Rafael Parra Toro – «El arte es mucho más que un medio de expresión, es vibración»

por Lic. Paula Carrella para Fundación Tres Pinos – Febrero de 2016.

Rafael Parra Toro, o PARRATORO como es conocido en el mundo del arte y en  las redes sociales, es un artista venezolano-argentino que viene pisando fuerte en el panorama del arte internacional y nacional. Nos acercamos a su residencia-taller en el Barrio de la Boca (Buenos Aires) para conocer más detalles sobre su trabajo, su amor por Argentina y sus nuevos proyectos.

Te definís como un artista  venezolano-argentino ¿Contanos un poco sobre esto?
RPT.: Si, soy venezolano hasta la médula, y llevo con orgullo mi sangre venezolana, pero la Argentina, no es sólo mi país adoptivo, sino también el país que escogí para vivir. Vine acá sin conocer a nadie, sólo porque me apasionaba. Al final obtuve un cálido recibimiento de mucha gente buena que me ayudó en todo momento y me dieron un hogar. Por eso me nacionalicé y llevo con orgullo tanto mi bandera tricolor como mi bandera albiceleste.

En términos artísticos ¿Cuáles son las cosas que sentís que más te han marcado de Venezuela y cuáles de Argentina?
RPT.: Argentina es arte. Una vez que estás acá, la belleza te rodea en todos los sentidos. Es imposible ignorar estéticamente la belleza que ves en una ciudad como Buenos Aires. Anchas avenidas, majestuosos palacios, plazas memorables, los cafecitos en calles arboladas, y pare de contar; son cosas que me marcaron y decidí ver día a día. Pero crecí en Caracas, una ciudad a los pies de una montaña de lujo (el Ávila) y llena de verdaderos tesoros del arte del siglo XX. Caracas es un museo al aire libre, llena de arte público, que a diferencia del Street Art, está programado urbanísticamente -En especial la Universidad Central de Venezuela donde me recibí-. Sueño con llenar a Buenos Aires de movimiento con mi arte Kinóptico, por supuesto, respetando su identidad que tanto quiero. Sueño con traer lo mejor de lo que vi en mi infancia, evolucionarlo e integrarlo con esta ciudad mágica.

Sos ingeniero. ¿Qué relación tiene esto con tu arte?
RPT.: Mucha. Lo más loco es que es justo esta respuesta la que dio inicio a mi autoconfianza. Durante años pensé que eran disciplinas separadas, hasta que conocí (en mi Universidad) la obra de Alexander Calder. Él era ingeniero (estudió ingeniería para no romper su grupo de amigos) pero siempre fue un artista y le fue inevitable deslastrar su formación de su pasión, eso lo notas en cada obra de él, mantiene esa inocencia infantil y son un flash, pero sería imposible lograrlas sin un conocimiento ingenieril. El Aula Magna de la UCV, es el lugar donde te recibes, y es un auditorio único en el mundo que tiene en el techo una obra maestra de Calder: “Las Nubes”; así que “recibirse bajo las nubes de Calder” es un sueño que muchos venezolanos atesoramos y yo lo cumplí, y se lo cumplí a mis padres. Eso fue muy inspirador y disparador del uso de la ingeniería en mi arte.

¿Cuándo empezaste a hacer obra?
RPT.: Desde los quince años, que tuve mi primera computadora hacía obras en CAD, pero yo no las consideraba obras, porque tenía el cliché de que el arte tenía que “pintarlo”, que generar volúmenes y formas en 3D no era necesariamente arte, y por supuesto estaba equivocado. Pero mis obras seriamente las comencé a hacer desde 2013, con unos dos años anteriores de experimentaciones varias.

¿Y qué podés contarnos sobre tu formación?
RPT.: Mi formación fue variada. Por un lado soy ingeniero y me encanta el cálculo analítico, pero por otro lado, estudié geometría pura, hasta era auxiliar docente de Geometría Descriptiva en la facu. Paralelamente me especialicé en gráficos tridimensionales en computadora, hice cursos en los Ángeles, y en Pictoplasma (Berlín) lo cual me cambió para siempre y fomentó mi autoconfianza. Sin embargo debo decir que, acompañar a mi mamá en su carrera de diseño de interiores y a mi primo Antonio en su carrera de arquitecto, fue lo que realmente me dio el complemento técnico. Luego, trabajar en la industria de videojuegos y diseño de personajes fortaleció mi comprensión del poder de la simbiosis entre arte y tecnología.

Nubes acústicas de Calder – UCV

Este es un punto interesante para preguntarte qué significa el arte para vos?
RPT.: Para mí el arte es mucho más que un medio de expresión, es vibración. Todo es vibración, el agua vibra, el viento, nuestro corazón, el planeta. Fuimos creados a partir de vibraciones. No siempre quieres expresarte, a veces sólo quieres estar y vibrar, y el arte es eso, es una extensión de la vida misma que te puede hacer explorar nuevos puntos de vista de las cosas o simplemente generarte emociones de cualquier tipo.

¿De qué se trata tu obra y cómo la explicarías?
RPT.: Mi obra es justo eso: vibración. Me motiva representar y hacer extensión de la energía en todas sus dimensiones. Cuando ves movimiento perpetuo, y ves que una obra se mueve sin necesidad de energía eléctrica, es cuando deja de ser una obra y se convierte en un espejo del espectador o del mundo en el que vivimos. Me interesa el efecto que la obra produce sobre el espectador y su potencial de viralización en cualquier medio.  

¿Y el color?
RPT.: El color es luz. El significado del color es el significado de la luz. Nosotros somos seres de luz, tenemos un aura multicolor. Mi obra rescata un poco eso, para mí el color es vibración y la vibración es energía.

Has tenido mucha repercusión mediática y en las redes sociales…
RPT.: Yo me siento muy halagado y agradezco a las personas que me han hecho “follows” y “likes” en instagram, facebook y twitter. Además me estimula mucho la idea de darle al arte el lugar que se merece en los medios. Personalmente creo que mi “éxito” en este aspecto se debe un poco a que siempre respondo los mensajes de las personas. No quiero ser un emisor de cosas, todo lo contrario, me gusta establecer una conversación y analizar las razones de la viralización.

Respecto a las exposiciones que venís realizando…
RPT.: Estoy muy contento de haber participado en varias exposiciones internacionales, Berlín, Buenos Aires, Italia y el circuito Basel de Miami. Lo más grato es que la gente vea tu obra y la comparta. Con mi exposición individual “Moiréph” hecha por la Fundación Tres Pinos, tuve el lujo de ir todos los días durante un mes a ver a la gente disfrutando de mi obra, comentando, etc. En algunas ocasiones les explicaba si tenían muchas preguntas, me encantó esa experiencia, la repetiría mil veces más.

El nombre de tu primera exposición fue Moiréph y usás  moiré como una herramienta fundamental. Contanos un poco sobre esto.
RPT.:Si, utilizo el moiré[1] como herramienta principal, pero planteo una evolución en el uso de la misma. Tradicionalmente se utilizaba como un efecto óptico que genera vibraciones aleatorias. En mi caso planteo una innovación al respecto, el uso de la programación por computadora, me permite darle la forma que deseo al moiré, además de un significado.

En alguna oportunidad has hablado de la matemática, tu relación con ella y con el arte.
RPT.:La matemática, la música y el arte son lo mismo. Uno nace y se enfrenta a un sistema educativo que te clasifica las cosas, entonces te coloca límites. Una manera de explicarlo es por ejemplo el fenómeno de que la música te haga bailar; por qué bailamos instintivamente? Porque la música (que es creación, arte) se sincroniza con tus vibraciones corporales, y todas estas vibraciones se pueden modelar matemáticamente, como ya fue modelada la música que estamos escuchando. Yo no estoy diciendo que están relacionadas, sino que son lo mismo. Si no lo fuera, no se produciría esta sinergia fantástica. Lo que pasa es que en la escuela no te enseñan matemáticas, sino álgebra, que es la herramienta; entonces esto te genera un trauma, y no sólo te quedas con la idea errónea, no sólo de que la matemática es difícil, sino que también es un embole, y no es ni lo uno ni lo otro; es simple, natural y divertida.

También hablas sobre Fibonacci,
RPT.:Fibonacci[2] encontró una serie de números que representan claramente la naturaleza, su espiral se encuentra en muchísimos elementos naturales, como las frutas, hojas, caracoles, etc. Yo descubrí que al usar sus números en mis obras, se genera una conexión casi mágica con el espectador, es vincular algo que parece frío, computacional y geométrico con la naturaleza.

Da la sensación de que hay algo de filosófico en todo esto…
RPT.: Si, totalmente. Siempre queremos encontrar significado a las cosas. Pero las mejores respuestas son siempre las que vienen de ti mismo. Es decir, no me gusta plantear frases que parezcan de un libro de autoayuda, sino generar un vínculo real con el espectador y su propio interior. Es fantástico cuando la gente descubre cosas de sí mismo sin que nadie le esté diciendo una frase o una doctrina, que al final, no deja de ser un punto de vista.  

Al ver tus obras siento que el componente lúdico es muy fuerte. ¿Es esto así?
RPT.: Sí, la lúdica es fundamental en mi obra. Al ser interacción, te permite jugar, bien sea con las manos o con tu posición en el espacio, y eso me encanta. Pero lo que más disfruto es ver a los niños frente mis obras, verlos contentos, jugando; es ahí donde comienzo a pensar de lo lindo que sería que un niño quiera volver al museo por lo bien que la pasó, esa idea me vuelve loco de emoción.

En tu exposición el público se movía para un lado y otro al ver las piezas.
RPT.: Sí…los hago bailar, porque es música. No la percibes con tus oídos, sino con tus ojos, pero te hace bailar igual… es todo lo mismo viste?

Hay algo de didáctico en lo que decís, hasta de pedagógico.
RPT.: Creo que la misión de todo artista debe ser comunicar, enseñar, y hacerlo de manera responsable. En mi caso, lo que busco es abrir la mente a la creación sin importar tu disciplina, puedes crear siendo médico o siendo albañil, nadie podría decir que Steve Jobs o Stephen Hawking no son artistas. Todos, en cualquier rubro que hagamos tenemos la oportunidad de crear, y es eso un poco lo que trato de transmitir. Debemos romper las fronteras que hay entre el arte, la ciencia y los oficios.

Hablanos de tu  libro Pop on Op y qué es lo que te llevó a hacerlo.
RPT.: Pop On Op es un libro de animaciones interactivas, puedes generar movimiento sobre papel, es muy entretenido y lúdico. Al principio, no tenía claro qué me llevó a hacerlo, encontré la respuesta después que lo terminé y todo cobró sentido, era una búsqueda de algo inmaterial, metafísica.

Y qué nos podés decir sobre Frenetic Kinetic by PARRATORO, la aplicación que  publicaste recientemente.
RPT.:Frenetic Kinetic es un juego para iOS y Android en el que saltas entre planetas geométricos. El objetivo es divertirte; en cada planeta se genera un universo kinóptico basado en moiré que a la vez te ayuda a direccionarte. Es gratis, se puede descargar en el App Store o en el Google Play Store.

¿Qué rol tiene la técnica digital en tu arte?
RPT.: Es mi herramienta, genero formas a partir de números que a la vez surgen de otras formas tridimensionales. Es un verdadero gusto poder usar la computadora como pincel. Sin embargo no la uso para simular realidades, no me gusta el hiperrealismo digital, porque es tratar de representar algo parecido a la naturaleza con la herramienta digital y nunca va a ser igual. Al contrario, desarrollo formas frías y geométricas, porque son honestas con su origen electrónico, la calidez la da el espectador con su presencia.

Hablaste de arte público. ¿Tenés alguna idea al respecto o algo que te gustaría desarrollar?
RPT.: Sí, me encantaría hacer obras públicas interactivas. Donde los transeúntes se puedan detener, experimentar y disfrutar de movimientos kinópticos. También me encantaría instar a compartir en las redes sociales, el arte tiene que tomar el lugar que le corresponde en los medios, a merced de la basura televisiva idiotizante.

Hay alguna otra cosa en la que te gustaría  indagar o explorar en este momento o en un futuro cercano.
RPT.: Sí, me gustaría hacer foco en producir libros infantiles, comenzar a vincular directamente la lúdica interactiva de mi arte con la didáctica. También planeo comenzar a hacer obra con las redes sociales como instrumento, el objetivo es darle al arte el lugar que se merece en la cultura popular, crear un arte viral.

Tu obra integra la colección de la Fundación Tres Pinos, contanos por qué decidiste hacer esta donación.
RPT.: Antes que nada, por un agradecimiento profundo que tengo con la Fundación Tres Pinos, en especial a Ricardo y Rodrigo Cadenas, quienes creyeron en mí desde un principio. Luego, quedé fascinado con el proyecto del Museo MArCo en la Boca, tienen un concepto social impecable, donde se lleva el museo a la gente; se enmarca en un contexto urbano popular completamente integrado como ningún otro museo en la ciudad. Para mí, la donación de las obras fue inminente, estoy muy entusiasmado con la idea de estar en este museo maravilloso.

Si tuvieras que definir tu obra con  tres palabras…
RPT.: Vibración, energía, música.

Sitio web del artista:  www.parratoro.com


[1] Superposición de dos o más patrones de dibujos repetitivos, que genera un nuevo patrón
[2] Leonardo de Pisa (c. 1170 – 1250), matemático italiano también llamado Fibonacci.

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