Buenos Aires, Argentina 1866- Buenos Aires, 1927
Pintor. Inició sus estudios pictóricos en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes con el maestro italiano Francisco Romero. Luego marchó a Italia, donde ingresó a la Real Academia Albertina de Turín, quedando entonces bajo la tutela del pintor Giacomo Grosso.
En 1890 envió tres obras a la XXXI Exposición de Bellas Artes del Círculo de los Artistas Turineses y allí consiguió que el Rey Humberto I de Italia adquiriese, para el Palacio de Quirinal, uno de sus cuadros al pastel titulado «Cabeza de Viejo». Con ello, el triunfo del novel plástico porteño, de apenas veinticuatro años de edad, fue terminante y rotundo. A continuación, tras un viaje cultural a París, se detuvo en Roma para comenzar un trabajo de gran envergadura, pero, antes de finalizarlo, tuvo que emprender el regreso a su tierra, urgido por asuntos de familia.
Ya en Buenos Aires, en 1894 se incorporó al Centro Obrero Socialista, derivado de la Agrupación Socialista que había comenzado a publicar, a comienzos de año, el periódico La Vanguardia. Ese mismo año fue jurado del segundo Salón del Ateneo, en el que exhibe Sin pan y sin trabajo, una gran obra proyectada en Roma y terminada en Buenos Aires que, a pesar de ser celebrada por la prensa como una de las más notables de la exposición, no encuentra comprador en ese momento. Sin embargo, forma parte de las primeras adquisiciones hechas por Eduardo Schiaffino para el Museo Nacional de Bellas Artes, abierto en 1896, y más tarde recibe un “Gran premio” en la exposición de Saint Louis de 1904 en los Estados Unidos, a la que concurren más de 20 millones de espectadores. La prensa internacional se hace eco del éxito de la pintura y de su temática social, a tono con los conflictos obreros que para esa época arreciaban en las ciudades industrializadas del globo. Con todo, de la Cárcova no siguió cultivando esta temática. El regreso a Buenos Aires, con su limitado mercado artístico y la estrechez de miras de la burguesía que podía oficiar de potencial clientela, definen una trayectoria artística formada por retratos, naturalezas muertas y hasta algunos desnudos de corte simbolista, muy alejados de aquella gran pintura inaugural despreciada, en su momento, por la prensa socialista local. Apoya con su actividad docente la formación de La Colmena Artística, una agrupación de pintores, la mayoría de ellos españoles, que procuran generar espacios de reunión y exhibición alternativos al Ateneo.
De la Cárcova fue el primer director de la Academia Nacional de Bellas Artes, nacida cuando la Escuela de Bellas Artes, fundada por la Sociedad Estímulo, es nacionalizada en 1905. Renuncia al cargo en 1908, luego de algunos meses de conflicto generados por la Ingerencia de la Comisión Nacional de Bellas Artes sobre la Academia. Reemplazado por Pío Collivadino, recibe expresivas manifestaciones de apoyo de los estudiantes, que en su mayoría desaprueban el cambio.
Entre 1909 y 1919 se desempeñó como Director del Patronato de Becados Argentinos en Europa. En 1923 se hizo cargo de la dirección de la Escuela Superior de Bellas Artes, que se estableció cerca del balneario municipal y que, por la libertad que allí reinaba bajo su mandato, fue conocida como “el balneario” o “el paraíso”.
Lleva adelante una intensa actividad pública. Por tres períodos fue miembro del Honorable Concejo Deliberante de Buenos Aires. También integró las comisiones de los monumentos al general Alvear, general Mitre, y a la Independencia, entre otros. Es el creador de los premios municipales a la mejor fachada y se le encarga la adquisición de obras de arte en Europa para el embellecimiento de la ciudad de Buenos Aires. Es además oficial de la Legión de Honor francesa.
Se destaca su labor como medallista, realizando varias piezas para el Centenario de 1910, y la que es utilizada hoy como logotipo de la Universidad de Buenos Aires.
Al morir, su figura había adquirido una dimensión que puede medirse por la cantidad de asistentes ilustres a su entierro, entre ellos el presidente Marcelo T. de Alvear,  y por los muchos homenajes que se le rinden.
Se conserva obra suya en el Museo Nacional de Bellas Artes, Museo «Rosa Galisteo de Rodríguez» en Santa Fe, Museo de Paraná, Museo “Juan B. Castagnino” de Rosario, entre otras instituciones.

Naturaleza muerta
Óleo sobre tela , 65×56

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