William Narváez – “Desde pequeño he tenido un acercamiento personal con el espacio natural”

por Lic. Paula Carrella y Massimo Scaringella para Fundación Tres Pinos – Diciembre 2016.

Visitamos a William Narváez, ganador de la Beca de Arte 2016 de Fundación Tres Pinos, en el taller que  Fundación brinda a los becarios para desarrollar sus proyectos y preparar las exposiciones de cierre de residencia. Conversamos sobre sus experiencias en Buenos Aires, la residencia y la exposición  que presentó en el Centro Cultural Borges.

FTP– Contanos un poco sobre R.A.E.R. la exposición que estás preparando como cierre de tu residencia en Buenos Aires.

WN– La exposición parte de una serie de acontecimientos que suceden sobre los materiales, principalmente sobre el papel, y cómo hay una búsqueda detrás digamos de paisaje, de espacio, aprovechando las diferentes capas que aparecen dentro del plano y  el material -el papel- que es algo que yo considero con mucho respeto, pero que en la medida que voy elaborando o voy  en cierta forma maltratando, aparecen nuevas formas y nuevos usos de ese material donde ya se extiende un poco el plano y empieza a parecer una idea de elemento socavado o elemento a explorar. En esa medida aparecen conceptos en los títulos de algunas piezas como lo es la erosión, el rastro, roer, socavar, todos provenientes de la raíz etimológica R.A.E.R. que finalmente no tendría un significado porque no es un concepto, pero sí funcionaría más a nivel de símbolo o signo que se articula con las otras piezas y comienza a generar una especie de sentido. En cierta forma R.A.E.R. no le da un peso completo ni una definición a las piezas ni a la exposición sino que queda como una ruta para empezar a captar un poco, a percibir diferentes procesos que suceden sobre o dentro del espacio  ya sea pictórico o plano como es el papel o sea en una escultura o en un proceso de grabado.

FTP– La naturaleza parece ser un concepto muy presente en tu trabajo, por lo menos la producción de este último tiempo.

WN– Desde pequeño he tenido un acercamiento personal con el espacio natural porque me crié en un lugar que pasó por algunos procesos de paisaje donde se fue apartando la naturaleza para construir otro tipo de paisaje productivo y cuando inicié mis estudios   empecé a encontrarme con lo que yo sentía o con cómo percibía el paisaje. Así comencé a explorar ciertos elementos fantasmagóricos en la imagen, ciertas nociones como de progreso equívoco o de pronto a manejar cuestionamientos en torno a las relaciones de valor o poder sobre el territorio y cómo estos median y donde la naturaleza es como un testigo de los dos extremos: lo humano que trata de comprenderla y lo humano que trata de modificarla y ordenarla. La naturaleza se convierte en testigo silencioso latente de unos aconteceres sobre el espacio y en esa medida aparecen como si fueran fantasmas que regresan a asustarnos, a reclamar un poco lo que les hemos quitado quizás. Es por esto que utilizo mucho  elementos que remiten a formas tectónicas, geográficas, y que aparecen referencias simbólicas a árboles y montañas y cosas que tienen que ver con un paisaje Andino, a algo que no tiene un peso estable y se sostiene, pero no se sabe cuánto.

FTP– Cuando hablas del paisaje y del cambio en el paisaje te referís a Cali. Hablemos de esta relación que establecés entre el paisaje y la cuestión del  territorio y la cultura.

WN– Parte de las investigaciones que he realizado se basan en acontecimientos artísticos, poéticos, musicales, literarios que se han generado  en el suroccidente colombiano antes o  durante el siglo XIX. Ya comenzando el siglo XX en el Valle del Cauca cuando se instalan los ingenios azucareros todo esto se empieza a  monopolizar, a apartar, a ensuciar, aparecen otras enfermedades, otras plagas y todos los componentes culturales que están ligados  a los elementos naturales, y que aparecían registrados desde la poesía costumbrista, la música, la literatura y las artes plásticas, empiezan a modificarse, a cambiar un poco también y a verse como algo que no tiene mucha importancia, que no sirve. Esto a mi me genera preguntas porque hoy en día vemos en el Valle del Cauca los estragos de esos proyectos y ese vacío que deja el quitar  y el arrancar sin saber hasta dónde va a terminar ese hueco porque finalmente son como huecos o espacios corroídos . El concepto de erosión es algo que un monocultivo genera cuando se desplazan microelementos de la tierra, pero la erosión también es algo que yo veo a nivel simbólico en la medida que se van yendo las costumbres, los símbolos y todo lo que conforma un bagaje visual y simbólico. Si desaparece de ahí desaparece la memoria por eso es algo que está en constante cambio y desplazamiento.

FTP– ¿Qué lugar ocupa la investigación en tu trabajo? ¿Cómo partís de un proyecto y qué disciplinas y materiales solés abordar?

WN– Trato de sintetizar las cosas y de la forma como más fácil las entiendo es mediante el plano o la pintura. A veces el proyecto me dice que no me puedo quedar ahí y tengo que ocupar un espacio diferente, generar un espacio habitable y  voy pasando a la instalación  y a generar espacios donde no hay un tiempo preciso como en la pintura. La forma en como yo compongo o realizo una imagen siempre está ligada por pesos, por referentes pictóricos de la historia de la pintura, referentes formales y conceptuales. Manejo mucho el papel como soporte y la tinta y ese encuentro del agua que es el mediador de estos dos elementos y transgrede los soportes. También suelo recolectar elementos del paisaje como objetos que encuentro, cáscaras, animales muertos, semillas, tierra y otras cosas que van informando acerca de procesos que sucedieron y quedaron registrados de esa manera. La investigación entonces parte también de la exploración natural, de ir recogiendo cosas, de ir reuniendo datos y en esa medida van apareciendo formas de representar, elementos estéticos, historias o paisajes o de  transportar a otras personas a paisajes lúgubres o un poco tristes, inestables.

FTP-Te vimos en la puerta de la residencia como calcando el tronco de un árbol. Contanos qué estabas haciendo y cómo esa acción pasa al plano.

WN– Empecé a sacar unos intaglios, impresiones por relieve, entonces la cáscara y la mugre del árbol iban dejando una especie de línea y al acomodarlos de forma horizontal ya el árbol se convertía en otra cosa y parecía como una especie de piel o cáscara, pero no era un árbol. Saqué varios de estos, los recorté, los rompí,  no me funcionó entonces los agrupé y así generan una especie de territorio, ya no es árbol ni grabado ni tampoco escultura, es algo que está en el medio y que se puede caer en cualquier momento, de hecho en el montaje está puesto para que no esté estable ni perdure siempre. Son registros de un árbol o la traducción que parte de algo vertical  y que en otros niveles icónicos parece como una mirada  de territorio que no es completamente contemplativa y romántica sino que se ve con cierto dominio humano, con cierta responsabilidad y complicidad.

FTP– ¿Qué representó para vos venir a Buenos Aires? ¿Sentís que hubo alguna implicancia de este viaje de investigación en este proyecto que estás realizando?

WN– Esta es la primera vez que salgo de mi país y  es un encuentro muy fuerte  con otro tipo de realidades, pero también hay como cierta resistencia con lo que yo venía y lo que te deslumbra de cuando  llegas a otro lugar. Por eso traté de guardar cierta distancia y de respetar los elementos que ya estaban  dentro de mí y ahí aparecieron desplazamientos que antes eran espaciales o contextuales  y que al llegar aquí no encuentro y me llevan a mirar la obra desde otros valores que van hacia el origen  o a la verdad de la imagen y el paisaje y cómo explotar ese tipo de cosas.  Y así aparecen estos conceptos que mencionaba al principio  y el título R.A.E.R. que es un elemento que no brinda una descripción a los procesos sino que refiere a tratar de entender a partir del romper o de una no conformidad con la primera impresión, como que es una cosa que se da en el tiempo que es un tiempo continuo. Esto aparecía en obras anteriores y si me influenció de alguna manera este viaje es poder encontrarme conmigo mismo y de asegurarme en cosas que había dejado en algún momento y que aquí se reivindican o regresan.

FTP– No hay un cambio de temática.

WN– No, no creo. Astica me decía “es complejo y extraño que Ud. haga montañas en La Pampa” y para mi la montaña es un elemento titánico, una cosa que en serio es un monstruo, pero que  tiene una fragilidad proporcional a su tamaño.

FTP-¿El paisaje en Cali cómo es?

WN-Es plano, pero en medio de estas cordilleras inmensas que todo el tiempo estás viéndolas, desde el amanecer hasta el ocaso. Son pesadas y también a nivel de idea y pensamiento la montaña es una gran amalgama de historias, de cosas que yacen dentro, que transitan por ella. Por más que trate aparecen esas nociones del territorio, el paisaje,  la vista panorámica.

FTP– Una ciudad como Buenos Aires puede ser asimilada  como una montaña porque contiene mucho adentro, tiene vida. ¿Qué te pasó estando en una ciudad tan grande, tan viva desde el punto de vista de todos los sentidos?

WN– Hay algo que yo encontré en Buenos Aires o que tratábamos de buscar y creo que parte de la residencia y es que la ciudad es bastante grande, pero tiene elementos o puntos en donde se rompe toda esta dinámica de ciudad. Esto está en el Jardín Botánico, en la Costanera Sur   y en una cantidad de lugares que he frecuentado y que creo que por esos lugares es que aparece ese equilibrio de tratar de entender que es una experiencia enriquecedora y de no desligarme completamente de lo que vengo haciendo. Una experiencia enriquecedora a nivel de mirada también, de ver como funciona otro lugar completamente alejado de Colombia, que guarda otros tipos de códigos, otros tipos de cosas y que en cierta forma hay una resistencia en mi constante a dejar eso que tengo.

FTP– Contános por qué elegiste dedicarte al arte, si es que así fue.

WN– Bueno eso es como un salto de fe o un voto de fe, no se, porque simplemente percibo cosas  que me gustan y eso ha estado desde pequeño y en cierta forma…inclusive antes de ser artista estudié ingeniería de alimentos y me fue muy bien aunque decidí que no, le dije a mi papá y mi familia que lo sentía mucho, pero no podía seguir con eso. Durante todo el tiempo que estudié ingeniería seguí dibujando, estudiando y pagando clases técnicas. Es como una cosa recesiva que ha estado en mi y que yo tomé la decisión,  que finalmente no s e si esto va a conducir a un lado, pero s e que me brinda una tranquilidad y cierta libertad y responsabilidad con la imagen y que siento que debo explorarla desde ahí y preguntarme todos los días la imagen.