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EDITORIAL- Pasión
por Luis Straccia

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En cierta forma, hablar de pasión me remite a aquel texto que planteaba la discusión en torno a si el arte poseía una propiedad intrínseca que dotaba a la obra de su carácter artístico, o si esta propiedad era parte de la obra y ya de por sí la obra –fuese cual fuese- atesorara en su concepción misma y en su realización ese carácter de artístico, y fuera el conjunto de obras en un momento dado lo que definiera al arte.
La vida es pasión. La pasión es una parte constitutiva imprescindible de la vida.
Es impensable siquiera imaginarse transitando una vida de sólo estar. La vida es más, y lógicamente cada uno, de acuerdo sobre todo a sus deseos y posibilidades, habrá de darle su propio sentido, su propia dirección, que no necesariamente ha de ser única, sino que puede ser varias, distintas, variables y mutables, y –sobre todopara nada excluyentes.
Pasión por las mujeres, por los hijos, por la medicina, por las grandes causas, por la escritura, por un club de fútbol, por la opera, por la apicultura…pasión por el ser y el hacer. Pasión por encontrar un sentido a la existencia, pasión por estar y sentirse.
“¿Quién es libre?” se preguntaba Quinto Horacio Flaco, y él mismo se respondía “El sabio que puede dominar sus pasiones”. Cierto es, se necesita un equilibrio, porque en definitiva uno no vive solo, a merced de sus placeres., y porque si se deja atrapar por la pasión, ésta lo quema y consume.
Pero no lo es menos que el dejarse llevar, arrastrar por lo irracional de la pasión, nos sume en la posibilidad de sentirnos (aunque sea una sola vez que se transforme en un recuerdo atesorado) en el centro de la vida misma.
Algunos soportan el placer y el dolor de vivir apasionadamente, y otros soportan la espera del transcurrir del tiempo, poniendo a prueba día a día, la paciencia de esperar la muerte.
Es la diferencia entre ponerse frente al temporal, con los brazos abiertos, mandarse un gripo de aquellos y sentir el frío y el golpe de las gotas de lluvia en la cara, en las manos, en todo el cuerpo y en el alma, o quedarse a cobijo de los techos.
No digo siempre, pero qué bueno que es poder hacerlo cada tanto, y saber que uno puede formar parte de ese torbellino. Y lo importante, lo crucial podríamos decir, es tener la posibilidad de ser dueño de la decisión de jugar o no, de ser parte o no.
No puede uno saber de qué se trata si no se lo experimenta, no puede saber del goce del fuego si no ha sentido su calor, ni de lo peligroso del fuego si nunca se ha quemado.
La pasión en definitiva no es cosa de teóricos, es visceral.
Nada que sea digno de ser recordado se ha hecho considerando sólo las reglas de los burócratas de turno. Sino que se recuerda por la pasión y el trabajo de los impulsores.
Porque convengamos que la pasión también es trabajo y sacrificio.
En las próximas páginas están aquellos que recuerdan la pasión que conocieron en la penumbra del cine y los momentos vividos, y también están quienes canalizan la pasión –su-atesorando el relatos de las pasiones vividas, y en como son relatadas.
Se relata la Pasión que desborda, el deseo y la locura del crimen de los jueces, y está aquel que dice “Me represento a la pasión como “un motor encendido” que nos permite intentar dirigirnos hacia” y aquel que relata la vida de un pibe al que la pasión rescata por medio de la expresión en la música.
Está el apasionado que se queja de las pasiones apáticas, y la que se pregunta si la pasión es sólo una ilusión. Está el que nos dice “Tenemos que tener una razón; para tener una Pasión, y así perder la razón”, y el que grita en la cara “¡Vivo apasionado por la tristeza!” y que ni se nos ocurra cuestionar su ecuación de pasión/ tristeza.
Este conjunto de palabras que conforman ideas, aproximaciones, sobre la pasión y sobre los apasionados, dan cuerpo a este nuevo número de Crepúsculo –toda una pasión en sí misma.-
Pasión es un término difícil de aprehender.
Porque tal como lo dice en el reportaje Juan Lascano, pueden explicarte todo lo relativo a un beso, pero la experiencia de un beso es única, personal e intransferible, intensa. Insisto no es el beso de compromiso, ni el vivir de compromiso de lo que se habla, sino del beso del amor y de la vida digna de ser vivida.
Y qué hace la pasión en esto?
Bueno, hace que el beso y la vida sean divertidos.

Luis Straccia

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