A Propósito de la Suerte y el Poder en diversas disciplinas

por Juan Pablo Estevez

¡Cuánta suerte que tenés! ¡Lo ganaste de suerte!
¡Qué suerte que te encuentro! Todo el tiempo hablamos de o invocamos a la suerte pero: ¿Qué es en realidad? Los diccionarios la definen como un «Encadenamiento de los sucesos considerado como fortuito o casual (1)».

«sin título» de Fabiana Claudia Fernández
participante I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas Crepúsculo

Pero lo cierto es que la suerte también adopta significados negativos, ya que es una superstición. En ese contexto es muy común escuchar a la gente decir frases archiconocidas como «No abras ese paraguas acá», «No pases por debajo de la escalera» o «Si hubiera tenido un poco más de suerte…». En definitiva, la creencia en la suerte está muy presente en nuestras vidas y en muchas expresiones populares, áreas o espacios que atraviesan a la sociedad como la música, la política, el deporte y los medios.
El poder, en cambio, tiene múltiples significados que varían según la forma en la cual se lo pretenda abordar. Por ejemplo: se puede hablar del poder en términos de fuerza, vigor, gobierno, facultad (tener la facultad de poder hacer algo) y negación (no poder hacerlo). Es muy común también hablar sobre la concentración del poder, lo cuál se asocia directamente con la política, los medios y la economía.

La política: un mundo de cábalas y suerte
En la política hay un conocido refrán doctrinario que se repite hasta el hartazgo: «Político sin suerte no es político», aseveran todos los hombres que desarrollan esa profesión. Y tan fuerte es esa creencia que hasta los periodistas terminan haciéndola propia. Alberto Dearriba, cronista especializado en política y ex presidente de la agencia estatal de noticias TELAM, reflexiona: «Los políticos que llegan al poder, mas allá del trabajo que realizan, es porque tienen suerte. Es como pasa en la vida: vas haciendo las cosas y tenés que tener la fortuna necesaria para estar en el lugar indicado en el momento justo».
Cuando se lo consulta sobre ejemplos de políticos que llegaron al poder de manera fortuita, el primero al que nombra sin dudar es a Néstor Kirchner: «Para las presidenciales de 2003 Duhalde primero le ofreció a Reutemann ser candidato por el Justicialismo y éste se negó, después el cabezón quiso instalar a De la Sota pero como no tuvo recepción popular no le quedó otra que poner a Kirchner, al que nadie tenía en cuenta y tuvo la suerte de poder ocupar ese lugar que finalmente lo llevó a la presidencia de forma impensada».
Echando un vistazo hacia atrás la historiadora Cristina Mirabelli (2) también recuerda algunos ejemplos de políticos que fueron beneficiados por la suerte. «Julio Roca fue un hombre de muchísima fortuna. Hasta él mismo lo reconoció y confesó que muchas veces ascendió de grado más rápido de lo que debería haberlo hecho porque se morían sus superiores. María Estela Martínez de Perón también tuvo mucha suerte porque las circunstancias de la vida la llevaron a un lugar privilegiado para el cual no estaba preparada: ella se casó con Perón cuando estuvo exiliado y fuera de su apogeo, pero la gente que la rodeó la fue llevando de a poco y asumió como presidenta de la nación pese a no tener virtudes ni méritos personales. Es un caso de suerte interesada: ¿Cuántos se preparan toda la vida para ser presidente y no lo logran?».
Muchas veces el exceso de creencia en las cuestiones fortuitas termina volviendo a los políticos cabuleros y supersticiosos. Y esto generalmente se pone de manifiesto en épocas eleccionarias. En una nota publicada por el diario Perfil el 27 de junio Verónica Wiñazki y Pablo Javier Blanco desentrañaron algunas de las cábalas que utilizaron los candidatos a diputados y senadores para esperar los resultados de los últimos comicios legislativos. El radical Ricardo Alfonsín explicó que para los días de elección siempre se pone la misma campera de gamuza marrón que le regaló un amigo porque simplemente considera que «le trae suerte».

Pese a que declaró no ser supersticioso el ex intendente de Morón, Martín Sabatella, siempre repite la misma rutina los días eleccionarios: va a desayunar a una estación de servicio de Morón con el mismo amigo que lo acompaña desde que inició su carrera política, vota a eso de las diez y media de la mañana y al mediodía, puntual, se va a almorzar con su esposa y su hija para luego, a eso de las tres de la tarde -nunca antes- dirigirse hasta su bunker para esperar los resultados de los comicios.
Quien no pudo cumplir con sus cábalas electorales fue Néstor Kirchner, que siempre acostumbra a ir a sufragar con su hija Florencia (qué votó por primera vez en Río Gallegos y no lo pudo acompañar porque él lo hizo en Vicente López). El ex presidente tampoco pudo comer el clásico asado de cordero patagónico que acostumbra a hacer con sus amigos en su casa de Río Gallegos.

El Poder en la política:
Sobre la relación entre poder y política han escrito muchos autores desde diversos enfoques, pero uno de los más interesantes es quizá el de la politóloga alemana Hannah Arendt, que definió al poder como «la capacidad humana no sólo de actuar, sino de hacerlo concertadamente» (3). Mediante ésta definición Arendt intentó romper con el concepto tradicional de poder que lo equipara con la dominación. Pero no por defender esa idea la autora negó que existieran luchas de poder, ya que también manifestó que para ella «el poder se despliega en el combate entre adversarios». En ese sentido, los políticos vendrían a ocupar el lugar de adversarios que se disputan su capital político en una suerte de «combate» para llegar al poder ¿Pero los políticos toman al poder como la capacidad humana de actuar concertadamente?
Ante dicha consulta el radical Rafael Pascual, ex presidente de la cámara de diputados durante el gobierno de Fernando de la Rúa, respondio: «Antes que nada los políticos tendrían que preguntarse que es y para que sirve el poder. Uno llega a un cargo pensando en que va a poder realizar diversas acciones de las cuales después se ve imposibilitado por causas que antes no preveía».
Alberto Dearriba además de haber sido ex presidente de TELAM tiene una vasta carrera como periodista parlamentario y cubrió muchas sesiones de la cámara baja. Ante la consulta explicó: «He visto de todo en el parlamento: desde diputados que con sus piernas hacían fuerza en la banca de al lado para que ésta de con el peso y anoté en la pizarra electrónica un diputado más para poder dar quórum y así votar la escandalosa ley de privatización de Aerolíneas Argentinas que impulsó el gobierno de Menem; hasta diputados del interior del país que entraron al parlamento con unas ganas bárbaras de cambiar aunque sea un poco las cosas y después de cuatro años terminaron volviendo desahuciados a sus provincias por no poder hacerlo».

La suerte del campeón
Al igual que en la política en el deporte hay un refrán popular de cabecera que dirigentes, técnicos y jugadores conocen a la perfección: «Para salir campeón, además de jugar bien, hay que tener suerte». Así también lo entienden gran parte de los periodistas deportivos argentinos, entre ellos Julio Boccalatte (4), redactor del Diario Clarín, que opina: «En la mayoría de los casos la suerte es necesaria para que un deportista pueda lograr algo, pero es mínima y tiene que sustentarse en talento y sacrificio: trasladándolo a términos literarios, sería lo mismo que solía decir Borges acerca de tener la rutina de escribir: sí me llega la inspiración que me agarre trabajando, decía». Walter Saavedra (5), el principal relator de futbol de Radio Mitre, también concuerda con Boccalatte y respondió a la consulta de manera tajante: «Sí, creo en la suerte, pero en un porcentaje mínimo: primero están los jugadores y su talento, siempre».
Un ejemplo paradigmático en este sentido es el de Emmanuel Ginóbili, primer basquetbolista argentino en lograr gritar campeón en un equipo de la NBA (6). Esto ocurrió en el 2003 defendiendo la camiseta de San Antonio Spurs, club donde todavía juega. A partir de ese momento Manu se convirtió en estrella de la liga y referente del equipo texano, pero pocos saben que el talentosísimo ayuda base nacido en Bahía Blanca logró llegar a la NBA por decisión de la suerte.
Las crónicas reconstruyeron que los dirigentes de los Spurs venían siguiendo de cerca a Lucas Victoriano, un jugador argentino que militaba por ese entonces en el Real Madrid y era una figura europea consolidada. Pero de pronto aparecieron en los despachos de los directivos texanos unos videos de un zurdo habilidoso que hacía lo que quería con la pelota: Manu Ginóbili. Entonces apareció la duda sobre a quien contratar ¿Cómo se decidió la cuestión? Con una moneda al aire, según confesaron los propios dirigentes del equipo en una nota que publicó el diario deportivo Olé el 30/06/2009. Así, gracias al destino que generó una moneda que cayo de su lado, Manu logró construir una carrera increíble en la NBA dónde también pudo salir campeón de la liga con los Spurs en el 2005 y 2007, convirtiéndose así también en el argentino que más títulos pudo conseguir en esa competencia (7).


«Suerte y azar» de Darío Zana
participante I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas Crepúsculo

Los medios y la dosis de suerte necesaria para llegar al poder
Los medios de comunicación en la Argentina -al igual que en todo el mundo- son un espacio de poder que se concentra cada vez más en pocas manos. Y para lograr llegar al poder además de tener talento hay que tener suerte. Así lo refrendan innumerables experiencias mediáticas, entre ellas, la de tres hombres que empezaron bien de abajo y hoy en día tienen un gran peso en la televisión vernácula: Adrián Suar, Marcelo Tinelli y Mario Pergolini.
Antes de 1994 Adrián Suar era conocido por haber actuado en Pelito y La banda del Golden Rocket, entre otras tiras. Pero ese año sería un punto de inflexión en su carrera porque además de despuntar el vicio en la actuación se animó a innovar en el rubro de la producción creando Pol-Ka, la productora con la que debutó en Poliladron y que luego crearía innumerables éxitos como Gasoleros, Campeones y Vulnerables, que lo llevaron, entre otras apuestas bien logradas, a ocupar la gerencia de contenidos de Canal Trece. Pero para crear su primer éxito «Poliladron» Suar tuvo que dejar en rojo su cuenta bancaria, disponer de todos los ahorros de su por entonces esposa, Araceli González, y además pedir un préstamo bancario que lo dejó muy apretado económicamente. Era todo o nada y una apuesta muy jugada teniendo en cuenta que en los primeros tres capítulos el programa no tuvo casi ningún aviso comercial. Y la aventura no empezó bien: Suar llegó a pensar que su fin como empresario se acercaba porque no podía solventar la plata que estaba gastando por capítulo. Pero la tira prendió en la gente, empezó a tener rating y los avisos comenzaron a aparecer. Entonces, Suar empezó a utilizar esos recursos para invertir más tecnología en la tira, que luego fue considerada de un alto nivel. A partir de ese golpe de suerte, Suar creó una carrera maratónica que lo convirtió en un referente indiscutido de Canal Trece y la televisión argentina.

Distinto es el caso de Mario Pergolini, que se insertó en los medios desde la radio. Corría el año 1986 y el hombre que hizo de la rebeldía un estilo de vida trabajaba en FM Radio Buenos Aires (106.3mhz). Faltando poco para el fin de año una noticia sacudió la cotidianidad de dicha radio: Daniel Grinbank ponía plata para quedarse con la emisora y lanzar una nueva radio a partir de 1987: la FM Rock & Pop. Ante esto muchos de los periodistas y locutores se vieron decepcionados y abandonaron sus labores, pero Pergolini, que siempre amó la radio, se quedó hasta el final y para la noche de fin de año hizo una transmisión especial junto a Ari Paluch que duró toda la tarde del 31, recibió el año nuevo y siguió transmitiendo hasta bien entrada la madrugada. Quiso la fortuna que Grinbank escuchara parte del programa y que sintiera mucho respeto por esas dos personas que se habían jugado su tiempo sin saber siquiera si iban a poder obtener algún rédito. Eso significó que el empresario confiara en Pergolini -y en Ari Paluch- y que les diera cabida en su nuevo medio. Con el paso del tiempo Pergolini fue ganando espacio hasta volverse un conductor medianamente reconocido, lo que lo llevó a incursionar en la televisión con «Hacelo por mí», para después apostar fuerte y jugársela por Caiga Quien Caiga, el programa con el que inició una gran carrera como productor y lo colocó como un referente indiscutido de la tele.
Marcelo Tinelli fue otro tocado con la varita mágica, ya que arrancó con un perfil muy bajo siendo notero de Víctor Hugo Morales en la radio, para después incursionar en algunas experiencias televisivas pequeñas. Quiso el destino que cuando Gustavo Yankelevich le ofreció al periodista deportivo Gustavo Luteral hacer lo que después se convirtió en Videomatch éste le dijera que no porque consideraba «poco serio». Entonces el productor empezó a buscar otros reemplazantes pero no se decidía, hasta que alguien le acercó el nombre de Tinelli. Yankelevich aceptó ponerlo a prueba para ver como le iba y los resultados están a la vista: ¿Qué hubiera sido de la carrera de Marcelo Tinelli si Gustavo Luteral hubiese aceptado ser el conductor de Videomatch?


» A veces pasa» de Adrián Richezza
participante I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas Crepúsculo

1. Definición de la Real Academia Española.
2. Cristina Mirabelli es miembro de la Junta de Historiadores «Camino del Bajo» que se dedica a recopilar hechos históricos sucedidos en la Zona Norte del Gran Buenos Aires.
3. On Violence Hannah Arendt, 1969.
4. Julio Boccalatte es periodista deportivo del diario Clarín, cubrió los mundiales de Estados Unidos 1994 y Francia 1998 para la agencia estatal Télam y también tiene una editorial, Ediciones al Arco, con la que suele editar libros de deporte.
5. Walter Saavedra es el relator de fútbol que sigue la campaña de Boca Juniors en Radio Mitre. Además cubrió los mundiales de Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006 para diversas emisoras radiales.
6. Liga Estadounidense de Básquet, la más importante del mundo en la disciplina.
7. Lo sigue Fabricio Oberto que obtuvo un solo título, en 2007, también con San Antonio Spurs.

 

«sin título» de Fabiana Claudia Fernández
I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas Crepúsculo

«Suerte y azar» de Darío Zana
I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas Crepúsculo

» A veces pasa» de Adrián Richezza
I Concurso Anual Internacional de Artes Plásticas Crepúsculo

Es grave cómo se ha ido desvaneciendo la cultura del saber, vinculándose a un conocimiento particular cada