Felipe Tribín – “El arte es un salto de fe”

por Lic. Paula Carrella y Massimo Scaringella para Fundación Tres Pinos – Diciembre 2016.

Felipe Tribín es uno de los ganadores de la tercera edición de la Beca de Arte 2016 de Fundación Tres Pinos. Lo visitamos en el espacio donde trabajó y preparó su proyecto de cierre de residencia. Conversamos sobre muchas cuestiones, entre ellas lo que para él significó ganar esta beca.

FTP– Hola Felipe, contanos cómo comenzó tu carrera artística y tu experiencia en la residencia de Flora Ars + Natura que coordina José Roca.

FT– Desde que estaba estudiando en la universidad en Bogotá tuve  la oportunidad de vincularme  en el ambiente artístico de la  ciudad, pude trabajar en diferentes exposiciones, asistiendo artistas y  curadurías y cuando se inauguró Flora Ars + Natura en Bogotá empecé a  trabajar ahí, primero siendo mediador y ayudando en los montajes, y después apoyando otros proyectos. Cuando terminé mis estudios de pregrado   Flora tenía una casa en la parte de atrás, esto fue antes de que construyeran el nuevo lugar que tienen ahora que es la escuela Flora, y a mi junto a dos artistas más  nos prestaron  ese espacio como espacio de taller de manera momentánea y esa fue la residencia que tuvimos en el lugar. Fue un  momento importante porque salía de mi proceso académico en la universidad y empecé con otro proceso de aprendizaje, sólo que  ahora me enfrentaba al  mundo del arte directamente en el estudio. Allá  se hacían visitas a los talleres y teníamos la oportunidad de trabajar en nuestros proyectos y estar al lado de gente que ya tenía un mayor recorrido dentro del arte y  una idea muchísimo más amplia. Bueno, más o menos así comienza esto.

FTP– ¿Qué significó para vos ganar la Beca de Arte Tres Pinos? Hablemos un poco sobre qué te pasó con Buenos Aires, ¿en qué sentís que este viaje afectó tu trabajo o tu manera de pensar este proyecto que estás haciendo ahora?

FT– Muy contento con haber ganado la beca. La oportunidad después de salir de la academia, que era lo que mencionaba hace un momento , y tener el espacio de taller en una institución  fue muy importante para empezar a entender mi pensamiento artístico y tener algunos indicios  de mi trabajo. Ahora tener una residencia en un lugar que uno nunca había conocido y salir de ciertas zonas con certezas y movilizarse    también es muy valioso porque nos enfrentamos al mundo de otra manera. Indudablemente Buenos Aires está cargada de muchas  historias detrás y engrandecida por ellas, genera  ansiedad venir a este lugar. Yo siento que esta ciudad tiene  cosas que tienen todas las ciudades, ciertas cosas muy similares como en la que vivo, Bogotá  pero más extremas . Hay muchísimos contrastes, pobreza y riqueza en varios sentidos al extremo. Todas las situaciones que puedan haber están en tensión y a la vez cargadas de  nostalgia y siento que ese punto es el que me llama la atención estando en la ciudad.

FTP–  ¿Te referís  a los extremos?

FT– No, a la nostalgia. Eso es  lo que más me llamó la atención a mi porque cuando llegas por primera vez el lugar por el que uno empieza a moverse es el centro histórico y el lugar que arquitectónicamente, yo no he ido a Europa, pero según mis referencias se debería ver algo asi como este lugar, como ciertas partes de Buenos Aires que son los lugares que uno recorre constantemente.  Cuando se está acá se da cuenta pues que no es Europa sino que tiene el mismo ruido y la misma energía que existe  en otros lugares de Latinoamérica y que eso es justamente lo bello, me encanta. Yo creo que esa idea de la nostalgia fue la que me hizo a mi empezar a hacer unas conexiones de los lugares en los cuales viví en Bogotá y los lugares a los cuales me enfrento acá en Buenos Aires.

FTP– ¿De esto se trata Resistencia al Olvido, el proyecto en el que estás trabajando ahora?

FT– Mi punto de partida está en donde yo vivo en Bogotá que es un lugar montañoso  donde hay muchísima naturaleza y queda lejos de la ciudad,todos los días tengo mucha tranquilidad y llego a la Av. Almirante Brown frente al puente Avellaneda donde  constantemente bajan y suben camiones de carga, hay un montón de ruido. Entonces uno de los lugares donde yo sentía que estaba escapando de ese ruido y que me encantaba ir era la costanera que me quedaba también muy cerca en términos de distancia, y cuando llego a la costanera empiezo a sentir  también una nostalgia por mi lugar, aunque yo vivo en una ciudad grande y todos los días me tengo que enfrentar al caos de la gran ciudad, sentía que necesitaba esa tranquilidad y ahí se hicieron esas dos conexiones  cercanas que generan una nostalgia por dos lados, una nostalgia cultural y otra por la naturaleza, y ahí empezó el proyecto.

FTP– ¿Resistencia al Olvido en el sentido de que es para no olvidar algo que ya te pasó o para acumular también las cosas que sacaste de esta experiencia y de la anterior y querés no olvidar vos? Es decir un olvido temporal  y un olvido personal.

FT– Yo creo que funciona hacia dos direcciones, principalmente porque lo que yo he tratado de hacer es darme cuenta de mi naturaleza, de mis experiencias personales obviamente como son todos los trabajos artísticos. Siento  que a veces lo que el tiempo quiere hacer es que las cosas se olviden cuando se dejan de  mirar, pero cuando pasa esto  hay cosas que son tan fuertes y tan importantes que se resisten a ser olvidadas. Y también hay otras cosas que finalmente se olvidan y quedan desechadas por lo que  a veces es necesario que uno vaya a rescatarlas para volver a reconstruir una historia e intentar entender algo. Son como un juego de ir y venir  constante donde uno quiere olvidar ciertas cosas, pero para poderlas olvidar tiene que reconstruir a detalle toda esa historia para darle sentido a lo que está haciendo. En este caso era bien interesante porque uno de los lugares que más me gustó cuando llegué a Buenos Aires era la Torre de los Ingleses que está en Retiro, porque tiene una historia muy interesante detrás un lugar donde se ganó  una batalla importante a los ingleses. Luego los ingleses dan un regalo especial a la Ciudad de Buenos Aires y crean este lugar que es una torre del tiempo hecha con ladrillos importados con los que se construyeron cosas en Inglaterra, traídos desde allá especialmente.   Ahora cuando voy a la costanera empiezo a encontrar un montón de residuos entre estos ladrillos que están todos moldeados por el agua. Entonces en ese momento empiezo a crear unas relaciones para mi importantes que son como esos ladrillos que eran un desecho  ahora guardan, un mensaje del tiempo y a partir de esas relaciones de ese desecho histórico y otro momento histórico que se quiere hacer perdurar, como la Torre, crean sentido a lo que estoy diciendo, como una nostalgia a un pasado que fue desechado, pero también una nostalgia a un pasado que aún sobrevive  aunque tal vez no represente lo que es en el presente de verdad.

FTP– En tus trabajos anteriores aparece  con recurrencia referencias a  la estructura o lo estructural que es muy diferente, por lo menos a nivel visual,  a lo que trabaja tu compañero de residencia William Narvaez. Se percibe una alusión al cuerpo, me refiero a cuerpo físico, al espacio y la transformación.

FT– Sabes, una de las cosas que estuve pensando mucho durante este tiempo era que yo venía trabajando con una idea de la relación entre la arquitectura y el cuerpo, esto  me hacía pensar y dudar mucho sobre mi proyecto porque  trabajaba con unas ideas muy formales. El proceso era del dibujo al espacio; mi práctica venía siendo que yo tenía un montón de razonamientos, creaba una especie de planos o bocetos y empezaba a trabajar  como una especie arquitecto haciendo una estructura y esas estructuras se reflejan de diferentes maneras, podían ser objetos que invaden , objetos en el espacio que tenían la posibilidad de transformarse, etc. En esta ocasión mi proceso fue completamente diferente porque encontré un elemento que es un cuerpo y que traduje a una estructura que ya existe y que va a estar dentro de la exposición, una torre, y luego esa estructura y ese cuerpos me han llevado hacia otra dirección que es  hacia dentro de mi. Entonces mi proyecto, que es lo que estoy finalizando ahora, es cómo dibujar de nuevo y tener unos procesos de dibujo que son completamente diferentes a los que tuve pensar hacia adentro, pero sigue siendo una práctica de ir y venir. Siento que la situación del formalismo y de lo que venía trabajando en términos de forma y de línea se transforma y es lo valioso de esta experiencia, pasó esto.

FTP-Borges escribió que la memoria está hecha en buena parte de olvido, ¿puede decirse que tu trabajo consiste en dejar hitos de memoria?

FT– Yo creo  que sí. Justamente al lado de la Torre  de los Ingleses hay un tótem regalado  por la embajada canadiense y hay un epígrafe de Borges que ahorita no lo recuerdo bien,  habla un poco de que llega ese regalo de otro estado  al cual no le importa ser representado por ese símbolo, está desterrado y sin embargo genera preguntas  , ahí está, ¿por qué será?. Entonces yo creo que sí se crea como una especie de hito  de la memoria porque el hecho de crear un elemento en un lugar está creando historia, darle vida a un objeto que no tenía sentido, pasarlo de un contexto a otro hace que se cree historia, así sea como una historia momentánea que va a estar en una exposición o se vaya a guardar en algún lugar o que sólo sea  un boceto, pero en algún momento crea un enlace histórico y manifiesta elementos ocultos en la profundidad de la memoria de la propia humanidad .

FTP– ¿Qué significa el arte para vos?

FT– La respuesta es muy difícil. Antes de haber entrado a estudiar Artes había empezado a estudiar derecho y me rendí porque me dí cuenta que no era lo mío, no me hacía feliz. Yo creo que el arte para mi es como con lo único que puedo hacer y qué sé hacer, la única manera en que yo puedo manifestar  mi manera de pensar, mi ser. Si hubiese sido abogado creo no podría estar hablando desde el derecho sobre la nostalgia o sobre la arquitectura, los recuerdos, la memoria y el cuerpo. El arte te brinda la posibilidad de hacer cosas que otras personas quisieran hacer, pero el contexto no las deja y el artista es alguien que hace algo que otras personas  no hacen. Es  un salto como de fé como una especie de asunto arquetípico   en el que uno se arroja al vacío y tiene que ir al a unos lugares difíciles y profundos y luego salir allá, si sale y sino se queda allá. es algo así.