por Karla López

«En la mayoría de los hombres el intelecto es una máquina pesada, sombría, rechinante, que cuesta poner en movimiento: cuando quieren trabajar y pensar bien con esta máquina, lo llaman «tomar en serio el asunto» -¡oh, cuán fastidioso tiene que serles el pensar bien! Tal como parece, la amada bestia hombre pierde el buen humor cada vez que piensa bien: ¡se pone «serio»! Y en donde hay risa y jovialidad nada vale allí el pensar -así suena el prejuicio de esta bestia seria en contra de toda ciencia jovial.- ¡Pues bien! ¡Mostremos que es un prejuicio!»

Die Fröhliche Wissenschaft,
F. Niezsche. La ciencia jovial,
traducción de José Jara, Caracas, Monte Avila, (1992), p. 191.

«El humor es cosa seria»
Para los griegos, el arte, y también la vida, están atravesados por lo trágico y lo cómico, lo apolíneo y lo dionisiaco. Lo apolíneo significa mesura, la forma, lo medido, lo solemne, lo racional, la cordura, el bien, lo serio. Lo dionisiaco significa embriaguez, lo amorfo, lo desmedido, lo informal, lo pasional, la locura, el mal, lo no serio…
Desde esta concepción que nos marca como seres humanos, el humor queda siempre ligado a lo dionisiaco, es decir, a lo pasional, a lo desmedido, a lo no serio. Proviene de lo pasional y no de la razón, por lo que no es correcto ir riéndose a carcajadas por la vida…
En los templos del arte por ejemplo (grandes museos, salas de teatro tradicionales, óperas) la risa no está permitida, al contrario, son espacios solemnes, asépticos, fríos, vacíos… todo pretende ser serio, en donde no queda lugar para la sencillez, la madurez y
calidez de la risa. Esta sería un fracaso, sería síntoma de que ha aparecido un público inculto, indeseable, que no comprende cuán trascendental y profundo es lo que se muestra.
La risa es un arranque de espontaneidad, algo sincero y natural. No sabe de poses. Pero claro, todo esto es ajeno en los espacios del arte «oficial», en los que todo es calculado, fingido, artificial y hace de la pose su bandera. Se trata de un arte que no celebra la vida, representada por la risa, sino el hastío, la frialdad.
Sin embargo, pareceríamos olvidar que el humor, como lenguaje, puede ser muy útil, muy «serio» para decir grandes y profundas verdades.

Tomemos distancia
El humor, es un lenguaje que permite el distanciamiento respecto del hecho, lo cual hace que no nos sintamos tan identificados y podamos analizar determinada situación desde otro lugar. Con el humor podemos hacer duras críticas políticas o sociales desde un punto de vista diferente, se puede reflexionar tomando cierta distancia del problema. Lo cual no quiere decir que se tome en chiste algo serio…
Vivimos en un mundo en el que se vive al ritmo del video-clip y la Internet, las noticias nos bombardean con hechos trágicos, cada vez más terribles, pero no queda tiempo para la reflexión, no podemos detenernos a pensar porqué, para qué, cómo… y en esta vorágine, tampoco queda tiempo para el humor, que pasa a un segundo plano y nos olvidamos de reír de vez en cuando. Pero no sólo eso, nos olvidamos también del poder que puede tener el humor para decir determinadas cosas.
Hoy, el humor está ligado a la ligereza, al facilismo, al entretenimiento simplista, a la dispersión. Pero podemos pensar en muchos casos de humor (en la gráfica, lo teatral, la psicología, etc) que no son mero y fácil «entretenimiento» o «dispersión», sino que conllevan, aparte, una fuerte crítica y profundo análisis de determinados hechos de la realidad social, cultural y política. Se cree que el humor es un lenguaje superficial y sin embargo, la historia nos demuestra lo contrario.
La comedia del arte, por ejemplo, nace a mediados del siglo XVI como contraposición y como crítica a un modelo clásico, frío y riguroso. Aparecen con ella los personajes estereotipados, la improvisación, los actores profesionales que dan origen a un teatro revolucionario por criticar a viva voz a la burguesía reinante.
En la época de la dictadura militar argentina, el humor gráfico, por ejemplo en la Revista Humor, dio batalla al silencio y mantuvo una dura crítica a la política del momento durante largos años en los que expresarse en contra (o a favor) estaba prohibido.
En nuestro mundo de hoy, en el que los parámetros de lo gracioso, del humor, están dados por la televisión, tan desgastada, que se basa en el chiste fácil, en lo chabacano, en el adormecimiento del espectador, en despertar la «risa tonta» de los que estamos del otro lado, a quienes nos consideran incapaces de tomarnos el humor más en serio…, deberíamos intentar despertarnos, buscar el tiempo para reír, pero no tontamente, sino «seriamente», desde lo profundo de la reflexión. Pensar no debería significar ponerse serio y decir pavadas, pensar debería ser divertido…

Una risa vale más que mil palabras
El humor va acompañado generalmente de risas y carcajadas. Porqué no nos detenemos por un momento a pensar en lo que un gesto social tan sencillo como la risa puede significar.
La risa es una llave que abre la puerta hacia la comunicación, es código de un sistema universal. Es un gesto facial que requiere de la acción de una considerable cantidad de músculos, que invoca al humor.

En su ensayo titulado La Risa, Henry Bergson afirmaba que el ser humano no sólo es elúnico ente viviente que ríe, sino que, además, hace reír. Y hacer reír no es poca cosa, requiere una inteligencia y sutileza muy apropiadas. Aparte de sus consecuencias favorables para la salud, la risa puede ser el inicio de una larga conversación, puede querer decir «gracias», puede hacer que alguien se sienta querido, incluido, alagado… La risa es uno de los primeros gestos que aprende el ser humano y es la conexión con el mundo exterior. Y en este punto habría que agregar la importancia del rostro, de la máscara. Es a través de él que expresamos y mostramos nuestro interior… se ha dicho alguna vez que«el rostro es el espejo del alma» y si a ese rostro le dibujamos una sonrisa, puede que nuestra conexión con el mundo sea diferente, posiblemente mejor.
Pero ¿qué es lo que hace que conseguir una risa, esa expresión de alegría tan simple, en el mundo de hoy sea tan difícil? ¿Por qué no nos tomamos el tiempo para eso? ¿Es que la alienación del ser humano y el individualismo, no nos lo permite?
Por mi parte, considero que deberíamos reír más, permitirnos «llorar de la risa», «sacarnos la careta» de la solemnidad y animarnos a mirar al otro a los ojos y regalarle una sonrisa, darle lugar a nuestro sentido del humor y aprender a reír, por lo que sea… o por nada… Reír porque sí.
Quisiera despedirme, compartiendo con ustedes algo que escribí una vez, tomando como modelo el poema de Oliverio Girondo «Llorar a lágrima viva». Lo considero pertinente para la ocasión. Espero que lo disfruten y lo pongan en práctica.

Reír a carcajada limpia
Reír siempre.
Reír por simpático inflando los cachetes.
Reír por tímido todo colorado.
Reír por contento, mostrando los dientes.
Reír, solo reír.
Reír a carcajadas abriendo la boca
y emitiendo sonidos contagiosos.
Reír espontáneo, dejando que la boca vaya a donde quiera.
Reír.
Yo río,
tú ríes,
el ríe,
todos reímos.
Reír por burlón, falsamente.
Reír riendo, reír llorando.
Reír creciendo, creyendo.
Reír con ganas, de alegría.
Reír.
Y ¿por qué no, reír porque sí?