El Adentro y el Afuera
por Gastón Francescato

Para el Hebreo clásico el término `emuná significa primariamente «confianza», «fidelidad». Las cosas son verdaderas cuando son «fiables», fieles porque cumplen lo que ofrecen.

La verdad nos conduce, nos lleva a transitar por dos escenarios bien distintos.
Primero por montañas rocosas, y luego por el verde de la llanura.
El concepto nos sugiere que al principio, hasta llegar a conquistar la verdad, debemos luchar, progresar, crecer, salir de un estado de pasividad, y conquistarla.
Una vez que descubrimos el velo que nos impedía ver con claridad, conquistamos la verdad, a la cual imagino como una llanura, donde podemos ver las cosas, claramente, sin nada que nos nuble el paisaje.
Si bien la verdad, fue abordada por la mayoría de los filósofos, teólogos y científicos a lo largo de la historia, y cada uno ha impregnado con un tinte personal tan escabroso tema, en mi caso me centraré en principio en la disyuntiva sobre si la verdad es: Objetiva o subjetiva.
Ob, significa fuera. Así la verdad objetiva, se encontraría fuera de la persona. Sub., por el contrario, significa, dentro. La verdad estaría dentro de la persona.
El tema es central, a mi criterio, ya que depende la postura que tomemos al comenzar el camino (a través de y atravesados por nuestras creencias, religiosas, políticas, económicas etc.) será a la conclusión final que llegaremos.
Si partimos desde el punto de vista subjetivo, la verdad es lo que yo percibo y creo o entiendo que es real, fidedigno (por oposición a lo falso, engañoso, mentiroso). Por lo tanto, tomando por este camino bien podría afirmarse que existirían, ante esto de entender el mundo unas 7.000.000.000 de verdades, tantas como habitantes existimos hoy.
Más simple, lo que para mí es verdad, no tiene porque serlo para otra persona.
Ahora bien si parto desde el otro punto de vista, donde la verdad es única, objetiva, la cosa cambia sustancialmente.
Porque la misma tendría una existencia propia por fuera del individuo, y al último lugar que llegaríamos entonces, es al Creador como verdad última. Y cada uno de nosotros, de acuerdo a sus posibilidades, captaría, una porción, una parte de esa gran verdad.
Sobre esto volveré mas adelante.
Marx decía que la verdad, es lo que la clase burguesa entiende que beneficia sus intereses en un momento histórico determinado, por oposición a lo que la perjudica.
De esta afirmación, podemos encontrar múltiples ejemplos a lo largo de la historia. De hecho, la historia misma –o el relato histórico- ha sido objeto de curiosas manipulaciones. Manipulaciones que desde el momento en que soy capaz de reconocerlas, me conducen a la duda.
Incluso hoy no estoy seguro de poder defender muchos de los conceptos que me fueron transmitidos “como verdades” por nuestra formación en escuelas, colegios, facultades.
La edad media, siempre fue un tema que me chocó desde lo personal.
A mí me enseñaron que “la edad media, debía su nombre a un periodo de la historia, que transcurre entre la caída occidental del imperio romano, siglo V hasta el siglo XV, (1492, que se descubre América)”… que “en este periodo, casi no existió mucha actividad desde el punto de vista científico”…que “fue una época oscura en la que se dio un retroceso intelectual y moral, guerras etc”.
Esto es lo que nos han dicho… esta es la verdad. Pero, para quién? Quién afirma esto? En todo el mundo se dio esta afirmación, o solamente en Europa? Y en América,
qué pasó en este periodo? No recuerdo mucho material que nos hayan dado para estudiar, sobre este punto.
El afuera y el adentro chocan.
En mi juventud, tuve la posibilidad de conocer El viejo continente, y el choque se produjo. Porque observé lo que, modestamente considero, las mejores y más admirables construcciones, que se dieron precisamente en la edad media.
Pueblos enteros, trabajaron, rindiendo su vida a dios. Incluso hoy, al primer lugar que uno va cuando llega a un pueblo en Europa, es a la catedral. Símbolo por excelencia de la elevación intelectual, de los pueblos durante un periodo determinado.

El numen es la verdad del Hombre – Martha Plaul Rocha
III Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

Cuesta creer que estas obras, más divinas que humanas, hayan sido el producto de gente mediocre, bárbara, y con bajos ideales.
Más bien, me parece todo lo contrario. Que existió un conjunto de gente en este momento histórico que fundó el arte gótico, con sus catedrales que nos dejan pasmados mientras las admiramos.
Un estilo arquitectónico, donde predomina la idea, el espíritu, de las personas, sobre sus autores. Obras anónimas, de una belleza inigualable, que se contrapone al renacimiento, donde el ego, el autor, prevalecen sobre la piedra.
El gótico, nombre que deriva de Arg, got. Este, era un lenguaje cifrado, para que pudiera ser comprendido sólo por unos pocos, sabios, sustrayendo del vulgo los misterios que transferían. Era el mismo que usaban los antiguos cabalistas, magos e intelectuales de la edad media, también conocido como el lenguaje de los pájaros.
La catedral gótica, nos muestra -si uno se acerca y trata de comprender- el carácter apacible y de serenidad que emana de sus figuras. Todas están en calma, sonrientes, y se muestran afables y bondadosas. Las mujeres poseen en sus modelos, la excelencia de una alimentación rica y sustancial. Los niños son mofletudos, llenos, desarrollados.
Estas obras, toman sus modelos, del pueblo, donde viven, en su cotidianidad. Totalmente ajenas e ignorando lo que es el dolor, la miseria, la opresión o la esclavitud. Estas imágenes en la piedra, nos prueban que los artistas de la edad media, no conocieron en absoluto el espectáculo deprimente de las miserias humanas.
Si el pueblo hubiere sufrido, si las masas hubieran gemido en el infortunio, los monumentos nos hubieran conservado testimonio de ello. Pero sabemos que el arte, esa expresión superior, de la humanidad civilizada, no puede desarrollarse libremente sino a favor de una paz estable y segura. Todas las manifestaciones del pensamiento humano están en el; revoluciones, guerras y revueltas le son funestas.
El arte gótico, necesitó de un clima de orden y seguridad, para crecer, florecer y fructificar. Por este motivo, me llevan a tomar y escuchar con reservas, las “verdades” de la historia que nos enseñaron.
En el centro de La Plata, la ciudad donde vivo, se levanta una Catedral. Una Catedral gótica. Y me pregunto, cuantos habitantes de la ciudad podrían explicar, la fachada del frente (del interior ni hablemos).
Quiénes son los personajes que la custodian? Qué significado tiene que estén ahí? O simplemente los fundadores de nuestra ciudad los colocaron en ese lugar por su belleza, por su carácter estético, sin querer transmitirnos nada, sin ningún mensaje, sin ninguna enseñanza.
Ellos eran estúpidos? O los estúpidos somos nosotros, que no sabemos o no nos interesa saber y entender lo que tenemos frente nuestro. Que vemos, cuando fijamos nuestra mirada en un punto?
Por eso creo, que la verdad es un camino personal, de descubrimiento interno. De comprensión de la naturaleza, de los ciclos y misterios que ella guarda celosamente. Es subjetiva, como decía en un comienzo, y a la vez y sobre todo, objetiva Dentro y afuera chocan y se complementan.
Tome como ejemplo a la edad media, porque la verdad, muchas veces es manipulada, por el poder, o los intereses personales de quienes lo detentan.
Hasta el mismo “descubrimiento” de América, nos fue presentado en nuestra juventud, de una forma bastante particular también. Entonces el Vaticano era una empresa de guerra, y la actual Capilla Sixtina, era un pañol de armas de guerra – modificado hace poco, unos 500 anos- para convertirse en una capilla.
El Vaticano, colaboró con el gobierno español, y portugués. Juntos impusieron la fe cristiana a los nativos de nuestras tierras. Además, de paso, se llevaron oro, riquezas y conocimientos, a cambio de baratijas. Claro que esto en el colegio no lo vi, no lo aprendí.
No estaba en la curricula.
De hecho hoy en día la situación no ha cambiado demasiado, ya que –entre otros- son los mismos quienes se siguen llevando nuestro dinero, oro, petróleo… a cambio de celulares.( espejitos y cuencas de vidrio modernos).
España, es un exportador de petróleo, hace ya unos años y…en España, no hay petróleo.
Me preocupa mucho ver a miles de hermanos perdidos, sin ese apego al estudio, a una búsqueda espiritual, a una superación intelectual, de revelación y revolución de estados pre-concebidos.
Creo que una de las cosas que no debemos perder jamás, es nuestra comprensión de nuestro paso evolutivo por esta vida. Evolucionar como la naturaleza, destruyendo lo viejo, y creando lo nuevo. Nosotros debemos echar de nuestro interior, todo lo que nos lastima, nos daña, nos hace inferiores, y dar lugar a la luz, a nuevos patrones de pensamientos que nos enaltezcan, que nos superen del estado actual en que nos encontramos, para de esa forma, ser más verdaderos con nosotros mismos.