Destino – Un artificio que fuga de lo humano

por Miguel A. Montoya Jamed

Cuando hablamos de “destino”, lo que tratamos lo referimos al Sujeto.
Por lo tanto:
Primero voy a conceptualizar el Sujeto:

Al concepto de Sujeto lo constituye la in-conclusión, el haciéndose-Sujeto.

Contiene el Ser y el no-Ser como: lo uno y lo mismo: El Sujeto es y no-es.
Heráclito dice: El Ser es y no es.

El concepto de Sujeto manifiesta el devenir.

Sujeto es: Sujeto-haciéndose Sujeto
No hay Sujeto concluido.

Decir Sujeto, es proponer en la cotidianeidad una representación de la Vida, que es: devenir, puro devenir, que es “el haciéndose”, que es el ser otro siendo el mismo, que es Voluntad.

La Voluntad, como: ir al encuentro del devenir.
Es estar expectante al devenir.
Es disponerse al devenir.
Ir, estar, disponerse es construir-construyendo la (libertad) voluntad.
Libertad y Voluntad no son sinónimos, pero se asimilan.

Entonces, puedo decir que la Voluntad tiene relación con la Razón; ya que (Kojeve, página 47, de la “Dialéctica del Amo y del Esclavo”), dice: “La Razón nace de la Acción (negadora de lo dado)……”
La Voluntad que es el ir al encuentro del devenir, despliega una acción en el sentido de la Razón (acción negadora de lo dado).

Entones: El presente es devenir
 
El Ser del Hombre es el devenir; como dice Nietzsche.
El Hombre es dialéctico porque su Ser es su no-Ser. Su presente es devenir.

Dice J. Hyppolite en la Fenomenología: “El ser del Hombre, no es nunca lo que es, siempre es lo que no es”

En cuanto al Tiempo, sólo hay devenir y pasado.

Esto es un modo de decir que somos el Tiempo.
El pasado es consecuencia del devenir, puedo decir: sólo somos devenir.

Entonces:

No hay Presente.
El Presente no existe.

Por otro lado puedo decir: Sólo hay Presente; el Sujeto es el Presente.
(Presente: como la conversión del Devenir en Pasado)

De todo esto:El Hombre es el Tiempo.
 
El Hombre (el Sujeto) construye su Mundo Histórico, construye su Identidad, y es responsable de ello.

Destino, referido en tratados antiguos como fatum. Término latino, “significa al parecer, “lo predicho” (por un oráculo), el conjunto de “las cosas dichas” (fata) acerca del porvenir” (Diccionario de Filosofía de J.Ferrater Mora).

Pienso el vocablo Destino, que es vacío -igual que el vocablo “Esperanza”, entre otros- como un artificio que fuga de lo humano.
Ahí, no hay Humano, no está el Yo, hay una ausencia de Carácter. Es un término del dominio del dogma. Y del más dañino de los dogmas, el religioso.
Trasladamos términos del dominio del Dogma al Dominio de la Razón. Hemos naturalizado ese traslado.
El dominio público, donde se desarrolla el individuo, es dominio de la Razón.
 
No es posible asociar el vocablo “destino” a la conceptualización que doy de Sujeto y de Tiempo.

Destino, es: desprecio del Deseo, del Cuerpo, de la Palabra, de la Voluntad, del Sentido. Es desprecio por la Vida.
Este vocablo internalizado por el Hombre, le obstruye la constitución del Sujeto del Sentido. Es un artificio de De-Subjetualización.
Debilita la Subjetividad, por lo tanto hace precaria la Intersubjetividad.
Nuestra actitud vital en la cotidianidad es hacia la construcción del Sujeto del Sentido.

Sentido: (de) conocer-conociendo su Ser Sujeto-haciéndose Sujeto.
(Aquí hay un movimiento; involucra la Infinitud y la Finitud)

Es en sí mismo movimiento que realiza-realizando el conocer-conociendo su Ser Sujeto-haciéndose-Sujeto.

“construir el sentido de la cotidianeidad”: es quebrar el dogma; es construirse uno mismo.
Es el “Dios a muerto” de Nietzsche
Es el acabar con la concepción de Dios; es terminar, diluir la sombra de Dios.
Es el “Adios a la Razón” de Feyerabend.

Este concepto va en oposición a eso, de: “sentido común”
…“es el destino”, “que sea lo que dios quiera”, “librados a su suerte”, sinónimos  absurdos,  destructivos del proceso de humanización.

Nietzsche, dice que el Hombre es un puente entre el animal y el superhombre. Por eso el hombre debe entrar en el ocaso.
El superhombre será el hombre que ama, que piensa, que no tenga las taras dadas por el sistema capitalista.
Será el Sujeto del Sentido, que yo propongo. Un Hombre con la Subjetividad producida.
Sujeto del Sentido, es un existencialista, que ama, sufre, siente, se emociona.
Es un humano-humanizándose, constructor de un camino hacia las proximidades del Ser; construcción que sólo es posible por el pensamiento.

Sujeto del Sentido es Sujeto del Conocer: conocer-conociendo su ser Sujeto en su hacerse Sujeto. Ser Sujeto es un momento de hacerse Sujeto; de ahí que Ser sea la totalidad y también la momentaneidad.

Sujeto del Sentido es lo opuesto de Sujeto del dogma o Sujeto dogmatizado, aún este puede ser un Sujeto de la razón científica o razón calculadora.
Sujeto del Sentido es el que lleva en la cotidianeidad su pensamiento a pensamiento meditativo.
El que escucha la apelación de lo conforme a esencia.
Meditación es oposición al calcular y  modos del mismo. Es “parase a pensar”. El Ser de la Meditación, es: “entrar en el Sentido”.
Sujeto del Sentido, es: el que entra en el Sentido.

¿Cómo es posible esta constitución del Sujeto, si estamos sujetados a eso que llamamos “destino”?
 
Destino
Es un término al que asociamos, inconscientemente, el miedo a la muerte.
Inconscientemente, le damos contenido con la ocurrencia predeterminada, de sucesos de nuestra vida, que no incluyen la muerte. No limitamos su significado a que todos vamos a morir.
Sólo la muerte puede ser asociada a esa expresión que da: “enojo, temor, resignación, dolor”.
Es un término que se cargaría de sentido, si en él, sólo refiriéramos el hecho de que vamos a morir.
Claro: no pensamos permanentemente en la muerte, en nuestra muerte. Si no, no podríamos construir nuestro Mundo histórico, no podrimos vivir.
Por lo tanto al término “destino”, no lo usaríamos. Porque no es posible vivir pensando permanentemente en la muerte.
Entonces: en el uso cotidiano el término “destino”, nos significa lo que nos ocurrirá, predestinadamente, en nuestra vida, sin incluir la muerte.
Y nuestra Vida no son sucesos predeterminados.
O sea: cuando usamos el término “destino” expresamos simuladamente lo que nos provoca terror, porque va a ocurrir…y “lo que va a ocurrir” es la muerte.

Todos los humanos cargamos una Angustia “natural”. Porque llevamos en nosotros el par contradictorio, primitivo: Finitud-Infinitud. Del que no podemos escapar.
El término “destino” lo usan los creyentes, a pesar de: que intentan fugar de la Existencia, que intentan fugar del par contradictorio, quebrándolo con la invención de dios que les represente la Infinitud.
De la Existencia también se puede escapar por la locura.
También usan el término “destino” algunos que dicen ser ateos, que no conceptualizan la Angustia primitiva.
No la recordamos permanentemente, pero: permanentemente tratamos de debilitarla.

A “destino”, no debemos asociarlo al azar, tampoco al determinismo, si a la predeterminación.
De otro modo, en la Vida: destino se relaciona sólo con la nada. Y la nada, no como nada de algo.

Don Juan, el Chaman yaqui que le enseña otra realidad o realidad no ordinaria a Carlos Castaneda, para que se transforme en hombre de conocimiento, le dice: Que lo importante es decidir el camino, que el camino no lleva a ninguna parte, pero que el tránsito por él, debe provocarle felicidad y satisfacción, Que eso es posible si eligió un camino que tenga corazón.
Debemos decidir un camino que tenga corazón…y transitarlo.

En el tránsito de la cotidianeidad, en el tránsito del camino decidido, debemos tener presente un viejo principio, que dice “Nada existe sin una razón de ser”, esta es la traducción que prefiere Schopenhauer (traducción Wolfiana), y que llama: Principio de razón suficiente.
En la traducción de Martin Heidegger, dice: “Nada es sin fundamento”, lo que nos facilita la comprensión del Ser como fundamento.
 
“Todas las “cosas” que de algún modo sean tienen un fundamento”

– Aquello que cada vez es efectivamente real tiene un fundamento de su realidad efectiva.
– Aquello que cada vez es posible tiene un fundamento de su posibilidad.
– Aquello que cada vez es necesario tiene un fundamento de su necesidad. Nada es sin fundamento.
 
En los conceptos que propongo: “destino” es un artificio que fuga de lo humano.

 

El triunfo de la Muerte – 
Pieter Brueghel el Viejo