Por Eugenio Polisky

prólogo

The past is a foreign country:

they do things differently there.

(El pasado es un país extranjero:

ahí se hacen las cosas de manera diferente.)

L.P. Hartley

paisaje en el amanerece -Théodore P. E. Rousseau

paisaje en el amanecer -Théodore P. E. Rousseau

antes hubo un orden
todo era

antes del antes hubo un primer después
creció la oscuridad con telarañas

después de ese primer después
(mucho después del antes)
apenas hubo sombra entre aquel algo
un quizás con forma de niebla
un siempre para algún tal vez

después de estos después
y de cualquier después mucho después del antes
(siempre después de todos los después)

lo que era
podía ser
ahora

primer adiós

Umbrische Nacht mit dem Stein, den du hertrugst.
(Noche de Umbría con la piedra que trajiste.)
Paul Celan

Lunes en la espera de algo que no puede
en el fondo de un océano sin fondo
sin saber qué

      Viajes, viajes en el camino.
Nadie recuerda el tiempo del domingo.

Tiempo sin final cuando la semana era
para decir en la desidia
donde no es

No es, aunque parezca, no es.
Cada domingo, antes, el desayuno era eterno.

Desayuno cuando el sol.
Cuando el sol no hace.
Cuando el sol cree en la tarde de los hombros.

Hombros, cómo se sacuden, hombros.
Nada duele ya en el recuerdo. Es que no hay.

primera despedida

Eingejännert / In der bedornten / Balme.
(Enerado / en el hueco de rocas / cubierto de espinas.)
Paul Celan

se abrilaron
como los árboles que caían desde las hojas
esa partícula de ojo en el polvo

se abrilaron
en el no mirar de las miradas
las manos que dejaron de buscarse
el silencio entre las sábanas

hay huecos que acribillan
un abrir y un cerrar siempre cerrar de puertas
el abrigo inútil del domingo en el sol de lo que no es verano

abrilarse
cada día a la espera de una noche
un bostezo para dejar de conciliar el sueño
las llaves en el desayuno innecesario

se abrilaron
para despedirse
en el otro andén
de ese mismo otoño

segundo adiós

Jedem das Wort, das ihm sang und erstarrte.
(A cada uno la palabra que le cantó y quedó helada.)
Paul Celan

y se encontraron cara a cara
había pasado un centenar de puentes sobre el río

se miraron a los ojos
la ceguera ya no llueve sobre el silencio de la casa

¿y de qué vamos a hablar si nunca hablamos?

no es posible acariciar la muerte ni extender la mano hasta la otra orilla

nadie tiene oídos para escuchar el tiempo

segunda despedida

sieben Herzen tiefer pocht die Hand ans Tor
(siete corazones más hondo bate la mano en la puerta)
Paul Celan

hay llaves y puertas y cerrojos
no hay habitación ni espacio

puertas con cerrojos
un cerramiento una estructura
llaves para cerrar

pero se abre al lugar de siempre

hay puertas
llaves y cerrojos

algo hay con la valija
o pedir o decir o llevarse cosas
pasar por puertas
con cerrojos
y esas llaves

es hasta aquí nomás
hasta aquí

tercer adiós

Sie sind die gewaltigsten Zecher:
Sie führen das Leere zum Mund wie das Volle.
(Son los más poderosos bebedores:
llevan a la boca lo vacío y lo lleno.)
Paul Celan

después silencio
un aleteo de respiración sin mañana

se envolvió con piel de gallina
temblores de antes
quizás esperanza

el dictamen fue limítrofe

una lagartija trepó al borde del verano
esperaba la fiebre vegetal entre las cañas de bambú

atravesó puertas como años
dejó de girar el recuerdo en el bolsillo

en el olvido
la omisión es lo que importa

tercera despedida

Setz deine Fahne auf Halbmast, / Erinnrung.
Auf Halbmast / Für heute und immer.
(Pon tu bandera a media asta, / memoria.
A media asta / hoy para siempre.)
Paul Celan

La manija era frío y oro en su mano

Cabía perfectamente
como los días

La mano encajaba en el hueco entre metal y madera
todo era normal
cómodo

Sólo hacía falta hacer presión
(un poco nomás)
hacia abajo
después de apoyar la mano en el frío y oro
rodear con dedos
rozar el hueco con nudillos

Empezó desde arriba
desde el hombro:
un hombro bajaba y un codo bajaba y una mano bajaba
en el frío y oro del hueco

mover el brazo hacia el cuerpo
oír las bisagras que no iba a aceitar
dejar entrar aire y ruido del otro lado
mirar lo que permanecía
(con la mano apoyada en el frío y oro del hueco)

Y después
soltar el frío
desasir el oro
separarse del hueco
Para
atravesar el otro hueco
hacia el otro frío
sin oro

Esta vez para siempre.


 la despedida sin despedida

die bleiben und winken, wissen es nicht.
(los que se quedan y hacen signos de adiós no lo saben.)
Paul Celan

esa noche volvió a despedirse
tal vez fue la canción
la que había oído muchas veces

parecía una más
una de tantas
tres o cuatro minutos de eso que era música

pero esa noche
tal vez porque la cantante
porque la brisa del ventilador el whisky ese perfume
volvió a despedirse

algo en la melodía
en el olvido de la oscuridad

cuando esa noche aún no existía y esa canción no tenía más significado que ser
una de tantas (tres o cuatro minutos de eso que era música)

algo imperceptible desgarró el tejido

entonces

cuando ya no era
y antes todo podía ser
esa noche volvió a despedirse

aunque con tres o cuatro minutos de eso que era música
no hay despedida posible

 

el adiós sin final

Wir schälen die Zeit aus den Nüssen und lehren sie gehn:
die Zeit kehrt zurück in die Schale.
(Descascaramos el tiempo de las nueces y le enseñamos a andar
El tiempo retorna a la cáscara.)
Paul Celan

Un día

un día con el cansancio del hielo
sin fuerza para los quejidos
se desmorona desde la habitación al campo
desata recuerdos de los tiempos en sombra
(despojos de la muerte en la novedad del sol)
bebe los arroyos del deshielo

y entra al tiempo.
 

epílogo

this isn’t a Russian poem, this is not somewhere else but here
(éste no es un poema ruso, éste no es otro lugar sino aquí)
Adrienne Rich

llama las palabras al altar
palabras como después
no las quiere

no adora el vuelo del día
quiere despertar eso que no se aprende
refrenar palabras como tiempo como adiós

en el jardín no despiertan los nombres de la dicha
cuelgan golondrinas bajo un balcón sin oídos

un jardín para contemplar lo oscuro
donde tiemblan las palabras como gotas

llama las palabras al altar
palabras como despedida
no las quiere

caen palabras a sus rodillas
colgar el ala desde lo profundo de la tarde
un sueño tupido de palabras que no escalan ni abren ni juegan

una vez más vuelven palabras que suenan a lo otro
a lo que no se mira
a lo que solamente cae y cae

llama las palabras al altar
palabras como antes
palabras mudas profundas oscuras contra los cristales
palabras que no suenan ni despiertan ni contemplan
palabras que tiemblan con el nombre de las lágrimas

sin palabras
enmudece
quiere despertarse también del altar
de ese altar hacia donde vuelven siempre las palabras

las llama al altar
no despiertan

ya no hay altares para el desengaño