El amor de pareja que viene de Francisco de Asís a Jerónimo Podestá Leonardo Belderrain

“Cuando tengas que hacer un esfuerzo por amar a alguien o ser feliz, no lo conseguirás” – Sri Sri Ravi Shankar –

Leonardo Belderrain Responsable de la Capilla Santa Elena Del Parque Pereyra Iraola- Profesor de bioética de la Universidad Favaloro

¿Por qué tantas parejas cristianas no pueden salir de la patria común del desencanto?… La resignación cristiana ¿es diabólica? ¿Cómo se sabe si estoy en una gran historia de amor o en la pura obstinación?

El desencanto cultural y la sociedad depresiva hacen que hombres y mujeres cristianos puedan decir “no soy feliz pero tengo marido”. Esto se puede alinear con las teologías a las que considero “opio del pueblo” que continúan diciendo que el acercamiento a Dios se da cuando las personas más sufren afectivamente.

¿Esta resignación es fruto del Espíritu o del “hombre viejo” donde advienen las energías más tóxicas (diablos)?

Drewermann puntualiza que en estas culturas poscristianas lo que sobreabundan son hombres neuróticos y obsesivos ligados a mujeres maniáticas depresivas. Se dan calor sólo por un tiempo pero luego se repelen si no alcanzan a percibir sus partes enfermas. Las situaciones conflictivas y neuróticas causantes de dolor, frustración y resentimiento No Son Amor suele decir Horacio Valsecia. Nadie sufre en el amor por amor, se sufre en realidad por carencias y heridas emocionales de la infancia.Si se genera amor, se atrae amor

El gran secreto de oro para vivir una gran relación señala Valsecia, es respetarse a uno mismo, no sacrificarse por nadie, pues uno se desequilibra si no atiende su estado emocional y sus apetencias concretas y reales.

Se cree a veces que se está viviendo “el amor de la vida” porque uno se sacrifica y deja de lado su vida. El amor, si es verdadero y está desintoxicado; es estímulo, lleva a estar bien, entusiasta, lleva a que progresemos, seamos creativos, vivamos en paz.

Decir que se sufre por amor es una contradicción total, no se sufre por ser feliz. Si se está en una relación y no se recibe el amor que se necesita se debe buscar una solución, pero no en el otro, sino dentro de uno. La pareja refleja un estado interno nuestro que no se maneja inmediatamente sino a escala inconsciente.

Dice así: “Pienso que la forma en que la vida fluye está mal. Debería ser al revés: uno debería morir primero, para salir de eso de una vez. Luego vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar allí. Entonces empiezas a trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación. Luego fiestas, parrandas, drogas, alcohol, diversión, amantes, novios, novias, todo hasta que estás por entrar a la secundaria. Después pasas a la primaria y eres un niño(a) que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo. Luego pasas a ser un bebé y vas de nuevo al vientre materno y ahí pasas los mejores y últimos nueve meses de tu vida flotando en un líquido tibio hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo”.

El pensamiento débil, la incapacidad para grandes promesas, el trato infantilizante, genera que el otro se comporte como hijo.

La sobreprotección indica esta situación, y lo más seguro es que surja la infidelidad, pues a nadie le gusta hacer el amor con su madre o padre.

Otra falacia común, en la cultura latinoamericana, es creer que los hijos atan a alguien. Cuando una pareja incompatible permanece unida “por los niños”, se suele observar un gran daño. Ellos pueden vivir procesos de separación agónicos, tormentosos. Si realmente se ama a los hijos con amores no tóxicos se da el ejemplo de no sobreactuar y en serio se busca hacer lo que se quiere.

En realidad tenemos parejas difíciles cuando hay una programación que nos conduce a elegir personas difíciles. Podemos no estar preparados para ser felices y gozar del amor. Se sabe que el peor motivo para buscar pareja es por estar solos, si nos desesperamos elegiremos lo peor. Cuando tenemos demasiada hambre comemos comida chatarra, no elegimos. Si estamos hambrientos emocionalmente hacemos igual, nuestro ego nos invita a envidiar, porque maneja un concepto estrecho de escasez y capacidad, hay que hacer caso al espíritu, quien sabe que hay amor para todos, entonces se intenta y no se envidia.

La principal fuente de frustración a nivel pareja es querer cambiar al otro. La terapia actual comienza a buscar sanar las heridas del niño interior y alimentar bien la mente subconsciente, pues ella siempre ejecuta lo que lleva dentro. Si hay muchas cosas que molestan del otro, inconscientemente uno se está diciendo que es la persona errónea y que quiere cambiarla. El trabajo personal suele dar dos alternativas:

• Si la persona con la que se está, es la atinada, es probable que comience a darnos el amor que necesitamos. Es suficiente con la paciencia que no es lo mismo que la obstinación; una es fruto del espíritu la otra puede ser del demonio.

«Sin Título» de Carmen Salome Soto Sanchéz de Cárdenas
II Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

«Adicciones» de Pablo H. Nobile
IIConcurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

«Sin Título» de Erik Javier Markowski
II Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

«Sin Título» de Mónica Peralta
II Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

• Si no es la persona que conviene, se correrá y vendrá otra relación conforme a la energía espiritual en la que ya se está. Esto lo explica mejor la física cuántica que la teología. Una Relación de Pareja es Siempre para Estar Mejor y desde allí transformar el mundo. Celia Fernn describe tres pasos primarios o movimientos con Dios para que el amor de pareja sea una danza.

El primer movimiento tiende siempre a la Armonía y la Unidad. Dos personas se atraen y tratan de buscar y descubrir juntas de qué maneras se parecen. Este es el movimiento hacia la Fuerza Divina o el movimiento de Dos buscando ser el Uno original. Porque este movimiento es hacia la Divinidad, esta etapa de la relación es siempre extática, jubilosa, creativa, mientras los dos seres sienten el flujo de luz y energía entre ellos. Ellos se descubren y consiguen las mejores partes de ellos mismos reflejadas en el otro en esta parte de la danza sagrada.

El segundo movimiento tiende siempre a alejarse de la Unidad hacia la Separación. El Uno se hace Dos, separados y únicos. En esta fase de la relación la danza de las dos personas es la del descubrir las formas en las que son diferentes y por qué en esta etapas de la relación, ésta se aleja de la fuente de la divinidad y va hacia la separación y la dualidad, a menudo hay ansiedad y rabia.

Además de un deseo de ejercer control para mantener la semejanza. Esto es porque en nuestra cultura espiritual nos da miedo la dualidad, la vemos como algo malo y tomamos partido por la Unidad de conciencia y por movernos “más allá de la dualidad”. Pero nunca podremos movernos más allá de la dualidad mientras tengamos una identidad separada y única. En nuestro estado de conciencia más elevado siempre tomaremos parte de esa danza de energías entre Unidad y Dualidad.

Estar conciente es darse cuenta de la danza y es ser capaz de soltar y disfrutar la danza sabiendo que el fluir siempre irá de un lado a otro entre estos dos estados del ser. En una relación de pareja esto significa que debemos estar preparados para experimentar tiempos de desafío y discordia.

Puede que haya rabia, frustración y otras energías negativas. Estas deben ser manejadas con elegancia y con el conocimiento de que si las manejamos así no tienen por qué volverse destructivas.

Esto es a lo que llamamos la Sombra de la relación. Siempre estará allí. Cómo sea manejada e integrada determinará la calidad de la relación. Si ambos compañeros o “bailarines” saben cómo llevar con éxito la danza de la rabia y la negatividad, entonces se puede negociar sin crear un desbalance tal que la relación/danza se interrumpa y/o se destruya.

Yo he conseguido que la clave aquí sea siempre permitir que la rabia y la negatividad se expresen y se liberen. Sin tomárselo personalmente o necesitando defenderse en formas destructiva si hay igual rabia de ambos lados. Esto sólo crea una espiral de energía negativa que impide que la danza dé su próximo paso o movimiento.

El tercer movimiento Es siempre la vuelta a la Unidad y la Armonía. Los Dos descubren de nuevo, por medios de sus jornadas separadas, que ellos son sin duda Uno. De hecho se redescubren en la Unicidad, ya que han aprendido algo más acerca de ellos y del otro y se reunifican ahora en un punto más arriba de la espiral evolutiva de conciencia.

Y habiendo aprendido esta cosa nueva en particular, no necesitan regresar atrás y repetirse una y otra vez, siendo esto la forma como los patrones destructivos surgen en la relación. Los hábiles bailarines cósmicos saben cómo soltar y moverse a nuevos niveles de la experiencia de la danza manteniendo la relación en un estado de crecimiento y nuevos movimientos. Como dijera Leonardo Boff, lo mejor que nos podría pasar sería que acontezca en nuestra vida lo que más deseemos en lo profundo del alma…y lo que anhelamos con toda el alma, tarde o temprano acontece”.

ranscribo dos cartas, una de Francisco de Asís y otra de Jerónimo Podestá a sus respectivas parejas que parecen translucir la danza entre Shiva y Shakti del hinduismo. Parecen curiosamente inspiradas por el mismo Espíritu y con los valores de sana paciencia, no obstinación entrega gozosa, fascinación y orgasmo cósmico.

Dice el Francesco en sus últimos días a Chiara: “Me imaginaba apretando tu mano a lo largo de los caminos, de aldea en aldea, de pueblo en pueblo. Siempre me acusaba…, pero cada vez en el secreto de mi corazón, una fuerza me decía que eso era bello y justo porque Dios vivía en nosotros, que Él era Uno… no uno y dos huyendo uno del otro continuamente…” “El secreto de Asís”.

Jerónimo a Clelia:

“Todo el tiempo pensando en vos y extrañando mi mano vacía que no tenía otra mano para agarrar entre los dedos, una mano que reconocería inmediatamente, al tacto, al primer contacto, con los ojos cerrados y los oídos tapados después de mil años de ausencia. Una mano que siento siempre en la mía aunque no la estreche entre mis dedos, una mano quizá sea lo más bueno de todo tu ser,(quizá el primer miembro de tu cuerpo por el que dejas correr tu bondad y tu amor), porque es lo primero que vuelve a mi cuando nos peleamos, cuando todavía tus ojos no me miran, cuando aun tu mirada me es esquiva y tus labios no me hablan con dulzura, siempre tu mano se aviene a enlazarse con la mía ¿te habías dado cuenta?.

Pero yo soy tan tonto que a veces te tomo la mano y sigo discutiendo con palabras y palabras en vez de callarme y llevarte silenciosamente de la mano y dejar que nuestras manos conversen como saben hacerlo, aun cuando nuestras mentes ni nuestras palabras sean capaces de conversar y entonces alguna vez –no por la mano- sino por culpa de las palabras, tu mano se sacude de la mía…Tendré que aprender alguna vez , tendré que aprender de una vez…”

Carta del exilio. De Jerónimo Podesta a Clelia Luro Perú -1975.

*(obispo de Avellaneda Presidio su boda don Helder Cámara. Para muchos sacerdotes argentinos y del mundo en su “exilio” por su política, por su económica y sobre todo por su erótica representa el sueño del primer Concilio de Asís y de la iglesia que está viniendo)