Con Pasión
Martín Escobal Medina

Entiendo a la pasión como una emoción, un sentimiento intenso hacia un asunto, idea, objeto o una persona. Abarca e integra a las ganas y el deseo por algo o alguien, pero daría la impresión de ser irracional. También parecería que la dirección con la que uno se dirige hacia ese fin (sea cual fuere) estaría vinculada con una inestabilidad psicológica cuando se ocupa del mismo en forma excesiva o exclusiva por el sujeto.
A pesar de esto último creo que al menos en algún momento de sus vidas todos los seres humanos tenderíamos a relacionarnos con otra persona, tema o actividad con pasión. Sería una tendencia de la condición humana que en ocasiones necesita ser movilizada. Esta última da una impronta diferente a cualquier vínculo. Algunos tienen la suerte de haberla logrado desde muy jóvenes, otros recién en su mediana edad y a veces llega en la vejez..
Considero que muchas veces se espera que las actividades (deportes, hobbies, viajes, etc) que se realizan o de las personas con las que se vinculan, una intensidad e importancia por si mismas como para que uno se tenga que apasionar “per se”. Esta situación es difícil que acontezca ya que la pasión (según creo) que pongamos para hacer algo o vincularnos con alguien es propia de cada sujeto, nos pertenece y se relaciona con el deseo. Esto es lo que nos brinda las fuerzas suficientes para enfrentar las dificultades que la vida misma nos impone para poder ser constantes, que nuestras elecciones perduren en el tiempo y puedan dar sus frutos.
Si nos conectamos con la pasión que se origina en nuestro interior pero que se conecta con algo o alguien que vehiculiza esa tendencia, permite integrar un interjuego dinámico entre lo interno y lo externo complejizando este proceso. Ni la pasión es sólo interna que se vincula con lo que esté a la mano o cerca de ella, ni tampoco lo que proviene del afuera es lo que nos hace apasionarnos teniendo por si solo la intensidad y la magnitud para movilizarnos.
Pasión en la pareja, pasión en una relación casual, pasión por el trabajo, pasión por el deporte, pasión por un pasatiempo, pasión por el arte, pasión por la amistad, pasión por los hijos, pasión por un ideal, pasión por escribir, pasión por la comida, pasión por cocinar, pasión por compartir, pasión por ayudar, entre otras. Cada uno/a tendrá las suyas.
Conmueve ver el gesto y la pasión que pone un deportista amateur cuando entrena cada día para los juegos olímpicos para representar a su país, más allá de la parte económica y del reconocimiento que tenga.
Emociona ver a una pareja que no puede tener descendencia luchar contra ese destino intentando diferentes tratamientos posibles para llegar a formar una familia. La alegría cuando lo logran o cuando pueden adoptar y la pasión que ponen muchas veces en la crianza de ese hijo.
Provoca admiración ver a algún escritor que intenta dar a conocer su obra, publicar, tener cierto reconocimiento, pero siguiendo con su labor por vocación, apasionadamente, se den o no estos resultados en el mundo real, más allá de su voluntad y de la razón.

“Tres días” | Valeria Andrea Zabala | 
V Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas “Crepúsculo”

La pasión como motor
Me represento a la pasión como “un motor encendido” que nos permite intentar dirigirnos hacia algo o alguien determinado. Sitúo a la razón tomando el volante y orientándola hacia diversos caminos para llegar al mismo fin.
A la pasión se la puede tomar también como desbocada, sin control, justificando muchas veces las dificultades o los fracasos por el hecho de decir “es un apasionado” o “es una apasionada, que querés”.
Entiendo que la pasión no es sin la razón. Pero si la razón prevalece y prepondera a la pasión puede inhibirla y hasta inmovilizarla hasta hacerla desaparecer.
La pasión motiva para logros personales (que pueden ser diferentes de los logros convencionales) quizás impensables, rompiendo con estructuras y moldes preestablecidos.
Para concluir entiendo como ya lo he afirmado que sería trófico que cada persona pueda en algún momento de su vida apasionarse. Esto permitiría que se pueda decir que “valió la pena haber transitado por este mundo”. □