retratos.

-¿Cómo y cuándo aparece  la preocupación por lo urbano como centro de tu trabajo?
– En Nueva York aparecieron esas visiones aéreas de Buenos Aires vistas desde la posición de la cuadrícula. Te diría que lo conscientemente urbano apareció durante la beca Fulbright para una residencia de un año en un lugar que se llama Apex Art y donde armé un programa de estudios también muy sui géneris.

– ¿Se puede decir que  lo sui generis es lo  tuyo?
Sí, armado a mi medida con la Fulbright que teóricamente es académica, pero con el Fondo Nacional de las Artes en ese momento tenían un acuerdo y pude armar esto. La titulé Lectura Transcultural de la Abstracción y fueron Apex Art que hospedaron mi programa. Al finalizar organicé un panel de discusión que moderé y del cual participaron el experto latinoamericano Gabriel Pérez Barreiro, la curadora alemana Carina Plath, el crítico de arte norteamericano Barry Schwabsky y  la teórica polaca Monika Szczukowsk.
Eso trató de ser un acto pedagógico para el entorno norteamericano. Cuando hice una muestra en el 98 en la galería de Annina Nosei salió una crítica en el New York Times que mencionaba como mis referentes a Philip Taaffe y Peter Halley[4]. Para este crítico mis referentes tenían que ser artistas estadounidenses, pero los norteamericanos no tienen idea de que hay un mundo más allá de sus fronteras y que uno no necesariamente se refiere a ellos. El cuadradito en la Argentina tiene otro significado al que en Estados Unidos. Cuando hice la residencia dos años más tarde mi teoría fue que el cuadrado en cada país podría significar otra cosa.
-¿Cómo definirías a tu producción en general y cómo describirías a tu obra hoy?
– Parto siempre de la pintura y soy una pintora a pesar de que haga una instalación que involucre tecnología o que se imprima una obra que es un plotter para un vidrio, o una fotografía, o un piso de cemento. La base de mi trabajo sigue siendo la pintura. Y no renuncié a pintar aunque muchos artistas que sí son referentes míos abandonaron la pintura como Helio Oiticica o Lygia Clark[5].

– ¿Qué lugar le asignás a la investigación en tu trabajo?
– Espero que siga ocupando un lugar importante. Sigo buscando y mucho me sigo a mí misma, trato de perseguir las obsesiones que se repiten o sea que puedo ser llamada repetitiva.

– Podés ser llamada muchas cosas…
– Sí, parte de mi trabajo es la repetición del mismo objeto interactuando en un conjunto, entonces es un poco como que estoy condenada a eso. Son como varias series, a veces son como grupos de familias: los cuadrados, los rectángulos, las fotos, las satelitales, los papeles. Quizás porque soy una mujer es que trabajo todo al  mismo tiempo.

– Varias series al mismo tiempo, como las conversaciones ¿no?…
– Claro, son muchas cosas paralelas.

– ¿Y esto de las intervenciones urbanas?
– En ese año Estados Unidos fue la primera vez que estuve tanto tiempo en un solo lugar fuera de la Argentina. Te conté que había viajado de más joven, pero no en un plan de estudio. Y ahí me dí cuenta de una cosa muy importante: que Argentina pertenecía a  Latinoamérica. Al estar en Nueva York me daba cuenta que al hablar se notaba que era argentina y latinoamericana, y que tenía muchas cosas en común. Te reconocés como extranjera y como latinoamericana. Yo previamente estaba tratando de rescatar el arte argentino, pero ahí empecé a ver las relaciones que hubo entre el arte argentino moderno y su internacionalización y lo que había pasado en Venezuela, en Brasil, en Uruguay. Los grandes diálogos, los sueños modernos.

– Claro, de cuán latinoamericana sos.
– Allí empecé una serie que tenía que ver con mirar la ciudad desde los rascacielos y terminé yendo a comprar archivos -no existía google earth todavía, apareció dos años más tarde- y a trabajar con fotos tomadas desde aviones. Volví de Estados Unidos y ya tenía una invitación para el Instituto Cooperación Iberoamericano -que lo dirigía Laura Buccellato y te ayudaban en la producción- y ahí hice la primera muestra de fotos satelitales que están todas intervenidas con formas y colores. Son archivos comprados y con Photoshop pintado.

– ¿Compradas dónde?
– En el Archivo General de la Nación y sobre todo del Instituto Geográfico Militar, que te venden las fotos en alta tomadas desde un avión. Eran placas digitalizadas que todavía existen, pero hoy compras las imágenes en súper alta definición en sitios web o lo bajás de google.

– Hablemos de artistas y situaciones en el arte y en la estética que te hayan disparado a realizar alguna producción en particular, o que sientas que te mostraron un camino, un antes y un después.
– Cuando descubrí a los artistas venezolanos en el 2000 sentí que tenía que ir Venezuela.  Hice dos viajes de investigación, uno a Caracas y otro a Río porque quería ver el Magic Square de Helio Oiticica, una obra que se realizó post morten y que partió de un proyecto en papel del artista y lo hicieron edificio. Quería ver ese delirio e investigar documentos del artista. Quise ir a Brasilia, que todavía no llegué. Después Caracas[6] porque había un montón de obras  que eran de sitio específico que me interesaban mucho y son esas obras que jamás van a viajar porque  tienen que ver con el territorio y que son parte del territorio.
A Caracas fui con ayuda de un beca de la Secretaría de Cultura de Nación para el pasaje, más una amiga venezolana de Nueva York que me contactó con sus amistades que me hospedaron. En ese viaje hice un montón de entrevistas y un registro fotográfico y de video. Yo no pensaba que estaba haciendo una obra, para mí era un registro para acordarme y después fue la locura de trabajar con especialistas en edición para sacar de eso una obra homenaje Caracas suite, que es un video de 28 minutos.

– Las Nubes de Alexander Calder[7]
– Entré al aula magna y filmé aunque estaba prohibido. También filmé el recorrido en auto del Cruz Diez[8] que está muy deteriorado pero sigue siendo un recorrido de 3 km pintado, el Gego[9] en Bellas Artes, el Soto[10] emplazado en el hall del edificio Cubo Negro de Phillippe Johnson[11]. Todas piezas que ves si no viajás ahí y las tenés en frente. Eso sin dudas fue una influencia muy importante para pensar obras para Buenos Aires que las imaginé como proyectos, las empecé a dibujar y la obra era el proyecto. No salí a buscar que se realizaran, sino que mi idea era exhibir el proyecto con un video y renders. Lo mostré en Ruth Benzacar y a alguien de la Ciudad le interesó y así de repente quisieron hacerla. Finalmente Aldo Rubino (fundador del MACBA) le mostró el proyecto al que era Ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, y AUSA realizó el Nudo de Autopista (2013) en Av 9 de Julio y San Juan.

– Además  de Nudo de Autopista Notas de Luz  ¿tenés otras obras en espacio urbano?
– Tengo  algunos proyectos no realizados, uno gigante que hice con un amigo, maestro y artista fallecido Enrique Ahriman que se llama Páginas en cemento. La idea es publicar textos en las veredas de Buenos Aires y en cemento, pero quedó en el tintero….

– Sos una de las artistas de nuestro país que más está trabajando la cuestión del espacio urbano…
– No sé, seguro que hay muchos artistas más; creo que es un aspecto importante. Ahora estoy pensando en un gran juego con unos cubos gigantes que se puedan mover. Como los juegos de los bebés, pero para adultos…

– Me parece muy interesante porque tu instalación Notas de Luz tiene mucho de  participativo.
– Eso es lo que me interesa, participativo o que se transforme. Que pueda ser transformada y que transforme al espectador, las dos cosas. Hubo dos obras de gran escala con luces en 2013: mi participación en el Circuito Borges- Xul Solar del Ministerio de Cultura de CABA con luminarias instaladas en los postes de las calles Anchorena y Laprida con Av. Santa Fe., y el video con pantallas de led para ArteBA y para el Patio Bullrich. El video de 20 minutos tenía diferentes climas y volvía a empezar. Era muy caro el alquiler de esos equipos.

– ¿El espectador tiene más un lugar de contemplación en ese caso?
– Si, hago pintura o filmaciones, no espero que el espectador venga y modifique la obra…

– El tema de la transformación que viene mucho de Venezuela, de Caracas que es el lugar donde estuviste, del arte que transforma al espectador y en que el que espectador está a su vez transformando a la obra. Si bien vos no adherís a las corrientes ópticas ni cinéticas, tu obra tiene mucho de este gran desafío.
– Sí claro, artistas que me han influenciado como muchos de esos venezolanos y que muchos de ellos no dejaron la pintura como Alejandro Otero. Pintan y diseñan la fachada de un edificio.

– Y eso es lo que planteabas vos, que más que nada te parás desde el lugar de pintora.
– Sí, igual la pintura pura o la pintura sola no me alcanza. Necesito ir y volver.

– Estás en un momento muy bueno de tu carrera. Hablemos de dificultades u obstáculos que tuviste que sortear.
– Bueno siempre trato de mantenerme con mucha actividad porque si no hacés el esfuerzo suficiente empezás a caer y retroceder, y además está lleno de gente joven con mucha polenta y ambición que están todo el día en el Instagram publicando, jaja

– Claro, y vos con las redes sociales tenés otro vínculo.
– ¡Hago mis intentos!, pero soy de otra generación.

– Hay una diferencia interesante hoy con toda esta cuestión de las redes sociales que permite otro tipo de visibilidad y de posibilidades de difusión.
– Si, antes la difusión era diferente y hoy tenés una gran cantidad de posibilidades y de herramientas para publicar tu trabajo.

– Graciela, para vos ¿qué significa el arte?, ¿qué es el arte?
– El arte es una actividad que puede empezar cuando uno tiene dos años más o menos o quizás antes y es como un éxtasis, un estado de gracia, un lugar donde te abstraes de la realidad o estás profundamente en la realidad.

– Y vos, ¿tenés recuerdos de esa edad tan temprana?
– Si, uno de los recuerdos más lindos y más tempranos es en un jardín de infantes, yo era muy chica, creo que 3 años, y nos ponían música y yo hacía un gran mamarracho. Me acuerdo perfecto.

– Me da la  sensación de que no podrías no haber sido artista, no crear.
– A veces es difícil entender eso, también podría decir “yo no sé hacer otra cosa”, hay muchas respuestas posibles. No sé qué hubiera pasado si no hubiese tenido una buena respuesta, porque empecé a mostrar mi trabajo y enseguida alguien me sacó una nota y gané menciones. Al principio trabajaba de asistente, hacía escenografías, realizaba obras para otros y pasados varios años empecé a vender y tuve premios.

– Algunas palabras o conceptos que sentís que describen, definen tu trabajo.
– Mi trabajo recurre a las citas de las vanguardias latinoamericanas y busca continuar una modernidad artística inconclusa, trato de ir hacia lo nuevo, hacia lo que no se ha hecho y sorprenderme a mí misma. Me baso en el color como herramienta y contenido.

– Trabajás mucho la cuestión de la identidad cultural, lo latinoamericano desde una mirada muy contemporánea.
– Me interesa la cultura no ‘tan alta’, digamos. Trato de nutrirme de lo popular como los carteles de bailantas. Son las fotos de los carteles de bailantas que me encuentro y que se van a acabar porque son pre-computadora. Están hechos en imprentas con tipos de tacos de madera, con la tinta tirada artesanalmente. Por años recorrí la ciudad buscando estos carteles de bailanta que fueron y son obsesión actual porque los sigo coleccionando.

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Inauguración Notas de Luz

– Hablemos de la génesis de Notas de Luz, tu instalación lumínica e interactiva el el bajo autopista Buenos Aires La Plata.
– Empezó con un pedido- invitación del Ministerio de Desarrollo Económico a principios del 2014. Me mostraron el espacio bajo autopista frente a Usina del Arte, supongo que pensaron que les iba a proponer algo de pintura como en el Nudo de Autopista, pero yo veía un sistema lumínico. Empecé a dibujar y pensar y le pedí asesoramiento a Eli Sirlin. Quería idealmente que la obra recorriera el largo del Distrito de las Artes, pero después los costos plantearon la necesidad de recortar. Para poder realizarlo finalmente conté fue con ayuda de la Fundación Tres Pinos y de Mecenazgo de la CABA.

– ¿Cómo era el espacio donde proyectaste la obra?
– Era muy diferente a como es ahora, era como un baldío, un estacionamiento salvaje, sin la plaza, los bancos ni las rejas actuales. Toda la zona estaba muy degradada. Hoy en día, como bien sabés, las rejas por un lado suponen una mayor preservación de la obra, pero por otro lado hay que organizar horarios para  abrir la plaza y generar la interacción con el público.

– Proyectos que te gustaría realizar…
– Las veredas escritas, Las páginas en cemento, me encantaría seguir con eso, y la idea de juegos en espacios públicos que te comenté. No serían esculturas sino intervenciones en el espacio público que no son decoraciones porque plantean la posibilidad de juego, sirven para transformar o usar.

– Proyectos en los que venís trabajando y que puedas contar.
– Se va a hacer una gran obra a escala edificio en el Faena Forum en Miami. Va a estar adentro del edificio, pero se va a ver desde afuera. Es la instalación de una pintura digital   que estará ploteada en papel y se va a pegar. Es gigante.

– ¿Qué colecciones nacionales e internacionales tienen obra tuya?
– En colecciones nacionales mi obra integra el patrimonio de los siguientes museos: Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; n MALBA-Fundación Costantini, Buenos Aires;  Museo Castagnino de Rosario; Museo Arte Contemporáneo de Buenos Aires; Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca; Colección Banco Ciudad de Buenos Aires; Colección Banco Supervielle, Buenos Aires ; Colección Oceana , Key Biscayne; Colección Municipio de Tigre, provincia de  Buenos Aires; Coleccion Telefonica Argentina de Buenos Aires.
En colecciones internacionales: Colección Museum Fine Arts Houston, Estado Unidos; Colección Museo de Arte Contemporáneo, Madrid; Colección  Patricia Cisneros, NYC; Colección Francis,J. Greenburger, NYC;  Colección Jorge Pérez Miami; Colección Deutche Bank, NYC. Además de  colecciones particulares en Argentina, Perú, Chile,  Brasil, Estados Unidos , Puerto Rico y Francia.


[1] Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón

[2] Bezabel es la escuela nacional de arte de Israel.

[3]Se refiere al grupo de artistas que se nuclearon en el  Centro Cultural Rojas.

[4] Philip Taaffe ( New Jersey, 1955) y  Peter Halley (Nueva York,1953) son dos artistas estadounidenses que desarrollaron lenguajes artísticos orientados a la abstracción geométrica.

[5]Artistas brasileños pertenecientes al movimiento Neo-Concreto de Brasil.

[6] La Ciudad Universitaria de Caracas es la sede principal de la Universidad Central de Venezuela y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Alberga una colección de arte que incluye  edificios emblemáticos del movimiento modernista del siglo XX y murales, mosaicos, vitrales y esculturas de artistas abstracto-geométricos, abstracto-orgánicos,  constructivistas, surrealistas, cinéticos y ópticos entre los que cabe destacar a Fernand Léger, Victor Vasarely, Jean Arp, Wilfredo Lam, Alexander Calder, Alejandro Otero, Francisco Narváez, Oswaldo Vigas, Pascual Navarro y Mateo Manaure. Casi todas las obras se encuentran en los jardines, techos, paredes y ventanas de los edificios, lo que convierte al campus universitario en un virtual museo al aire libre.

[7] Alexander Calder (1898-1976) fue un artista norteamericano pionero del arte en movimiento. Las Nubes Flotantes (1953) es una de las  obra más grandes del artista y está emplazada en el auditorio de la Ciudad Universitaria en Caracas. Se destaca por la gran capacidad acústica, artística y decorativa.

[8] Carlos Cruz-Diez (Caracas, Venezuela, 1923) es uno de los artistas más relevantes del arte óptico y cinético internacional.

[9] Gertrud Goldschmidt (Hamburgo, 1912 – Caracas, 1994) también conocida como Gego fue una artista y escultora moderna venezolana.

[10] Jesús Soto (Venezuela, 1923-2005) fue uno de los artistas más relevantes del arte óptico y cinético internacional.

[11]Philip Johnson (Estados Unidos, 1906-2005) fue un arquitecto modernista  norteamericano que construyó el famoso edificio Cubo Negro en la ciudad venezolana de Caracas.