VENUS PERVERSA es la primera exposición individual del fotógrafo cubano-argentino Kenny Lemes. En esta nueva serie fotográfica el artista explora, deconstruye y trastoca ideales hegemónicos de belleza, amor y género proyectados a partir de la imagen de Venus, la diosa mitológica, que han sido transmitidos e impuestos por el arte y la religión durante siglos.

Entrevistó Lic. Paula Carrella para Fundación Tres Pinos

Paula Carrella: Venus perversa es el  título que elegiste para esta primera exposición individual que presentás en  MARCO museo. ¿Cuál es la relación del  título con la serie fotográfica que se exhibirá?

Kenny Lemes: Cuando en el título de la muestra hablo de una Venus me refiero a LA IDEA que trae consigo la imagen de Venus, la diosa de la mitología. La carga histórica y artística que se ha depositado durante siglos en la Venus como diosa de la Belleza y del Amor.  El material fotográfico de esta muestra propone una “perversión” de esas ideas, de esas bases culturales que determinan cómo se debe representar el amor y la belleza, un rompimiento, un desplazamiento, una deconstrucción. Pervertir en el sentido de “trastocar”.

P.C.: ¿Qué significa la fotografía para vos?

K.L.: La fotografía es la herramienta que yo elijo para construir mundos, o por lo menos para habilitarlos, para señalarlos. Como si echara luz sobre lugares que normalmente están más en las sombras. A mí lo que me interesa del Arte es la posibilidad que le da a las personas de habitar un multiverso que no parecería accesible en la vida cotidiana. Cuando mirás fotografía que te interpela y que te muestra otro tipo de personas con la que uno no suele interactuar, estilos de vida ajenos al propio, maneras disruptivas de relacionarse, se “descubren” mundos que parecen no existir porque permanecen invisibilizados. Incluso aunque la imagen sea conocida: una mariposa puede ser fotografiada de mil maneras y cada manera es una posibilidad de vivir de manera NUEVA algo que ya conocemos. Esa nueva experiencia “habilita” una nueva realidad. Cuando la imagen es nueva, el mundo es nuevo.

P.C.: ¿Cuándo empezaste a utilizar la fotografía como medio de expresión? ¿Sentís que hubo un momento significante?

K.L.: Empecé a usar la fotografía como medio de expresión en serio hace poco más de cinco años. Antes también sacaba fotos, siempre me interesó la imagen, pero hay una búsqueda actual, una intención cuando aprieto el disparador de la cámara, que antes no tenía. Yo creo que ahora construyo imagen con la desesperación de quien siente que no tiene lugar en este mundo.

P.C.: ¿Cómo definirías tu trabajo artístico?

K.L.: Mi trabajo artístico es pura ingeniería de supervivencia. Si no lo hago me desintegro.

P.C.: ¿Qué caminos transitaste en tu formación en el campo artístico y más específicamente en el de la fotografía?  No me refiero al académico sino a esto que vas mencionando a lo largo de toda la entrevista

K.L.: Sí, yo formación académica no tengo. Lo más cercano a un abordaje “formal” que he tenido han sido clínicas. La más importante fue en el 2015, como parte de una beca del FNA y el Conti. Lo que yo hice, sin saberlo, durante muchos años ha sido educar el ojo. Mirar, mirar mucho. Yo me paso horas y horas mirando arte, no sólo fotografía. A mí la pintura y la instalación me gustan mucho también. Después agarré los libros. Tuve una pareja de muchos años que es docente de Artes Visuales y eso me acercó también a apuntes y libros, etc. Yo como fotógrafo, si alguien me preguntara jaja, no le recomendaría a otro fotógrafo estudiar fotografía, yo le recomendaría estudiar Historia del Arte.

P.C.: ¿Cómo ves la fotografía hoy, en el mundo y en Argentina particularmente

K.L.: Bueno, vivimos en la era de la imagen, claramente. Sacamos fotos todo el tiempo con los celulares; lo digital para mí refuerza nuestra condición efímera. Antes la gente se moría y quedaban fotos en papel, o videos en VHS por ejemplo, ahora cuando perdemos un teléfono perdemos cientos de vivencias que no quedan registradas en ningún lugar más que en la memoria colectiva. Es como si nos borráramos. La fotografía solía tener condición de presencia y de verdad: cuando la persona no estaba presente físicamente, la fotografía ocupaba el lugar del ausente, la imagen era una manera de lidiar con la pérdida, las fotos se acariciaban, se le hablaba a las fotos, hasta se abrazaban. Y tenía condición de verdad por su relación con la documentación. Todo lo que se veía en las fotos, si estaba fotografiado, seguro era “real”. La fotografía perdió esas dos condiciones, no creemos más en las fotos, dudamos todo el tiempo de ellas. ¡Y con razón! Las retocamos, les ponemos filtros, nos achicamos la cintura, nos quitamos los granos. Nadie cree en la imagen, y al mismo tiempo las consumimos permanentemente. Es difícil hablar de la Fotografía en medio de este contexto. ¿Para qué seguimos generando imagen? ¿Qué vale la pena ser fotografiado? Tengo más preguntas que afirmaciones.

P.C: Claro, es esa idea tan discutida por la teoría  de la imagen de la supuesta objetividad de la toma fotográfica, cómo de un registro de algo que estuvo allí o pasó. Un debate que tomó mucha fuerza con la aparición de la  fotografía  digital y las nuevas tecnologías. Pero sabemos que incluso en el registro documental media la subjetividad, porque es un recorte, una aproximación. Vos trabajás retrato  y naturaleza muerta, me pregunto si te es atractiva la idea de incursionar en otros géneros.

K.L:  Otro géneros dentro de la fotografía creo que no. Si te referís a otros medios, la instalación me interesa mucho. Tengo un cuaderno lleno de muestras inventadas, esperando hacerse realidad jaja.

P.C.: Respecto a la temática que abordás en esta exposición, hablemos sobre esto

K.L.: La temática, no sé, a mí me interesa hablar en mi obra sobre la condición humana y la relación que establecemos con el mundo. La identidad, el género, la naturaleza, el caos, la muerte. Yo creo que es una visión sobrecogedora: la idea del consumo masivo, de la basura, del descarte, del capitalismo, la colonización cultural, la violencia, la saturación. Trato de encontrar y de elevar algún chispazo de belleza por sobre todo ese caos. Yo soy una persona profundamente pesimista, creo que la fotografía para mí es una manera de autoconvencerme a la fuerza de que siempre hay algo positivo que rescatar.

P.C.: ¿Cómo considerás tu obra en este contexto internacional del arte contemporáneo?

K.L.: El arte contemporáneo en mi opinión debería comenzar a abordar cada vez más temas como la naturaleza, la relación del hombre con el planeta, el Antropoceno, el cambio climático, las luchas feministas, la fluidez de género, etc. Yo creo que mi trabajo es una reflexión sobre nosotros mismos en estos contextos. Todos esos temas están presentes en mis retratos.

P.C.: ¿Cómo pensás tu  trabajo respecto a  las problemáticas actuales relacionadas con teoría de género e identidades?

K.L.: Yo creo en el cuerpo como herramienta política. Modificarlo, exponerlo, vulgarizarlo, ensuciarlo, engordarlo, deconstruirlo, es una manera de rebelarse contra un sistema cultural opresivo que censura todas esas acciones y establece “reglas” arbitrarias sobre lo que uno puede o no puede hacer con su propio cuerpo según estándares de belleza y de decencia. De la misma manera se nos organiza la vida en base a nuestra genitalidad. El que tiene pene es considerado hombre, y los hombres usan pantalones, juegan con autos y su color es el azul. Esas construcciones están siendo socavadas con muchísima fuerza. Si bien la sexualidad no es un lugar exclusivo desde el que me gusta hablar, yo trabajo muchísimo con grupos que representan la lucha contra estos sistemas opresivos. Las minorías son, para mí, los lugares desde los cuales (volviendo a la segunda pregunta) más mundos se pueden abrir. Las contraculturas, los grupos que se construyen en los bordes, en las afueras de lo normativo. Me encantaría contribuir con mi trabajo a ampliar, a enriquecer, la noción que tenemos del mundo y de nosotros como Humanidad, hacer de mi fotografía una documentación de este tiempo y acompañar los cambios.

P.C: Me pareció muy interesante hace un tiempo cuando me contaste sobre la relación que se establecía con las personas que retratas, esa trama previa que se arma y te permite trabajar este tipo de imágenes en ámbitos tan personales. Casi como de comunión, en el sentido espiritual de la idea. Algo de su universo que abren para vos y que se percibe en toda esta exposición. Me gustaría que me cuentes sobre esto un poco más, justamente ahora que mencionás esta idea que planteás acerca de  “documentar este tiempo”.

K.L:  Sí, es super extenso el tema igual. Yo creo que lo más importante que aparece en el vínculo con la gente que fotografío es la confianza. Viste cuando alguien te saca fotos y vos pedís todo el tiempo verlas, para estar segura de que no te están matando? Jaja Bueno, generalmente conmigo eso no pasa. La persona que acepta que yo documente sus espacios y su intimidad SABE que yo siempre voy a tener un criterio que los va a favorecer. Ya han visto trabajo anterior, ya saben de algún amigo que posó antes para mí. Y conocen mi búsqueda. Aún así, de cualquier manera, yo antes de arrancar a sacar fotos trato de llegar al lugar y sentarme aunque sean diez minutos a explicar lo que quiero hacer, y la dirección que estoy por tomar.  Es super importante, porque se trabaja en terreno en calma, por decirlo de alguna manera. Y también me permite a mí exponer mis lugares internos sensibles, les aviso que soy tartamudo por ejemplo jaja. Y hago chistes con respecto a eso y aviso que voy a tartamudear mientras hacemos fotos y que nos podemos reír, prefiero que haya risas a que haya un silencio incómodo como cuando alguien le ve un moco en la nariz a otro y no sabe cómo decirle jajaja. Abrirme es también una manera de habilitar que ellos se abran a mí.

P.C.: ¿Qué libros/autores no pueden faltar en tu biblioteca?

K.L.: Hans Belting, Antropología de la imagen y La insoportable levedad del ser, de Kundera.

P.C.: ¿Cuál es tu relación con la literatura?

K.L.: jaja yo me considero un escritor que hace fotos. Creo que la imagen es una excusa para relatar. De chiquito leía mucho, sobre todo literatura latinoamericana. Otra vez….siempre buscando maneras de abandonar la realidad. O por lo menos de saber que existen otras. Me hubiese gustado mucho ser escritor.

P.C.: ¿Y con la escritura? El texto que acompaña esta muestra es un texto propio, ¿cómo pensás esta articulación entre ambos trabajos?

K.L.: Bueno la respuesta anterior entra en ésta. Escribir sobre mi trabajo es una cosa orgánica que va casi de la mano, en paralelo, son casi lo mismo. Escribir es como ponerle música a mis imágenes. No explicar, más bien acompañar, crear clima, encender el oído del que mira. Si ven la imagen de un pastizal a las 6 de la tarde, que las libélulas les zumben en los oídos. Que se escuchen las chicharras.

Venus perversa inaugura el jueves 16 de enero a las 17 horas en la sala de exhibiciones temporales de MARCO ARTE FOCO ubicada en Av. Pedro de Mendoza esquina Wenceslao Villafañe.

La exposición podrá visitarse hasta el 15 de marzo de jueves a sábados de 12 a 19 horas.

Entrada libre y gratuita.