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Es Verdad que “Lo único absoluto es que…, todo es relativo”?
por Darío Moliner

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La afirmación entre comillas, da lugar a pensar, que es posible hallar una contradicción lógica en el título anterior, ya que resulta difícil establecer como ley o verdad universal que todo es relativo, por lo cual, entiendo que este mismo postulado del título, tendría el carácter de relativo, invalidándose a sí mismo. Y por lo tanto, entramos en un laberinto que intenta dilucidar, si es o no verdad, que la verdad existe.

La verdad es algo tan fundamental que no sólo se comporta como uno de los problemas filosóficos por excelencia, sino que manejarnos con la verdad, es también una de las bases que rige el comportamiento y las relaciones humanas.
Si bien las verdades fácticas o empíricas, como el peso de un objeto, su tamaño, o el resultado de una suma, son verdades absolutas e indiscutibles, las verdades en el ámbito filosófico, valorativo y apreciativo, se vuelven más relativas y si llegamos al plano metafísico, el tema se vuelve más complicado.
Un cuento que refleja lo anterior, proviene de la India, en donde se habla de un grupo de ciegos que se acercan a un elefante e intentan determinar qué es lo que tocan; todos tocan una parte distinta del elefante, y por lo tanto, lo definen de maneras muy diferente y discuten sobre la naturaleza de lo que están tocando, y sin embargo para todos ellos el objeto es el mismo, solo que están tomando en cuenta, aspectos diferentes de una única verdad.
Tomando como referencia lo que un viejo profesor de Filosofía nos decía en el secundario, “Súbanse a los hombros de los gigantes, y verán mucho más lejos” refiriéndose a leer a los grandes filósofos de la antigüedad, es que observamos que esta no es una discusión ni menor, ni mucho menos nueva, ya que las primeras afirmaciones del relativismo se inician en Grecia con los sofistas que decían: “el hombre es la medida de todas las cosas” ; dos mil años después, Descartes con la polémica entre el racionalismo y el empirismo y luego Kant, con el idealismo transcendental. Luego de la lectura de estos precursores, recién podríamos empezar a discutir el carácter relativista de algunos planteamientos como la verdad.
El relativismo mantiene, que existen muchas “verdades” o formas de conceptualizar ciertos hechos y se basa en negar la verdad absoluta y universalmente válida, esboza la existencia de una influencia de elementos físicos, psicológicos, culturales, creencias, intereses, formación, experiencia y estados de ánimo, como también observa los cambios de ideas y contextos a través del tiempo. “Cada afirmación es dependiente (relativa) a un contexto o estructura que la condiciona”.
El relativismo cognitivo sostiene y asegura, que cada persona tiene diferentes perspectivas, tampoco se puede juzgar un elemento cultural desde otra sociedad, y lo único importante es que tenga sentido dentro de esa cultura. A su vez el relativismo salvaguarda la subjetividad y promueve el respeto hacia opiniones diversas y culturas distintas.
Luego de este prólogo filosófico, podemos seguir preguntando si la verdad existe o es una utopía. Y en rigor de verdad, debo reconocer que no tengo una explicación certera y mucho menos única. Entiendo que la verdad es aquello que existe, pero que no se deja ver (porque no podemos, porque no sabemos y otras veces porque no queremos ver).
Cuando no podemos quizá sea por nuestra subjetividad, a la que llamamos así, para no dar cuenta de nuestras propias limitaciones.
Cuando no sabemos puede que sea por nuestra inexperiencia.
Y cuando no queremos seguramente sea por nuestra necedad, o por nuestros temores y represiones que muchas veces nos intentan proteger de la verdad.
Saint Supery escribió en El Principito, “lo esencial es invisible a los ojos” pareciera que la verdad en muchos casos también.
Y pensar que en nombre de la verdad hay quienes han dado la vida y también la han quitado. Y ni hablar de las discusiones, debates, peleas, juicios y divorcios que se entablan al esgrimirla.
En fin, parece que la verdad es un valor muy importante en nuestras sociedades como para que no se pueda definir concretamente.
O quizá sea como las utopías, que no importa que se alejen cuando nos estamos acercando, lo importante es que nos convoca a caminar.

Al unísono – Roberto Aguilera Vizcarra
III Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

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